europa pide ayuda

La ampliación del Fondo de rescate europeo depende ahora del FMI, China y Brasil

El nuevo mecanismo se utilizará como una aseguradora y a través de compras directas en el mercado secundario.

D. SORIANO

La Cumbre del Euro ha dejado numerosas cuestiones en el aire. Tras una semana llena de reuniones, dos encuentros al máximo nivel entre los presidentes de toda la UE y una interminable madrugada de negociaciones en Bruselas, el texto final deja un buen puñado de interrogantes. Pero, seguramente, en ninguna cuestión es menos preciso que en la que hace referencia a la ampliación del Fondo de Rescate europeo.

El Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) es el mecanismo que crearon los países de la Unión para acudir al rescate de aquellos países en dificultades. Cuando se presentó, en 2010, se aseguró que serviría de cortafuegos para que la crisis de deuda griega no se extendiera al resto de Europa. Desde entonces, Irlanda y Portugal se han visto obligados a acudir al mismo (Atenas ya había sido rescatada previamente y va por un camino aparte). Por eso, en estos momentos quedan unos 250.000 millones disponibles de los 440.000 con los que se creó.

Evidentemente, esta cantidad es insuficiente para salvar a España e Italia, los dos grandes focos de atención de los últimos meses, por lo que los líderes europeos llevan tiempo dándole vueltas a la cabeza sobre cómo ampliar la capacidad de rescate del Fondo. Se han barajado numerosas opciones, desde crear una especie de banco que tirase de los recursos del BCE para prestar a los gobiernos europeos a utilizar el FEEF para comprar deuda soberana directamente en los mercados secundarios. Finalmente, parece que se ha impuesto una solución mixta (que ya se había anunciado en los últimos días).

Según el texto presentado tras la Cumbre, el objetivo es ampliar la capacidad del FEEF hasta al billón de euros. Lo que no queda tan claro es quién pagará, cómo se articulará una posible quiebra de un estado que haya sido respaldado por el FEEF o qué ofrecerá exactamente la UE a China, Brasil o el FMI para convencerles de que vengan en ayuda de Europa.

Aseguradora

Por un lado, el FEEF actuará como asegurador de las emisiones de deuda soberana. Es decir, intervendrá en el mercado primario (el que se establece en el momento de la emisión, cuando el Estado vende directamente sus bonos) ofreciendo la posibilidad de que los inversores le compren seguros. En principio, parece que el Fondo actuará como garante del primer 20-30% de pérdidas. Esto quiere decir que alguien que compre deuda española o italiana estará cubierto por el FEEF. Si Madrid o Roma aplican una quita del 30%, la pagaría Europa. Evidentemente, esto tendrá un efecto positivo sobre las emisiones hispanas, porque ya hay alguien que avale (no todo, pero sí un porcentaje importante). La ventaja de este movimiento es que el FEEF no necesitaría ampliar sus fondos para cubrir una cantidad muy superior de deuda soberana.

Vehículo de inversión especial

La segunda forma en la que el Fondo ampliará sus recursos es el llamado Vehículo de Inversión Especial (SPIV según sus siglas en inglés). Esta es la parte menos precisa del texto, que lo explica de la siguiente manera:

"Aprovechar al máximo los mecanismos de financiación de la FEEF con una combinación de recursos procedentes de entidades financieras e inversores, privados y públicos, que se pueden instrumentar por medio de entidades de fines especiales. Esto ampliará la cantidad de recursos disponibles para conceder préstamos, para proceder a la recapitalización bancaria y para comprar obligaciones en los mercados primario y secundario".

Buscando inversores

Todo este lenguaje puede traducirse como que la UE buscará fuera de sus fronteras a inversores que quieran ayudar a sus países a salir del pozo en el que están. Como casi nadie quiere comprar deuda a los estados periféricos, la Eurozona propone que lo hagan a través del FEEF (que ofrecería algún tipo de garantías, todavía no aclaradas del todo).

Los candidatos situados en primera línea son China y Brasil. De hecho, el máximo responsable del FEEF, el alemán Klaus Regling, viajará este viernes a China, según ha anunciado la delegación de la UE en el país asiático, que ha expresado su disposición a ayudar a la zona euro a salir de la crisis de deuda soberana.

Pero no lo tendrán fácil para convencer a ninguno de los dos. China ya ha mostrado su satisfacción por el "marco de consenso" al que se ha llegado en la UE, pero no ha querido concretar si intervendrá en el FEEF. En una rueda de prensa, la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores indicó que "China trabajará con la comunidad internacional para estabilizar los mercados financieros internacionales y promover la recuperación económica mundial y los esfuerzos de crecimiento".

Sin embargo, no concretó si China participará en el vehículo especial garantizado por el fondo de rescate y en colaboración con el Fondo Monetario Internacional (FMI) creado por la UE con el objetivo de atraer inversiones de países emergentes para comprar bonos de países con problemas. Preguntada por esta cuestión, Jiang Yu respondió que China "apoya las medidas adoptadas por la UE para hacer frente a los actuales problemas de deuda soberana".

Por su parte, Brasil descartó incluso antes de la Cumbre que fuera a invertir en el FEEF. El ministro de Finanzas de Brasil, Guido Mantenga, ha asegurado que la Unión Europeo (UE) no necesita recursos brasileños, por lo que ha descartado cualquier implicación del Gobierno brasileño.

La opción más probable en este momento es que la ayuda de fuera de la UE provenga vía FMI. De esta manera, los países entregarían más fondos al organismo presidido por Christine Lagarde, que sería el encargado de invertir en el FEEF. De esta manera, chinos o brasileños matarían dos pájaros de un tiro: por un lado podrían presionar para ganar peso en el FMI a costa de los europeos, una aspiración por la que luchan desde hace tiempo; por otro, no estarían tan expuestos, puesto que su inversión se canalizaría a través de una fuente intermedia.

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