Morales y Gallar, dos estrellas del barrio que iluminan La Liga

La resaca de la primera jornada de liga nos deja dos actuaciones deslumbrantes de dos jugadores forjados en el barro de la calle. 

Alfredo Somoza

Están en peligro de extinción. Los gambeteadores, dribladores, jugadores que llevan el balón cosido al pie, los sinvergüenzas del regate puro que en una baldosa rompen cinturas, que destilan calidad a raudales, aquellos que levantan de sus asientos a la afición, se cuentan hoy en día con los dedos de una mano.

Un perfil de jugador de otra época que cada vez es más complicado ver lucir en la élite. El fútbol moderno, donde el negocio manda, se ha llevado por delante al futbolista de calle. Hoy en día el fútbol está tan profesionalizado que se ha perdido esa esencia de jugador de calle. Ahora todo son objetivos, tensión y desde benjamines, la obsesión por la táctica y la técnica es tal que no se permite desarrollar el talento natural. Afortunadamente, aún quedan excepciones con aroma y esencia pura a calle. Tras la primera jornada de liga, dos jugadores forjados en el barro del barrio, José Luis Morales y Alex Gallar, se han ganado a pulso ser dos de los grandes protagonistas.

Morales volvió a dejar boquiabiertos a propios y extraños con un gol maradoniano en el Villamarín, que puso la guinda a su soberbia actuación en el estreno del Levante, doblete incluido de don José Luis, y victoria de los granotas por 0-3 ante un Betis que apunta muy alto esta temporada. Por su parte, Alex Gallar vivía el día más especial de su carrera. Se estrenaba en Primera, junto a su equipo, el Huesca. Dos goles suyos le daban a los oscenses una victoria histórica en el siempre complicado campo de Ipurua ante el Eibar de Mendilibar.

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Su historia tiene tantos paralelismos que casi van de la mano. José Luis Morales salió de un humilde barrio de Getafe, San Isidro, y los inicios de su carrera no fueron fáciles. Tuvo que buscarse la vida en el barro del sur de Madrid: Brunete, Parla y Fuenlabrada. Con 24 años, allá por 2011, recibió una llamada que le cambiaría la vida. El Levante le reclutó para su filial, que por entonces jugaba en Tercera. Era su última oportunidad de vivir del fútbol. O destacaba en el filial granota o tenía claro que debía buscarse las habichuelas en otra cosa.

Por aquel entonces, Alex Gallar decidía dar un paso atrás para intentar dar dos adelante. La aventura en el filial del Mallorca no había salido bien, apenas jugaba, por lo que decidió volver a casa. Fichó por el Rubí, que al igual que el Levante B, estaba en Tercera. Para ambos, ese 2011 fue el año de su primer impulso. Mientras Morales destacó en el filial granota lo que le sirvió para ganarse una oportunidad en el fútbol profesional, en Segunda División, de la mano del Eibar, Alex Gallar demostró su tremendo talento en el Rubí lo que le valió su pasaporte al Terrasa y posteriormente al Cornellá, donde la rompió en Segunda B.

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Alex Gallar, zurda de oro

Morales, cinco años mayor que Gallar, tuvo un estrenó espectacular en el fútbol de élite. Bajo la batuta de Gaizka Garitano se convirtió en una pieza clave en ese milagroso conjunto armero que logró la hazaña del ascenso. El Levante se frotaba las manos y no dudo en repescarlo y darle un papel relevante la siguiente temporada, ya en Primera. Curiosamente, debutó en la máxima categoría del fútbol español en La Catedral. Como si de un guiño del destino se tratara, pasaba, en tres años, del barro de Tercera a la alfombra de San Mamés.

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Morales, el comandante del Levante

Gallar, por su parte, aun tuvo un retroceso tras fichar por el Hércules. A pesar de marcar 6 goles en las escasas oportunidades de las que dispuso y ser el segundo máximo goleador del equipo alicantino, decidieron no renovarle. En Alicante muchos aún se tiran de los pelos. Rubén de la Barrera, por entonces técnico de la Cultural, le llamó a filas. Estaba convencido que con confianza, ese extremo zurdo lleno de clase, con ese tremendo desborde, y a pesar de su anarquía, podía ser determinante. Y no se equivocó. Gallar explotó todo su talento en León. Fue una pieza fundamental en el ascenso de la Cultu, firmó unos números de escándalo -23 goles y 17 asistencias y para culminar su tremenda obra, marcó el tanto del histórico ascenso. Cumplida su misión en León, se marchó al Huesca. Donde un año después volvió a ser un protagonista histórico. Anotó el tanto que le dio a los oscenses el ascenso a Primera. Para completar su increíble hat trick histórico, en Eibar, a los 4 minutos y 40 segundos de debutar en la máxima categoría del fútbol español, recibe un pase en la frontal, se inventa una jugada en la que rompe cinturas armeras, entra en el área y con un disparo rasito con su pierna menos buena, la derecha, marcó el primer gol oscense.

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Morales, al que el Levante, consciente de que tenían un futbolista que era oro puro para ellos y de los que valen mucho dinero en el fútbol, es un box to box que además de dejarse el alma en defensa, donde destaca gracias a su físico, posee una conducción exquisita, lo que unido a su tremenda zancada y velocidad en carrera le convierten en un jugador casi imparable con espacios, y su inteligencia táctica e instinto asesino le hacen destacar también en el área, le blindó. José Luis, que tenía ofertas de Primera, fue fiel al equipo que le sacó del barro y se quedó en Valencia cuando los granotas descendieron. Ascendió y el año pasado, ya con el brazalete de capitán, tiró del carro cuando la salvación parecía una quimera. Sus goles en la recta final de liga fueron claves para conseguir la permanencia.

Morales y Gallar hacen sonreír al otro fútbol. El que sale de la calle y se forja en el barro. Sinvergüenzas del regate, descarados, con un talento innato... Ya no quedan muchos. Hay que disfrutarlos mientras se pueda. ¡Gracias por tanto, fenómenos!

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