Vueling pierde las pértigas de Didac Salas, que se queda sin el último billete para Río

El catalán tuvo que competir con las pértigas de un compañero y perdió su último tren para ir a los Juegos de Río. 

Alfredo Somoza

Hay deportes en los que el material utilizado es personal e intransferible. En tenis, por ejemplo, las raquetas de cada tenista son únicas. Dependiendo del estilo de juego y de la comodidad de cada uno, las raquetas tienen pesos, tensiones de cordaje e incluso tamaños diferentes.

Uno de los deportes donde el material personalizado es fundamental para el rendimiento óptimo del atleta es el salto con pértiga. Las pértigas, hechas de fibra de vidrio y de fibra de carbono, tienen una longitud -tamaño de un extremo a otro de la pértiga-, dureza -el peso máximo para el que ha sido concebido la pértiga, y se calcula aplicando pesas en la pértiga hasta que se rompe- y flexibilidad -se mide en milímetros e indica la fuerza que hay que hacer para que la pértiga se doble más o menos-, diferentes unas de otras. Cada pertiguista, dependiendo de su altura y su peso, tendrá una pértiga a su medida. 

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La longuitd, la flexibilidad y el peso, únicos en cada pértiga

¿Se imaginan tener que competir con pértigas ajenas en una competición clave para tu futuro deportivo? Pues eso es lo que le ocurrió a Didac Salas. El catalán se jugaba su particular match ball parar estar en los Juegos Olímpicos de Río. Salas, que la semana pasada consiguió marcas discretas en los Europeos de Ámsterdam -5,50 en la clasificación y 5,30 en la final, lejos de los 5,70 necesarios para acudir a Río-, tenía en Barcelona la última oportunidad para conseguir la mínima y no perder el tren de los JJOO.

Una vez en la capital catalana, Didac Salas recibió la noticia de que las pértigas no habían llegado y que seguían en el aeropuerto Schiphol de la ciudad holandesa. "El sábado y el domingo por la mañana volvimos a las oficinas de Vueling en el aeropuerto de Barcelona para ver si estaban ya allí y todo fue inútil", ha señalado. Las pértigas llegaron el lunes, por lo que el atleta del FC Barcelona participó en el control olímpico para lograr la mínima con las pértigas de un compañero. 

"Las pértigas de cada atleta son personales e intransferibles y jugarme una mínima de 5,70 con un material que no es el mío es algo muy complicado. Lo intenté, pero no pasé de 5,20", ha aseverado. Didac Sala ha recordado que su mejor marca era de 5,60, lograda el año pasado, mientras que este año "contaba ya con 5,50 que logré en el Campeonato de Cataluña".

El pertiguista catalán, una víctima más de los problemas que ha vivido la aerolínea Vueling las últimas semanas, sabe que ha perdido su última oportunidad para estar en Río: "Lo único que he podido hacer es presentar una reclamación ¿Qué más se puede hacer?", se preguntaba un apesadumbrado Didac. 

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