Las recomendaciones deportivas de LD durante la cuarentena por el coronavirus: 'Coach Carter' (VI)

Sergio Valentín continúa en LD su serie de recomendaciones de películas, series y documentales de temática deportiva durante la cuarentena.

Sergio Valentín 

Coach Carter (Juego de honor, como se tradujo en España) es una película que tira de todos los estereotipos posibles y cuya temática está bastante manida. Es una cascada de temas recurrentes en esta clase de filmes. Los jóvenes delincuentes de barrios pobres que buscan una vida mejor a través del deporte o, simplemente, ser el más guay del instituto, el valor de la disciplina para lograr las metas en la cancha, en los estudios y en la vida en general o el espíritu de equipo por encima del individuo, necesario para ir superando las adversidades. Mete todo esto en una coctelera, le añadimos una cancha de baloncesto de un instituto de California y te da una trama previsible. Y, pese a todo esto, la película es ciertamente recomendable porque en este caso los estereotipos se narran con extrema verosimilitud. Son creíbles.

Es complicado ver una auténtica película de baloncesto. Suelen fallar en las palabras o conceptos tácticos. Por omisión o porque los utilizan erróneamente. En esta ocasión, Ken Carter, el entrenador, parece Pablo Laso o Sergio Scariolo. Se nota que domina la materia. Y lo más complicado de encontrar en las películas de baloncesto, las escenas de juego. Ya sean en entrenamientos o en partidos, parecen realistas. ¿En cuántas películas han torcido el gesto cuando se ponían a jugar? Yo, en muchas.

La trama se desarrolla en el Instituto Richmond de California en 1999, un lugar donde la mayoría de los estudiantes son negros. El único protagonista blanco es un joven Channing Tatum y el que acapara casi todos los focos es Ken Carter, el entrenador, magníficamente interpretado por Samuel L. Jackson. Le he visto en tantas películas que ya no me inspira mucha simpatía, aunque este es el clásico papel que puede hacer hasta dormido. Carter es un antiguo alumno que brilló como jugador y que con técnicas estrictas intentará que los jugadores del equipo de baloncesto pasen de ser unos chavales que no ganan a nadie —y cuyo futuro académico tiene menos futuro aún— a ser unos ganadores en la cancha, pero también en las aulas. Ese proceso será duro y dudarán de los métodos hasta los padres de los chavales, que deberían ser los primeros agradecidos.

La película tiene mucho de baloncesto pero también tiene mucho que no es baloncesto. Está basada en hechos reales, algo que siempre me gusta, y la banda sonora ayuda mucho a que pasen más rápido las dos horas que dura. Si tienen hijos adolescentes es una buena opción para estos días. ¡A falta de profesores, Coach Carter!

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