Ander Alcaine: “Para ser profesional hay que salir de España”

El portero del CH Jaca ha sido el primer español en un 'Training Camp' de un equipo de la NHL: los Toronto Maple Leafs.

David Vinuesa

Ander Alcaine (Jaca, 1991) tiene el privilegio histórico de ser el primer español en ver de cerca la posibilidad de cumplir el sueño de cualquier jugador de hockey hielo: jugar en la National Hockey League (NHL). El portero oscense, vigente campeón de la Superliga Española con el Club Hielo Jaca, formó parte del 'Training Camp' de los Toronto Maple Leafs, equipo canadiense que se interesó por él en el año 2012.

Ha jugado en Francia a nivel profesional, pero regresó a España para terminar sus estudios de odontología. Libertad Digital se ha puesto en contacto con él para conocer de primera mano su experiencia cercana a la NHL y cómo ve el hockey hielo español en la actualidad.

Libertad Digital: ¿Qué te hizo decidirte por el hockey hielo en un país de poca tradición como España?

Ander Alcaine: Yo soy de Jaca y tenía que elegir entre fútbol y hockey hielo. El equipo de fútbol estaba en Segunda B, tenía un campo que no me llamó mucho la atención y elegí el hockey pese a saber que no era tan importante en España. Jugaban en Primera División, en un pabellón que llamaba mucho la atención y me parecía muy espectacular. También me gustó todo el tema de las equipaciones que llevaban.

LD: ¿Qué debe hacer un niño para ser profesional siendo español?

AA: Dedicarse al hockey hielo en España como profesional es muy complicado porque es una liga amateur y suelen ser los jugadores extranjeros los que se ganan la vida con esto. Un niño que quiera ser profesional en España debe salir fuera antes de superar los 12 años. En países como Francia se pueden desarrollar de una manera mejor para dedicarte a esto. Formarte aquí sólo te vale para jugar a nivel nacional.

LD: ¿Cómo fue tu experiencia con los Toronto Maple Leafs de la NHL?

AA: Desde pequeño siempre he ido a campamentos en el extranjero ya sea en Suecia, Suiza o la República Checa, por ejemplo. Era allí donde aprendía técnicas nuevas que aún en España, a nivel de porteros, no se podían aprender. Si quería mejorar tenía que hacerlo fuera. En un campamento en Suiza conocí al entrenador de porteros de los Toronto Maple Leafs, equipo que me dio la oportunidad, y me comentó que tenía que jugar fuera de España porque nuestra liga no era un baremo suficiente. Me fui a Francia, jugué en la Liga Magnus, la máxima categoría, y tras un año allí me ofrecieron la oportunidad de Toronto.

LD: ¿Qué ocurre en España para que el hockey hielo sea tan minoritario?

AA: La crisis no ayuda y así es difícil que un deporte como el hockey hielo siga creciendo en España. Es un deporte caro en cuanto a infraestructuras, hay que tener pistas de hielo, el material no es barato… La gente no está dispuesta a gastarse un dineral así sin saber si le va a gustar o no y por eso los padres intentan que sus hijos jueguen a otros deportes. Aparte de talento tienes que saber que es un juego sacrificado, se viaja mucho y es muy diferente el hockey profesional al amateur que tenemos en nuestro país.

LD: ¿Qué te pudo faltar para alcanzar la NHL?

AA: Desde pequeño lo tuve muy claro. Mi sueño era ser profesional y jugar en la NHL, pero cuando vas creciendo ves que siendo español estás muy por detrás de otros chicos de tu edad de otros países que tienen mejor preparación. Yo tenía pensado estudiar y jugar a la vez como hobby aunque luego, cuando conocí al entrenador de porteros en Suiza, me di cuenta que podía hacer mi sueño realidad con 17 años. Decidí irme a Francia, tuve un gran año y luego fui a Toronto. En Canadá vi el nivel tan alto que había. Allí, los chicos cuando llegan a una edad dejan los estudios y se dedican al hockey hielo de forma profesional. En España es todo muy diferente.

LD: ¿Qué te hizo volver a España?

AA: En ese aspecto siempre he sido un poco inseguro y quería tener una carrera, algo que dependiese únicamente de mí, no de entrenadores, agentes, contactos… Decidí volver para estudiar y luego ya intentar salir otra vez. Tengo 24 años ahora mismo y está claro que con cierta edad es difícil. Ya era complicado cuando salí con 17 años. Sigue siendo mi objetivo y cuando acaba la carrera me gustaría volverlo a intentar.

LD: ¿Por qué sólo se habla del hockey hielo cuando hay peleas?

AA: Está haciendo daño a nuestro deporte porque todo el mundo cuando sabe que juegas al hockey te pregunta por las peleas. Parece que es lo único espectacular para poner en televisión y el hockey es un deporte muy normal. En España no entendemos la filosofía que hay en América. Allí es un show. En fútbol hay entradas con los tacos por delante para hacer daño al rival. En la NHL se pelean porque quieren los dos jugadores y fin del asunto. No lo justifico ni mucho menos, sería mejor que no las hubiese, pero no son tan exageradas. El problema es que hay niños que van a ver los partidos y no deberían ver esas cosas.

LD: ¿En España hay peleas parecidas a las de la NHL?

AA: Aquí no nos pegamos. Nadie se va a dejar los dientes ni la cara porque no somos profesionales. Si hay alguna pelea no es como en la NHL. Aquí se interviene para evitar cualquier tipo de problema y es lo que le digo a la gente cuando me pregunta. Es un deporte muy diferente al que hay en Norteamérica.

LD: ¿Qué diferencias hay entre dos países tan cercanos como España y Francia a nivel de hockey hielo?

AA: Francia está en la División 1, la más alta. Comparten nivel con selecciones como Canadá o Rusia y nosotros en España estamos muy lejos de esa categoría pese a que estamos cerca de la frontera francesa. En Francia hay varias divisiones mientras que aquí tenemos muy pocas pistas de hielo. En Primera División sólo tenemos cinco equipos, en Segunda algunas veces salen tres, otras cuatro… Falta una competición de nivel. En Francia hay centros de alto rendimiento de hockey hielo y aquí no. No estamos abajo por el clima o la situación del país en el mapa. En 2011 subimos a División 1, ahora estamos en la División 2, y jugamos contra Hungría o Italia que este año se enfrentan a los mejores. Subimos, pero bajamos rápido porque era un salto muy grande de calidad.

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