Mark Gilbert, de jugador de béisbol a embajador de Estados Unidos

El exjugador ha sido nombrado por el Senado estadounidense representante del gobierno de Barack Obama en Nueva Zelanda y Samoa.

José Manuel Puertas

No estamos especialmente acostumbrados en Europa a que los deportistas profesionales, una vez concluidas sus carreras, prolonguen su vida profesional en cargos de prestigio. Sin embargo, este hecho es bastante más habitual en los Estados Unidos, donde la inmensa mayoría de deportistas cursan estudios universitarios previos a su desarrollo profesional que les permiten, en muchos casos, evitar uno de los grandes síndromes que padecen los deportistas: el qué hacer después de la retirada. Existen no pocos casos en profesionales del deporte que han triunfado posteriormente en cargos ejecutivos, políticos, o económicos.

Lo que tampoco es nada habitual es ver a un antiguo deportista ocupar un cargo de tanta responsabilidad como el de Embajador de la primera potencial mundial, y ése es precisamente el caso de Mark Gilbert, un antiguo jugador de una de las grandes franquicias del béisbol mundial, los Chicago White Sox, allá por la década de los 80, y que el pasado viernes fue nombrado por el Senado estadounidense representante del gobierno de Barack Obama en Nueva Zelanda y Samoa.

En todo caso, el desarrollo como bateador de la nueva cabeza del país de las barras y estrellas en el segundo estado en importancia de Oceanía, tras Australia, no fue excesivamente prolífico. Gilbert jugó apenas siete partidos con los White Sox en 1985, en los que sin embargo compartió vestuario con grades estrellas del béisbol. Así, pese a ser habitualmente suplente, jugó sobre el diamante (como son conocidas las canchas de béisbol por su peculiar forma) junto a dos miembros del Hall of Fame, como el pitcher (lanzador) Tom Server, y el catcher (receptor), Carlton Fisk. En las escasas oportunidades que tuvo, Gilbert logró la modesta cifra de tres carreras y, proporcionó otras tres más a sus compañeros merced a su habilidad con el bate, cuya efectividad se cifró en un 27.3% (se considera muy buenos bateadores a aquellos que superan el 30%). Unas estadísticas que, desde luego, están lejos de las grandes estrellas de la Major League Baseball (MLB), la liga profesional estadounidense.

El de Mark Gilbert, ejecutivo de banca que formara parte del equipo de trabajo económico de Barack Obama, es sin duda un caso muy peculiar en el mundo del deporte. De hecho, el Departamento de Estado del país ha reconocido que no tiene datos de ningún otro embajador en la historia que haya sido anteriormente deportista profesional. Un rara avis por lo alto que ha llegado en su desarrollo posterior al deporte, pero que demuestra que el habitual tópico del deportista incapaz de destacar en otras facetas de la vida no tiene ni mucho menos por qué ser cierto.

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