El 'pequeño Nicolás' de Podemos se enfada con Pablo Iglesias

"Me metí en la boca del lobo y serví de carnaza de unas hienas en una semana sin polémicas porque no había fútbol", dice en un surrealista comunicado.

Libertad Digital

Fonsi Loaiza, el periodista deportivo que la semana pasada deambuló de cadena en cadena, en falsa representación de Podemos, tratando de explicar sus propuestas para reformar el deporte en España, ha emitido un comunicado para defenderse del aluvión de críticas desatado tras sus polémicas intervenciones en los medios.

Tras quedar desenmascarado por el propio partido de Pablo Iglesias -se presentó como portavoz del Círculo de Podemos Deporte-, Loaiza pasa ahora al contraataque con un surrealista comunicado en el que, entre otras cosas, asegura ser la "presa fácil" de unas "hienas", en referencia al programa La Goleada de 13TV, que es una "auténtica basura" y donde dice que fue "engañado".

También se queja el joven periodista deportivo, de 23 años, de haber sido comparado con el pequeño Nicolás y no duda en lanzar un dardo al recién proclamado secretario general de Podemos. "Al final la foto era para Pablo Iglesias y se daba a entender a la gente que estas iniciativas ciudadanas serían llevadas a cabo por él en caso de llegar al gobierno. En lugar de la realidad, que nosotros estuviéramos en el Consejo Ciudadano", señala sobre el líder de la populista formación política.

A continuación reproducimos el comunicado que Fonsi Loaiza escribía en su blog, que lleva por nombre Caminante del balón.

Mi falta de humildad, aires de grandeza, afán de protagonismo, inconsciencia y carácter desproporcionado y autodestructivo se juntaron y me llevaron a cometer uno detrás de otro todos los errores que se fueron encadenando en El Larguero y La Goleada. La política confunde. No estaba preparado para semejante exposición mediática y debí reconocer mis limitaciones antes de embarcarme en una lucha que no me podía llevar a ninguna parte.

Como si fuera el Quijote, solo ante el peligro, salí a pecho descubierto a defender unas causas nobles y justas contra molinos de viento, que no gigantes, para terminar derrotado sin reparar en los daños que todo esto me podría ocasionar. No tenía ninguna posibilidad de salir en las elecciones del Consejo Ciudadano de Podemos ante el carisma de Pablo Iglesias ya que saldría su lista al completo. Era la lucha por una causa perdida y estaba condenado al fracaso. Sin embargo, quise luchar como un kamikaze para intentar dar la campanada. El círculo de Podemos Deporte nos había avalado a Nerea Huete y a mí para que nos presentáramos. Estábamos llevando una campaña muy activa en prensa escrita, aunque no nos beneficiaba en nada. Dábamos a conocer nuestras ideas, pero al final la foto era para Pablo Iglesias y se daba a entender a la gente que estas iniciativas ciudadanas serían llevadas a cabo por él en caso de llegar al gobierno. En lugar de la realidad, que nosotros estuviéramos en el Consejo Ciudadano.

Un retuit de Pablo Iglesias agitó todavía más el asunto. Todos los medios se interesaron, pero no en nuestras propuestas, sino en cómo sería el deporte con Podemos en el gobierno. Descontextualizaron todo, muy pocos dijeron que nos presentábamos en una lista separada a la de Iglesias en las elecciones y se formó un revuelo tremendo. Antes de mi intervención en El Larguero perdí parte del apoyo de la gente de mi círculo y recibí alguna llamada sobre posibles consecuencias e ingenuamente me dispuse a salir en la radio. Mi discurso no tuvo fuerza, hablé sin ton ni son y me limité a tirar balones fuera como buenamente pude. Nervioso, encontré en José Tomás un refugio para que la charla con Joserra fuera más amena. Dentro del partido se criticó la boutade de sacar el tema de los toros. Al día siguiente las críticas son feroces y las burlas incesantes en todos sitios. Empezaba el linchamiento y el escarnio público.

Nadie sale en mi defensa y veo cómo me dejan de lado, la cabeza se me calienta y veo que la última oportunidad de salvar mi honor y el de otro periodismo es yendo al inefable programa de La Goleada en 13TV después de no ser yo en El Larguero. Rechazo ir hasta que el productor me promete que no se hablara de Podemos, sino de mis iniciativas. Se me engaña y media hora antes del programa llamo al productor porque se me está anunciando como representante de Podemos en twitter. Me dice que lo cambiará y que no me preocupe.

Llego al programa, se me anuncia como representante del partido y pierdo los estribos. Al miedo escénico, debido a mi vergüenza y timidez, se le une mi irritante enfado. Salgo grogui y a veces ni me entero de lo que me dicen. A pesar de que no me encuentro bien y no logro articular dos frases y hago el ridículo nueva y espantosamente, creo que es mi deber decirles que son unos impresentables y que esos programas son una auténtica basura. Es de lo único de lo que me siento orgulloso. Sigo pensando que mi caso ha destapado la negligencia de gran parte del periodismo deportivo de este país. Me metí en la boca del lobo y he servido de carnaza de unas hienas en una semana sin polémicas porque no había fútbol. Yo tendré que trabajar muy duro para borrar la huella de friki televisivo, mientras la vida en estos Sálvame deportivos seguirá igual.

A mí ahora se me compara con el pequeño Nicolás, un tipo que se alistó al poder para vivir de puta madre y es acusado de estafa, falsedad documental y usurpación de personalidad. ¿Qué delito he cometido yo? Luchar contra un poder establecido de forma suicida y defender unos ideales sin tener tablas para hacerlo en radio y televisión. No he recibido nada, sólo la deshonra profesional y humana. Pero no se preocupen por mí. Soy gaditano y mi tío era Gila, me tomo estas cosas con humor. Eso sí, me he dado cuenta de lo falso de muchos aplausos y lo auténtico del cariño de la gente que te quiere, y sobre todo de que tengo mucho que aprender.

Ni antes era un salvador ni ahora quiero ser un mártir del periodismo deportivo. Soy la metáfora de un país como España que siempre va en manada a por la presa fácil y en el que es más fácil conseguir un contrato laboral por hacer el tonto que por hacer bien tu trabajo. Estuve cuatro meses en el diario El País, descansé sólo cuatro días de los 120, con turnos de día, tarde y noche, llevando un Europeo de natación y un juicio, sin cobrar un solo céntimo y pagándomelo yo todo. Ahora tras hacer el tonto en la televisión, los programas de tertulias están como locos por contratarme.

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