Margot Moles y el aniversario de un acontecimiento histórico para el deporte femenino

Hace 90 años se disputaba en Madrid el primer campeonato español de atletismo femenino. Y un nombre sobresalía por encima de los demás: Margot Moles.

Tolo Leal

Años 30. Una atleta logra la mejor marca mundial de lanzamiento de martillo. Una hazaña reconocida en todo el planeta. Poco después acude a los Juegos Olímpicos de Invierno gracias a su increíble destreza con los esquís. Y unos meses más tarde va a participar en los Juegos Olímpicos de Verano como líder de un equipo español de hockey que acaba de lograr un bronce en un prestigioso campeonato internacional.

No. No estamos hablando de una superdeportista que, dentro de una década, vaya a lograr una hazaña que hoy nos parece impensable. En realidad, estamos hablando de una joven española que lo logró hace justo de 90 años. Estamos hablando de Margot Moles, auténtica heroína y pionera del deporte español y mundial. Pero claro, como era una mujer en los años 30, su historia apenas es conocida…

Primera deportista olímpica

Margarita Moles Piña, conocida en el ámbito deportivo como Margot Moles, nacía en la localidad catalana de Terrassa en 1910, en el seno de una familia de burgueses intelectuales y químicos catalanes.

A los 17 años se trasladaría a Madrid tras recibir su padre, Pedro, maestro licenciado en filosofía y letras, una plaza en el Instituto Escuela. Una novedosa institución educativa que pretendía extender a la enseñanza secundaria oficial la pedagogía europea más avanzada de su época.

Entre otros pilares se encontraba la educación física, en la que Margot Moles, al igual que su hermana Lucinda, sobresalieron.

Aunque, curiosamente, el primer deporte con el que Margot se dio a conocer fue el esquí. Junto a sus amigos del círculo académico –entre los que se encontraba Manuel Pina, quien se convertiría en su marido además de pareja en múltiples competiciones– comenzó a acudir de manera asidua a la Sierra de Guadarrama, y pronto se dio cuenta de que podía entrenar y competir junto a los mejores esquiadores masculinos.

Pronto el entretenimiento sobre la nieve pasa a ser un desafío, y Margot se convierte en la mejor esquiadora española. Hasta el punto de que acabaría siendo la primera española –junto a Ernestina Maenza– en competir en unos Juegos Olímpicos de Invierno, los de Garmish-Partenkischen en 1936. Eran, además, las segundas mujeres olímpicas de nuestro país, tras haberlo hecho antes Lilí Álvarez y Rosa Torrá en los Juegos de París del 24.

Sólo una caída en la fase preliminar privó al mundo de ver de qué era capaz Margot Moles en el esquí olímpico.

También la natación

Años antes Margot también había mostrado un especial interés en la natación, proclamándose campeona de Castilla de 100 metros braza en 1931. Aunque sin duda el hito más importante en este deporte fue la creación, junto a Manuel Pina y otros miembros de su círculo de amigos, del Real Canoe Natación Club, toda una institución en el mundo del deporte madrileño y español que perdura en nuestros días.

En una época en la que apenas había dos piscinas en Madrid que permitieran el acceso a las mujeres para entrenar, aquello fue sin duda toda una revolución.

También en el aspecto de la vestimenta fue Margot Moles una pionera, una rebelde a su tiempo, como también lo fuera otra leyenda del deporte femenino español como Lilí Álvarez. A la hora de esquiar sorprendió llevando pantalón, en lugar de falda y vendas en las piernas cono era habitual entonces; y en las competiciones de atletismo vestía pantalón corto y camiseta sin mangas, lo que le valió no pocas críticas.

El atletismo, su gran pasión

Dentro de su brillante faceta como atleta multidisciplinar –y, además, todo compaginado al mismo tiempo–, fue el atletismo el deporte con el que más disfrutó Margot Moles. Y especialmente con el lanzamiento, ya fuera de disco, martillo o jabalina.

Hay una fecha y un lugar clave en ese sentido. El 24 y 25 de octubre de 1931 se disputaba en Madrid el primer campeonato de España de atletismo femenino. Y ahí iba a estar presente una brillante generación de deportistas madrileñas –además de Margot su hermana Lucinda y Aurora Villa– y catalanas, destacando especialmente las hermanas Castelltort. Una generación de pioneras, de una calidad inmensa, que marcaría el atletismo español para siempre.

En aquel histórico campeonato Margot Moles se llevaría el triunfo en la prueba de lanzamiento de disco, y sería segunda en el lanzamiento de peso y de jabalina.

Era el primero de sus grandes resultados, que se verían incrementados al año siguiente, cuando con una distancia de 22,85 metros lograría la mejor marca mundial de lanzamiento de martillo. Una marca que nadie superaría hasta 43 años más tarde, en 1975, cuando la británica Rosemary Payne registró 32,08 metros. En España, pasarían aún 13 años más, hasta 1988, para que alguien lanzara el martillo más lejos que Margot.

En este sentido, conviene destacar que el lanzamiento de martillo no es reconocido por la IAAF hasta 1994, por lo que las marcas son oficiales sólo a partir de entonces. De hecho, el primer Mundial con lanzamiento de martillo femenino fue el de Sevilla 1999, y los primeros Juegos los de Sidney 2000. Pero internacionalmente el registro de Margot Moles es dado por válido, y reconocido como el mejor del mundo desde 1932 hasta 1975.

No sería el único récord que lograría Moles. En 1934, en Lisboa, alcanzaría el récord de España de lanzamiento de disco, con una distancia de 35,84 metros. Marca que se mantendría como la mejor en nuestro país durante 30 años.

En 1937 Margot Moles lograría la primera medalla internacional para España. Lo hizo en la Olimpiada Popular de Amberes, donde lograría el bronce. Aunque ya en 1934 podría haber conquistado el oro en los Juegos Universitarios de Turín. Moles hizo el mejor lanzamiento de la competición (35,02), pero un problema entre la federación española de atletismo y la madrileña se lo impidió.

Estrella también en el hockey

Paralelamente a todos estos éxitos, al atletismo, a las plusmarcas, a la natación, a la creación del Canoe, a su brillante faceta de esquiadora… Margot Moles se convirtió también en una de las mejores jugadoras del país de Hockey sobre hierba, probablemente la modalidad deportiva femenina en equipo con mayor importancia en España en el primer tercio del siglo XX.

A comienzos de los años 30 Moles se enroló en las filas del Athletic de Madrid, para entonces el equipo más potente de hockey sobre hierba del país. Un hecho que se constató tras la creación de la primera liga nacional, en 1934, en la que el club se llevó el título. Título que reeditaría en 1935 y en 1936. En aquellas tres temporadas las chicas del Athletic no perderían ningún partido. Y Moles era una de sus piezas más fiables.

Gracias a ello fue incluida en el histórico equipo español que compitió en el Torneo Preolímpico de Berlín. Un bloque que se haría con la segunda plaza –empatada con otros tres equipos, en un complicado sistema de competición– y que lo señalaba como uno de los grandes candidatos a la medalla olímpica en Berlín sólo cuatro meses después.

Pero España no acudiría a la cita olímpica. De ese modo, una decisión política impedía a Margot Moles convertirse en la primera deportista española que competía en unos Juegos Olímpicos de Invierno y en unos Juegos Olímpicos de Verano.

El final con la Guerra Civil

No sería la peor noticia para Margot en aquel 36. Inevitablemente, el estallido de la Guerra Civil Española afectó a la atleta de lleno. Por el obvio parón de toda competición –aunque, recordemos, aún tendría tiempo de conquistar un bronce en la Olimpiada Popular del 37–, y porque Moles no tardó en posicionarse del bando republicano. Además, poco después se quedaría embarazada de su hija Lucinda.

Con todo, tras el final del conflicto bélico, la actividad deportiva de Margot Moles concluyó también. Quedó reducida a la vida privada, teniendo que sobrevivir a la dura posguerra, viuda y con una hija, trabajando como modista y acogiendo en su casa a estudiantes extranjeras.

Y sus logros deportivos se fueron olvidando, con el paso de los años y con la connivencia del gobierno franquista ante su marcado posicionamiento republicano.

Margot Moles, aquella que durante los años 30 había sido la mejor atleta española, con plusmarcas nacionales e incluso internacionales; una de las mejores jugadoras de un equipo histórico de hockey sobre hierba; una excelente esquiadora hasta el punto de convertirse en olímpica… fallecería en Madrid el 19 de agosto de 1987, a la edad de 77 años, sin haber recibido ningún reconocimiento en vida.

Aunque desde entonces se ha ido recuperando su legado, su historia. Especialmente con la publicación por parte de Ignacio Ramos del libro 'Margot Moles, la gran atleta republicana' en 2017 tratando de "rescatar la historia tan increíble de esta mujer ", como declararía su autor en esRadio.

Al año siguiente Madrid le ponía su nombre a las nuevas instalaciones del polideportivo de Vicálvaro.

Escaso reconocimiento para la que ha sido una de las mejores deportistas que ha dado España en toda su historia. Junto a Lilí Álvarez, la más importante de la primera mitad del siglo XX. Quizá, la más completa de todas. Y sin duda, una auténtica pionera, una adelantada a su tiempo que dejó una enorme huella, que podría haber sido mucho mayor de no haberse topado con la Guerra Civil cuando se hallaba en el cenit de su carrera.

"Nosotras no creemos en la superioridad del sexo masculino. Creo que hay un atraso formidable de muchos siglos que ha cohibido y ha mermado nuestro espíritu, pero la historia está llena de ejemplos que apoyan la tesis de que la mujer está dotada de los elementos raciales suficientes para ocupar en la vida un lugar igual al del hombre". Una frase que podríamos escuchar hoy, pero que pronunció Margot Moles hace justo 90 años.

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