Álex del Rey, campeón del mundo de golf amateur, habla del coronavirus: "Aprovecho para mejorar otras cosas"

Álex del Rey, campeón del mundo de amateur y criado en la misma cuna golfística que Jon Rahm, repasa su prometedora carrera en una entrevista a LD.

Guillermo Domínguez

Al mal tiempo buena cara. Como en la gran mayoría de deportes, los jugadores de golf tampoco pueden desenvolverse en su hábitat natural y tienen que resignarse con practicar en sus hogares en estos duros tiempos de confinamiento. Se lo vimos hace unos días, por ejemplo, a Gonzalo Fernández-Castaño, que utilizó una red para realizar un singular ejercicio de puntería, utilizando como diana las fotos de políticos y periodistas de izquierdas, como dio fe en un vídeo que corrió por las redes sociales como la pólvora.

Hay varios aspectos a destacar en el golf a la hora de afrontar un parón como el actual por culpa de la pandemia mundial del coronavirus. Por un lado está el económico, con los jugadores sin poder competir en torneos que les reporte las correspondientes ganancias y ni siquiera salir al campo. "A diferencia de los futbolistas, nosotros somos autónomos y no recibimos una nómina a final de mes. Y de lo que facturamos cada semana, dependen los entrenadores, preparadores, el caddie… Mal vamos si esto dura más de un mes porque va a ser una putada", dijo Pablo Larrazábal en declaraciones que recoge el diario El País.

En cuanto al plano deportivo, el confinamiento también causa estragos no sólo en la competición, sino también en la preparación. Sin embargo, en el golf no todo es pegar bolas o practicar el juego corto. "Por suerte es un deporte completo que requiere preparación física, psicología, movilidad… Por fortuna, tengo una moqueta y un putting green en el jardín de casa", dijo, por su parte, Fernández-Castaño.

Confinado en su casa de Madrid se encuentra también Álex del Rey, el segundo golfista español que ha ganado el Mundial amateur (septiembre de 2018) después de Jon Rahm, e igualando una gesta que también firmó en su día toda una leyenda de este deporte como Jack Nicklaus antes de dar el salto al profesionalismo. No en vano, Del Rey (Madrid, 1998) tiene varias similitudes con el genio de Barrika —actualmente número dos del ránking mundial, sólo superado por el norirlandés Rory McIlroy—: además de haber sido campeones del mundo amateur, ambos han estudiado (o en el caso de Álex sigue estudiando) en la Universidad Estatal de Arizona, la universidad más grande de Estados Unidos con más de 51.000 estudiantes.

Álex, que está a punto de finalizar allí sus estudios de ADE (Administración y Dirección de Empresas) y sociología, se está formando académicamente y como jugador en la misma cuna golfística que Rahm y otros destacados jugadores profesionales españoles como Alejandro Cañizares, Carlota Ciganda o Azahara Muñoz. "Jon me felicitó cuando gané el Mundial y he jugado un par de veces con él en Estados Unidos", relata con orgullo Álex del Rey, que también es campeón de Europa por equipos y ganó la medalla de bronce en el Eisenhower Trophy (Campeonato del Mundo por equipos), además de haber obtenido destacados títulos en categorías inferiores (benjamín, alevín y cadete), a nivel nacional e internacional, tanto de golf como de pitch and putt (deporte muy similar al golf, derivado de él, donde las distancias de los hoyos son mucho más cortas).

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Alex del Rey, con un trofeo de categorías inferiores conquistado en 2013, con 14 años.

Este joven madrileño, que lleva jugando al golf desde que tenía cinco años, es bajito para lo que es la estatura media en el circuito (1,72 metros por los 1,88 que mide Jon Rahm) pero tiene una pegada descomunal y se define a sí mismo como un jugador "agresivo". "¿Mi récord de distancia? No lo he medido, pero seguramente haya pasado los 400 metros. Obviamente no en condiciones normales, sino con mucho viento a favor y el campo duro", relata Del Rey en una entrevista a Libertad Digital, donde también da cuenta de cómo se prepara durante la cuarentena.

"De momento lo llevo bien porque, además, me está sirviendo para trabajar otras cosas que normalmente no trabajaría. Por ejemplo, aquí en casa entreno con una red y hago un trabajo más intensivo: no ves volar la bola, pero te fijas más en el gesto que en lo que hace la bola. Eso sí, también te digo que llegará un punto en el que necesitas salir, así que si esto se alarga mucho empezaré a desanimarme porque llegará un momento en el que no pueda avanzar, me quedaré estancado y tenga que hacer trabajo de mantenimiento", confiesa a este periódico el madrileño, situado actualmente en el puesto 91 del ranking mundial amateur (llegó a estar en el número 38), con cierto tono de resignación.

Tiene hechuras de gran campeón y, pese a sus 21 primaveras, una cabeza muy bien amueblada. De momento es amateur, pero le falta muy poco para dar el salto al circuito profesional, donde, quién sabe, siga también los pasos de Jon Rahm y pueda dar tardes de gloria al golf y al deporte español. Quédense con su nombre: Alejandro del Rey González. Simplemente, Álex del Rey.

Entrevista a Álex del Rey

¿Cómo llevas el confinamiento? ¿Crees que esta situación ha podido frenar tu carrera?

La verdad es que lo llevo bien… de momento. Estoy en un punto en el que si se alarga más voy a empezar a acusarlo, pero esto me está viniendo bien para parar un momento y poder trabajar otras cosas porque no todo es dar bolas o salir al campo de prácticas. Aquí en casa tengo una red y hago trabajo más intensivo. No ves volar la bola, pero te fijas más en el gesto que en lo que hace la bola. Trabajas otras cosas que normalmente no trabajarías tanto si estuvieses saliendo (al campo), pero va a llegar un punto en el que dices: ‘OK, ya he hecho esto y esto otro, así que ahora necesito salir y ver qué está haciendo mi bola’. Si lo alargan mucho más empezaré a desanimarme. Ahora estoy motivado porque tengo tiempo para trabajar otras cosas, pero si esto se alarga mucho llegará un momento en el que no pueda avanzar, me quedaré estancado y tenga que hacer trabajo de mantenimiento.

En el golf se guarda lo que es la famosa ‘distancia social’, al menos lo que es el juego en sí, pero el tema del público es bien distinto. ¿Cuándo crees que puede volver la competición?

Espero que a finales de verano se pueda empezar a jugar. El mayor problema ahora mismo es que el Tour Europeo y el Challenge se juegan en distintos países, así que al final dependes de las normas del país. Hay países que te piden estar dos semanas de cuarentena antes de entrar en su territorio, así que (los responsables de los circuitos) van a tener difícil manejar lo que son los viajes de un país a otro por las restricciones que puedan seguir aplicándose. Esa es la mayor dificultad con la que tiene que lidiar ahora mismo el Tour. En cuanto al tema de los espectadores, supongo que se jugará a puerta cerrada, sin público y con los torneos televisados. Lo mejor que puede pasar es que la competición se reanude lo antes posible, pero siempre teniendo la seguridad de que el virus no se va a expandir y podamos tener otro brote. Después de tanto tiempo confinados en casa, lo último que queremos es volver a empezar desde cero.

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Participación de Alex del Rey en el US Open amateur en 2019 en Olympia Fields (Illinois, EEUU).

Desde luego que sería un fastidio que este virus frene la carrera de todo un campeón del mundo como Álex del Rey. Cuéntame, ¿cómo se forjó este campeón, cómo fueron tus inicios?

Empecé a ir al club de golf con mis padres cuando tenía cinco años, a lo que hoy es el Real Club La Moraleja, aunque mi primer recuerdo es anterior. Con dos o tres años, un compañero de mi padre me regaló unos palos de plástico. Ese fue mi primer contacto con el golf. Luego, con cinco años y medio, empecé a dar clases porque mi padre quería que me enseñasen. El club no solía coger a niños menores de siete años, pero conmigo hicieron una excepción. Me vio el profesor, nos dijeron que podía entrar y desde los cinco años hasta los 14 estuve siempre con mis profesores de La Moraleja.

Siempre en La Moraleja, ¿no?

Sí. Sigo siendo socio del club y, cada vez que vuelvo a Madrid, entreno allí. Es mi segunda casa.

¿Qué tal llevas los estudios en Arizona? Estudias ADE, ¿verdad?

ADE y sociología. Lo llevo bien, en tres semanas habré acabado. Lo voy a acabar todo en los cuatro años, sin mucho problema. La verdad es que no estoy muy agobiado porque me he podido quitar ya bastantes cosas.

¿Cómo es la vida en Arizona? ¿Te costó al principio con el inglés o ibas ya con una base?

Vas con una base, pero el inglés que aprendes aquí en España es más británico, por decirlo de algún modo. Aprendes lo formal, lo que la gente utiliza en mails o cartas, pero luego tienes el vocabulario que la gente usa a diario, palabras que tienes que aprender porque hasta entonces no las habías escuchado nunca. Los primeros meses me costó un poco, pero empecé a escuchar música americana para ir cogiendo muchas palabras. A mí me ayudó bastante.

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Con el seleccionador español, Salvador Luna (i), y algunos compañeros del equipo nacional.

Estás en una gran universidad como la Estatal de Arizona, donde además se han formado otros jugadores españoles como Jon Rahm, Alejandro Cañizares, Carlota Ciganda o Azahara Muñoz. ¿Qué planes tienes cuando completes tus estudios?

La idea es dar el salto al profesionalismo, pero con todo esto que está pasando del coronavirus no sabemos el calendario. Estoy a la expectativa, a ver qué deciden los circuitos y qué opciones tengo, porque todo lo que había planeado está desapareciendo con la pandemia. No sé ni qué voy a jugar, ni cuándo se va a reanudar… ahora mismo es todo un desastre.

Volviendo a tu carrera y tu palmarés, la verdad es que tienes un currículum envidiable donde el campeonato del mundo amateur es la guinda al pastel.

Sí, la mayoría de esos títulos son campeonatos de España en categorías inferiores, cadete, sub-18, interterritoriales con la Federación de Madrid… y luego están las dos medallas de plata en Europeos sub-16, campeón de Europa con España en 2017, campeón del mundo individual y la medalla de bronce por equipos en el Eisenhower Trophy. Pero, como dices, me quedo con ese campeonato del mundo amateur en Irlanda, en el Carton House, un buen campo que está en las afueras de Dublín.

Hablando de campos, ¿cuáles son tus preferidos en España y en el mundo?

De España siempre me han gustado mucho Sotogrande, el Real Club de Golf de El Prat y Valderrama, aunque me quedo con los nuevos campos de La Moraleja porque tengo grandes recuerdos de allí por las pachangas con mis amigos. Siempre lo ponen entre los cinco primeros de España, es un campazo. A nivel internacional, en Estados Unidos hay campos muy buenos y divertidos. El de Pasatiempo, en California, es súper divertido. Y en cuanto a los más difíciles, Olympia Fields en Illinois, donde se ha jugado dos veces el US Open (1928 y 2003), y Pinehurst número 2 en Carolina del Norte, donde el año pasado disputé el US Open amateur. Es un campo espectacular, de lo más difícil que he jugado en mi vida con diferencia.

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Paseando con orgullo la bandera de España por los campos del mundo.

¿En cuántos campos has podido jugar a lo largo de tu vida?

No tengo ni idea, pero fácilmente en más de 300. Tranquilamente. Sólo el primer año en Arizona jugué en 33 campos distintos, sin contar los torneos que jugamos fuera del estado, que son muchísimos. No sé decirte, pero en muchos (risas).

¿Cómo es el entrenamiento de Álex del Rey?

Salgo al campo de prácticas todos los días y, en cuanto a trabajo de gimnasio, tenemos dos veces a la semana obligatoria con el equipo, pero luego voy otra vez más con mis compañeros donde yo vivía, así que tres veces de gimnasio a la semana. Por lo demás, voy a clase por la mañana y luego tengo toda la tarde libre: lo bueno de Arizona es que, al haber muchas clases, muchas opciones y muchos estudiantes, nos poníamos todas las clases por la mañana y a las 11:30 ya has acabado y estás fuera. Comíamos a las 12:30, en un horario muy americano, y entrenar de 13:00 a 17:00. De cinco a seis, gimnasio o te vas para casa.

¡De una a cinco de la tarde! Pues en los meses más calurosos tiene que pegar de lo lindo en Arizona…

Yo regreso a España el 3 de junio y hasta agosto no vuelvo a aparecer, así que los meses más calurosos me los quito. Agosto y septiembre son duros, hace mucho calor. Sales a entrenar 40 minutos y tienes que meterte dentro del club otros 20 a respirar porque estás fundido. Pero luego hay una ventaja: en noviembre, en otros estados está nevando y no pueden pegar ni una bola, mientras nosotros estamos a 25 grados con sol. Quitando esos meses, el resto del año hace un tiempo espectacular en Arizona.

Ya sabes que a los periodistas nos gustan mucho las comparaciones y, cuando se habla de ti, enseguida sale el nombre de Jon Rahm.

Sí, pero él mide 1,88 metros y yo poco más de 1,70. Eso sí, los bajitos también podemos jugar bien (risas).

¿Conoces a Jon?

No lo conocía prácticamente nada antes de ir a Estados Unidos. ¡Cuatro años de diferencia son muchos años! Yo estaba en los equipos nacionales, pero siempre en divisiones inferiores, y sólo había coincidido con él una vez con él en una concentración para unos Europeos, aunque él estaba en el equipo absoluto y yo en el sub-18. Fue la única vez. Lo cierto es que luego sí ha estado en contacto conmigo y me felicitó cuando gané el Mundial. He jugado un par de veces con él cuando estaba allí en Estados Unidos: cuando yo entré en la universidad, Jon era senior pero alguna vez hemos coincidido con él y sus compañeros.

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Alex del Rey, participando en el Mundial amateur 2018 que ganó en el campo de Carton House (Irlanda).

Hablando de comparaciones, ya se le está poniendo a Rahm la etiqueta de ser el nuevo Severiano Ballesteros. ¿Crees que llegará a ser número uno del mundo y se mantendrá ahí arriba?

Creo que sí porque es extremadamente bueno y tiene una calidad impresionante. Si te fijas, sus peores resultados suelen ser muy buenos y siempre está arriba, puede hacer tantos top ten como él quiera. Al final, es tener las opciones de estar ahí para poder ganar un torneo. El golf es un deporte donde es dificilísimo ganar: todas las semanas gana alguien distinto, es un tema de porcentajes. Y en este sentido Jon debe de ser uno de los jugadores que más opciones tiene todos los años. Creo que va a ser número uno y va a estar muchos años entre los diez mejores del mundo.

Volviendo a ti… ¿quién ha sido tu ídolo, en quién te has inspirado?

Siempre he sido súper fan de Sergio García desde muy pequeño y también me he fijado en Tiger Woods. Sergio y Tiger son los dos jugadores en los que me he inspirado. Pero Sergio es para mí el referente número uno: siempre he sido un fiel defensor suyo y lo seguiré siendo toda la vida.

¿Cómo definirías tu juego y cuáles son tus puntos fuertes?

Destacaría sobre todo que le pego fuerte a la bola. Mi juego corto siempre ha estado ahí, pero cuando gano un torneo o estoy arriba es porque he tenido una buena semana de darle fuerte a la bola con el driver. Luego creo que mis wedges son muy buenos y suelen estar afinados. Esas son las claves para ganar: pegarle bien desde el tee y tener los wedges afinados. Pateo bastante bien y soy consistente, aunque tampoco es mi punto más fuerte.

Ya lo dice esa máxima en el golf: "El drive te da la gloria y el putt la victoria". ¿Cuál es tu récord de distancia con el driver?

¡Pues no sé decirte! Alguna vez habré pasado de los 400 metros, pero obviamente no en condiciones normales. Ha sido en Escocia: todos los veranos voy allí y, cuando pillas viento a favor y el campo duro, seguramente haya alcanzado esa distancia. Cuando coges una de esas, ya no lo mides.

¿Qué figuras crees que han sido más determinantes en tu carrera? ¿Con qué entrenador o entrenadores te quedarías?

Si tengo que destacar a alguien, me quedo con mis profesores de La Moraleja. Me acuerdo del primero, que me enseñó a ver la pasión por el golf… aunque han sido todos en general. He tenido cuatro profesores que han trabajado siempre juntos en la escuela juvenil y que me han inculcado la pasión por el golf, te trasladan a ti lo que este deporte significa para ellos. También he estado cuatro años en la Federación de Madrid con el programa CETEMA. Cuatro años de mi vida con Freddy Lilly (director técnico del CETEMA y de la Federación de Golf de Madrid), que es uno de los profesores con los que más he aprendido. No sólo del golf, sino también de la vida en general. Fue con el que empecé a viajar fuera de Madrid sin mis padres, el que nos llevaba a los torneos. Te enseña cosas de la vida, a respetar. Por ejemplo: cada vez que entrábamos a un club con la gorra puesta nos daba tal colleja que se nos caía en la gorra. O incluso en los viajes: cuando íbamos en furgoneta a algún torneo y te veía con la gorra puesta, la cogía sin decirte nada y te la tiraba por la ventana. ¡Yo habré perdido unas cuantas! (risas).

Cuando seas profesional, ¿qué torneos te haría más ilusión ganar?

Hay que ir paso a paso, obviamente. Lo primero sería ganar un torneo profesional, el Tour Europeo… pero me encantaría ganar un British Open por lo que este torneo supone para la historia del golf. Cuando éramos pequeños jugamos el British Boys, luego el British Amateur… son escalones previos hacia el British Open absoluto. Porque luego, por ejemplo, no hay Masters de Augusta júnior. Así que el British me haría especial ilusión porque es donde crecemos los jugadores europeos. Y ya luego a largo plazo ganar una Ryder sería espectacular.

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