Isla de Man: tres muertos en cinco días en un circuito 'campestre' que es letal para los pilotos

Una de las competiciones más complejas del mundo del motor donde los pilotos se juegan la vida para convertirse en leyendas.

María Trisac

Que no te engañe el color de su agua, el verde de sus colinas o lo idílico de su paisaje. La Isla de Man es un escenario mortal para el motociclismo. Situada en el corazón de Reino Unido, el puerto de Douglas acoge anualmente el Tourist Trophy, la competición más peligrosa del mundo actualmente.

Un clima infernal acompañado de acantilados, desniveles, rocas y curvas sin ningún tipo de amortiguación, todo ello concentrado en un circuito de 60 kilómetros. Durante catorce días (es lo que dura la competición) los participantes luchan por firmar el mejor tiempo de la carrera alcanzando velocidades que superan los 300 km/h. Una combinación explosiva que se ha cobrado la vida de 265 pilotos desde su aparición en el año 1907. Es precisamente eso, la alta mortalidad del recorrido, lo que ha propiciado un aura de morbo y heroicidad irresistible para los amantes del motor más arriesgados.

Una prueba que formó parte del Mundial de motociclismo hasta el año 1973, cuándo falleció Gilberto Parlotti y los pilotos se rebelaron ante la brutalidad de la competición. El español Ángel Nieto alegó que, "simplemente por miedo", dejaba de participar en la competición después de sufrir una rotura de tobillo. Sin embargo, el TT de la Isla de Man ha seguido su curso y a día de hoy acoge varias categorías: Senior TT, Superbikes TT, Superstock TT, Supersport TT, Lightweight TT, Sidecar TT y TT Zero.

Peter Hickman es el hombre récord del circuito. En 2019 firmó el mejor tiempo al marcar 16:42.778, lo que traducido a velocidad supone una media de 218 km/h. Pilotos como Joey Dunlop o John McGuinnes han subido al podio hasta en 26 y 23 ocasiones, respectivamente. Motivos suficientes para que se haya generado una auténtica leyenda negra en su más de un siglo de historia. Hasta tal punto ha llegado el fanatismo por lo que sucede en la Isla de Man que la competición tiene su propio videojuego con diferentes versiones.

La edición más trágica fue la de 2005, donde perdieron la vida once personas. Esta temporada, en la edición de 2022, ya son tres los pilotos fallecidos: Mark Purslow, Davy Morgan y César Chanal, fallecidos en apenas cinco días. Además, Olivier Lavorel se encuentra ingresado en un hospital de Liverpool en estado de máxima gravedad. Por ello, un gran número de países dificultan la posibilidad de federarse para participar en esta competición. En 1911 murió el primer piloto: Victor Surridge. Desde entonces, en todas las temporadas han perdido la vida al menos dos personas.

En España, el caso de Santi Herrero supuso un punto final en la relación con la Isla de Man. En el año 1970 sufrió un accidente mortal cuando pasaba por la 'Westwood Corner', una de las zonas más peligrosas del recorrido. Su moto se desestabilizó y Herrero salió volando por los aires hasta acabar impactando en una pared. No murió en el acto aunque perdería la vida dos días después. A partir de ese momento, la federación española vetó la concesión de licencias para correr allí. Sin embargo, pilotos como Antonio Maeso han conseguido permisos mediante otros países como Andorra. El corredor madrileño ha participado durante siete temporadas en el TT de la Isla de Man: su último año fue 2017, cuando sufrió un accidente que casi le cuesta la vida.

Cada año son más los pilotos que renuncian al prestigio de la competición para salvaguardar su vida. Pero lejos de desaparecer, todo parece indicar que la Isla de Man seguirá siendo un atractivo para apasionados del motor. Es más, en España el Gran Premio de Velocidad de La Bañeza (León) se hermanó en 2021 con el TT Isla de Man aprovechando su factor en común: el riesgo extremo.

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