PRENSA ECONÓMICA

Si no quiere pagar la luz, hágase alcalde

Industria frena el corte del suministro eléctrico a 22.000 organismos públicos que aún no han adaptado sus contratos.

D. SORIANO

Los diarios económicos dedican este jueves sus portadas a los nuevos ministros de Mariano Rajoy. Son caras desconocidas para parte del público, así que disfrutan todavía del atractivo de la novedad. Por ahora, casi todos aparecen sonrientes y, como aún no se conoce el detalle concreto de las medidas que aprobarán, ni siquiera han comenzado las críticas más duras. Habrá que ver cuánto dura este período de gracia.

En el caso de José Manuel Soria, puede decirse que ha entrado en el Ministerio de Industria con paso firme. Al menos en lo que hace referencia a su relación con las eléctricas, el nuevo ministro no parece dispuesto a hacer demasiados amigos. Si hace unos días aprobaba la congelación de la factura de la luz para enero, desatando la indignación de las operadoras, este jueves Expansión informa de que el canario prepara un cambio legal urgente para dar margen a los 22.000 organismos públicos que aún no han pactado con Edesa, Iberdrola o Gas Natural el cambio de los precios regulados a las tarifas libres: "Industria frena el corte de la luz a municipios".

Según la legislación vigente, miles de instituciones deberían pactar con las eléctricas su transición al sistema de libre mercado (dejando los precios regulados). A los que no lo hagan, se les puede cortar el suministro. El hecho es que hay más de 22.000 organismos (fundamentalmente ayuntamientos) que no lo han hecho, en la mayoría de los casos porque deben dinero a las compañías y éstas no quieren firmar nada hasta que la deuda esté saldada. Ahora, Soria les da un año más de prórroga para llegar a un acuerdo. Por un lado, es cierto que los ciudadanos no tienen la culpa del derroche de sus políticos y serían ellos los primeros en sufrir el apagado de las farolas; por otro lado, a ninguna familia o empresa se le permitiría no pagar de forma reiterada sus facturas como hacen miles de alcaldes de toda España.

En Cinco Días, la agraciada con la foto de portada es Fátima Báñez, que ayer se reunió con Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo, con el objetivo de impulsar la reforma laboral que el Gobierno quiere tener lista para este trimestre. Los sindicalistas muestran su estética habitual (chaqueta sin corbata y camisa blanca, jersey de punto, chinos... ese look tan propio para el proletariado moderno), mientras que la ministra se decidió por un conjunto sólo moderadamente pepero, como para no dar demasiado miedo: traje de chaqueta y pantalón negro, con colorido pañuelo al cuello. Eso sí, mucha sonrisita y mucha palmada ante los medios, pero la primera batalla entre Gobierno y centrales ya está planteada a costa del salario mínimo.

Además, el económico del Grupo Prisa ya ha puesto deberes para el año que empieza a los presidentes autonómicos. Las regiones españolas tendrán que "eliminar aún 445 empresas y entes públicos". La de televisiones, compañías de promoción del turismo, empresas de desarrollo de los productos regionales y compañías de baile moderno que van a tener que cerrar. Un auténtico desastre para los políticos hispanos: ¿y ahora quién va a hacer esos fantásticos calendarios a todo color con los que decoran sus despachos? Quizás la Unesco debería tomar cartas en el asunto.

Mientras tanto, El Economista a quien dedica su principal titular es al jefe de Báñez y Soria: "Rajoy duda si ejecutar el ajuste lo antes posible o aplazarlo a marzo". Entre las elecciones andaluzas y las acusaciones de la izquierda de que la derecha pondrá en marcha el Gran Recortazo, ya salen voces en el PP que piden que se retrasen las medidas más impopulares hasta después de los comicios en la comunidad autónoma de José Antonio Griñán.

En este sentido, son comprensibles las dudas del nuevo presidente del Gobierno. Por un lado, está su país, que sigue con la prima de riesgo por encima de los 325 puntos y con máxima tensión en los mercados de deuda. Si no se aprueban las medidas de ahorro lo antes posible, podría dar un paso decisivo hacia el precipicio de la quiebra y el rescate. Pero claro, en el otro lado de la balanza está Javier Arenas, que lleva desde el siglo XIX presentándose a presidente de la Junta. ¿Se imaginan lo triste que se pondría el sevillano si el PSOE le ganase otra vez?

Según dice el diario: "De Guindos teme tensiones en los mercados y Montoro prefiere un ajuste más suave". Me da en la nariz que el ministro de Hacienda también está pensando en su amigo Javier. Mira que si pierde y se vuelve a Madrid de nuevo, a buscarse un Ministerio, ahora que ya está todo el mundo colocado... un lío, un lío...

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