Jo Redman: el autismo no es una barrera

Diagnosticada con síndrome de Asperger y TDAH, Jo Redman es tres veces campeona del mundo de kickboxing.

Tolo Leal

Hoy, en el día mundial de la concienciación sobre el autismo, recuperamos una de aquellas historias que nos ayudan a recordar que el trastorno neurobiológico del desarrollo está mucho más integrado en la sociedad de lo que cualquiera que no lo conozca pueda pensar. Que los autistas no triunfan a pesar del autismo, ni a causa del autismo. Los autistas triunfan con el autismo. Y Jo Redman, tres veces campeona del mundo de kickboxing, es un magnífico ejemplo de ello.

Lo cierto es que Redman no fue diagnosticada con Asperger hasta que ya era adulta. Creció sin saber qué le sucedía, pero consciente de que algo había: se sentía diferente, no conseguía establecer relaciones de amistad, estaba aislada del resto del mundo… "Ése fue mi camino. Tal vez podría haber conseguido más de ser diagnosticada anteriormente, pero aun así he conseguido mucho, y puede que ahora mismo no sería la luchadora que soy de haber sido así".

Su infancia no fue sencilla. Continuamente era motivo de burla de sus compañeros de clase por su nula capacidad de relacionarse. Hablaba muy poco. Era evidentemente diferente a las demás… "jamás comprendí los intereses de las chicas de mi clase". Incluso, tuvo un percance con la policía, como ella misma relata: "Tuve un bajón, y me tumbé en el suelo gritando y llorando. Entonces, una policía me recriminó y me dijo que dejara de comportarme como un niño, porque ya era una mujer. Que no entendiera que no lo hacía deliberadamente me frustró mucho".

A los 13 años su padre la inscribió a clases de kickboxing. Pensaba que de aquella manera conseguiría aumentar su autoestima, su confianza… Jamás pensó que se convertiría en una magnífica atleta. Lo cierto es que a Redman aquello le enganchó. Por un lado, porque, como suele suceder, el enfoque, repetición y progresión que permite el deporte –especialmente el individual- supuso un gran avance para su trastorno. Por el otro, porque aquello le permitía de alguna manera socializarse en un ambiente más propicio para ella.

Desde que comenzó a entrenar, se marcó tres objetivos, a cada cual mayor: el primero, ser cinturón negro; el segundo, representar a Inglaterra en una competición oficial; y el tercero, ser la mejor en el mundo del kickboxing. Y los consiguió los tres.

Su primer gran éxito llegó en 2010, cuando se proclamó campeona del Reino Unido de Kickboxing, y medallista de plata en el Mundial de Albufeira, Portugal.

Justo ese mismo año, con 23 años cumplidos, fue oficialmente diagnosticada con Síndrome de Asperger. Y aquello cambió su mente para siempre. "Fue como un pequeño rayo de luz para mí", afirma la británica. "Me di cuenta de que no había nada mal en mí; simplemente se trataba de que era un poco diferente a los demás".

Y siguió focalizada en el kickboxing. Amaba practicarlo, y le concedía una libertad que difícilmente podía alcanzar en otros ámbitos. Por eso, siguió cosechando títulos. Uno tras otro: en 2011 conseguiría su primer oro mundial, en Cádiz. Éxito que repetiría en los dos años siguientes, en Montreal 2012 y en Taranto 2013. "Fue realmente útil encontrar por fin algo en lo que puedo conseguir éxito. Ayudó enormemente a crecer mi autoestima".

Es en 2014 cuando le diagnostican Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). Tenía 28 años. Fue entonces cuando decidió que debía poner fin a su carrera deportiva, y emplearse a fondo en su nueva labor como embajadora de Fighting for Autism, aprovechando su reconocimiento deportivo para promover la conciencia sobre el autismo. "Tengo una voz, y quiero ser escuchada", afirma. Y no se trata sólo de compartir su historia de éxito con el autismo, sino también de contar sus experiencias de vivir con autismo y TDAH, para aquellos que tengan que vivir con sus mismas condiciones.

"Me encanta poder ser inspiración de los jóvenes, y mostrarles que todos podemos tener sueños. Hacer cosas que nunca pensaste que serías capaz de hacer. Evidentemente cada persona es diferente y la manera en que le afecta el Asperger es diferente. Pero quiero que todos sepan que la gente que es autista tiene algo que ofrecerle al mundo, y deben tener la oportunidad de hacerlo. Todos tenemos mucho que ofrecer, sólo necesitamos algo de apoyo y ayuda para poder mostrarlo".

A continuación