España, ante su torneo maldito

El combinado nacional, dos veces campeón del mundo, nunca ha subido al máximo escalón continental.

Dani Blanco

Llegó España a la localidad croata de Varazdin, a cien kilómetros de Zagreb, con muchos sueños en la maleta. Se ha ganado el derecho a pensar en lo más grande tras los últimos campeonatos, siempre a un nivel superlativo. Campeones del Mundo en casa en 2013, bronce europeo en Dinamarca en 2014, cuarto puesto mundial en Qatar 2015, y subcampeones de Europa en 2016, en Polonia. Sólo el Mundial de Francia del año pasado bajó el nivel, con derrota en cuartos de final ante una gran Croacia, anfitriona estos días y una de las favoritas al cetro europeo.

Jordi Ribera está ilusionado, pero también responsabilizado. Sabe que han causado sorpresa las ausencias de Víctor Tomás, Jorge Maqueda y Arpad Sterbik, todas por decisión técnica. Pero las ha explicado sin esconderse. "No pueden venir todos. Los que están son los que nos van a defender en la cancha", dice. En el entrenamiento nada más llegar, en el Varazdin Arena Hall, se le veía con ganas de demostrar que el año pasado a Españase le cortaron las alas demasiado pronto, en un Mundial impoluto hasta el fatídico cruce de cuartos. Lo tenía claro la semana pasada en El Primer Palo en esRadio: "Nosotros nos tenemos que obligar a las semifinales, es el mínimo. Y lo podemos lograr porque estamos mentalmente muy bien".

Con esta declaración de intenciones se presenta el combinado nacional en este campeonato que siempre le dio la espalda al equipo español. Si bien tiene dos títulos mundiales, nunca saboreó el oro europeo y eso que lo tuvo a tiro en 1996, 1998, 2006 y en 2016 con derrotas en la final. Nunca la gloria como premio, lo que hace que las ganas de revancha sean cada vez mayores. Eso sí, el recorrido será de aúpa.

Para este campeonato nombres de siempre, fijos en estos últimos años en el combinado. Raul Entrerríos, Julen Aguinagalde, Joan Cañellas, Viran Morros, Gonzalo Pérez de Vargas, Gedeón Guardiola, Eduardo Gurbindo... Otros que se van asentando cada vez más y que ya saborearon el Mundial de Barcelona hace cinco años como Alex Dujshevaev y Valero Rivera, Y jóvenes que van apareciendo en la selección, no como comparsas sino para quedarse. Los casos de Rodrigo Corrales en la portería o el menor de la saga Dujshevaev, Daniel, con sólo 20 años y que este año en el Celie Lasko esloveno ha hecho las delicias de ojeadores.

Pero como en todo Europeo el camino será un laberinto brutal. La República Checa este sábado, Hungría el lunes y Dinamarca, campeona olímpica, el miércoles. Tres pasan a la siguiente fase con los puntos conseguidos ante las selecciones que la acompañan en la segunda fase. Allí España se citará con Eslovenia, Montenegro y Alemania, si no hay sorpresas (Macedonia parece algo menos que las otras tres) para jugar otros tres partidos terribles con las semifinales en el horizonte.

Por el otro lado se pelearán Francia, Islandia, Serbia, Croacia, Noruega y Suecia. Un campeonato lleno de espinas en el que un tropiezo te llevará a la muerte deportiva. Por eso Ribera avisaba la semana pasada. "No tendremos ni un partido fácil porque Chequia, que parece más floja, te pondrá unos problemas tremendos por ser el debut, el primer partido". Precisamente ese encuentro (18.15 h) le provoca al seleccionador el dolor de cabeza típico de todos los campeonatos. Debutar bien es un seguro de vida.

Ha jugado bien España en esta preparación con buenos encuentros la semana pasada en Vigo. Una exhibición ante Bielorrusia y un portento de encuentro ante Polonia. Una selección llena de ilusión que quiere repetir el extraordinario torneo realizado hace dos años. Sólo un malísimo partido ante Alemania en la final privó a aquella selección del oro europeo. Ese fue el principio del fin de Manolo Cadenas como seleccionador, certificado dos meses después en Suecia tras caer en el Preolímpico y no acceder ni siquiera a los Juegos. El borrón de estos años que quieren olvidar los Hispanos.

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