arbitraje y mediación

Cómo resolver conflictos sin quedar atrapado por la maraña judicial

Nace Signum, una fundación creada por el Colegio de Notarios de Madrid y concebida como un centro integral de resolución de conflictos.

D. SORIANO

"Tengas juicios y los ganes". No se sabe quién fue el primero en pronunciar el ya famoso dicho, ni cuándo lo hizo, pero podría haberlo pronunciado perfectamente cualquier empresario español en este comienzo de siglo XXI. El problema de la lentitud de la justicia hispana no es únicamente el transcurso del tiempo y las interminables dilaciones. Para las empresas, los retrasos son iguales a dinero perdido y a un incremento de la incertidumbre.

Para solucionar, al menos en parte, esta situación, en otros países es relativamente habitual el uso de los procedimientos de mediación arbitraje. En España, este tipo de soluciones está aún en pañales. Algo que sólo puede explicarse por su desconocimiento, puesto que son más rápidas y más baratas que la tradicional vía judicial. Ahora, nace Signum, una fundación creada por el Colegio de Notarios de Madrid y concebida como un centro integral de resolución de conflictos. Es una nueva herramienta en manos de las empresas españolas y puede que, de paso, una forma de ahorro que le vendrá muy bien a las finanzas públicas.

Arbitraje y mediación

El arbitraje y la mediación se definen como "soluciones extrajudiciales de conflictos". En EEUU, el 72% de las empresas incluidas en la lista Fortune admite que recurre con frecuencia al primero de estos mecanismos, mientras que un 86% usa la mediación. El arbitraje es más parecido a la justicia tradicional: dos partes que se ponen de acuerdo en acudir ante una instancia arbitral pactada previamente y que aceptan la resolución que ésta pueda adoptar. Por su parte, la mediación es un proceso en el que las partes en conflicto tratan de llegar a un acuerdo guiadas por un mediador.

Estas soluciones pueden ser realmente beneficiosas para las empresas por varias razones.

  • Rapidez: frente a los cinco años que puede demorarse un proceso mercantil más o menos convencional en los juzgados de lo civil, Javier Garbayo, director general de Signum, asegura que "un arbitraje tiene que durar entre dos y seis meses. Si dura más, salvo casos excepcionales, es que estás haciendo algo mal". Y para la mediación, los plazos son aún más cortos, porque en cuestión de 8-10 semanas lo normal es haber llegado a una solución, incluso en los casos más complicados.
  • Coste: cualquier empresario sabe que el pago de abogados, tasas y costas puede disparar el coste de cualquier procedimiento judicial. En arbitraje hay muchas tarifas, en función del centro al que se acuda. En Signum, por ejemplo, un conflicto de 100.000 euros puede costar 250 euros de derecho de admisión, 2.000 de derechos de administración de Corte y 5.475 euros de honorarios para el arbitro (5.725 euros en total).
  • Confidencialidad: mientras que un proceso judicial es público, el arbitraje es confidencial y son las partes las que manejan la información.
  • Relaciones entre las partes: tras un conflicto de cinco años en los juzgados con un cliente es muy difícil mantener una relación comercial sana. Uno de los principales problemas de una demanda judicial reside en la tensión que genera entre las partes (tanto si son cuestiones familiares como empresariales o de otro tipo). Mientras, el arbitraje implica como mínimo un acuerdo en acudir a esta vía, que además permite resolver el problema en poco tiempo. Y en la mediación esta ventaja es aún más evidente, puesto que sólo habrá acuerdo si las dos partes quieren.
  • Incertidumbre: para una empresa, hay pocas cosas peores que la incertidumbre. Desconocer cuál será la resolución de un juicio y cuándo se emitirá puede dejar a una compañía paralizada en una parte importante de su negocio mientras se resuelve el conflicto. En esto, el arbitraje y la mediación suponen una clara ventaja respecto al proceso judicial convencional.

Entrevista

El director general de Signum, Javier Garbayo, está convencido de que el arbitraje tiene un fantástico futuro por delante en España. En su opinión, hasta ahora, sólo el "desconocimiento" ha provocado que no sean tan utilizadas con en otros países.

- ¿Qué es Signum y qué novedades aporta?

- La fundación notarial Signum ha sido creada por el Colegio de notarios. Estamos operativos desde febrero. Una de las razones de su creación es el colapso de los tribunales. Además, no nos parece que haya una solución clara a corto plazo (de hecho, viendo los presupuestos, ni siquiera va a haber plazas este año para nuevas convocatorias de jueces).

- El arbitraje ya es más conocido, pero la mediación no tanto. ¿Qué ventajas aporta ésta última?

- La mediación consiste en que las partes en conflicto tratan de llegar a un acuerdo guiadas por un mediador. Pero es un acuerdo voluntario, en el que las partes controlan el proceso. Uno puede preguntarse, ¿por qué no han llegado las partes a un acuerdo entre sí? Pues porque la comunicación entre ellos está rota, porque el mediador tiene toda la información completa, etc... Este proceso tiene una gran ventaja: mantiene las relaciones tras el conflicto. Y no pensemos sólo en cuestiones de empresas, sino también en temas testamentarios.

- ¿Por qué en España es tan poco conocido?

- Esto está muy desarrollado en EEUU y en Europa. Aquí, son herramientas que van a tener que ser utilizadas sí o sí. En España, está poco desarrollado por varias razones. Nosotros hemos hecho un estudio y nos salen tres razones:

  • absoluto desconocimiento de estas alternativas y como funcionan
  • algunas empresas lo ven como una lotería (no saben quién me va a tocar, quién es el árbitro,...)
  • no existe una segunda instancia

Pero la causa principal es la falta de conocimiento. Nuestra idea es que esto se vea como un procedimiento sencillo, en el que no hay grandes requerimientos. También queremos quitar esa sensación de lotería. Éste es un tema serio y de calidad, pero no por eso tiene que ser complejo.

- Todo esto tiene especial sentido para las empresas...

- Llevo 25 años en el mundo empresarial y para ellas son todo ventajas. En el caso de la mediación, aún más, porque si no quiero llegar a un acuerdo, no llego. En el caso del arbitraje se elimina algo que es muy importante: la incertidumbre. Muchas veces es mejor una mala certeza que una incertidumbre. Imagínate un conflicto de cinco o seis años, aunque al final lo gane, en realidad he perdido.

- ¿Qué aporta Signum?

- Han salido muchos chiringuitos de arbitraje en los últimos años. No podemos confundir las instituciones con un alto nivel reputacional, con los chiringuitos. Éste es un centro integral de resolución de conflictos. Vemos la situación y asesoramos: "Oye, quizás antes del arbitraje te interesa una mediación". Nadie tiene algo así hasta ahora. Además, el Colegio ha apostado por ello. La segunda diferencia con otros centros está en la confiabilidad de los notarios, que es un elemento diferencial. Cuando uno piensa en un notario piensa en imparcialidad y conocimiento legal.

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