¿Quién la tiene más larga? El Celta dejará solo al alcalde en el palco de Balaídos

Abel Caballero, alcalde de Vigo, y Carlos Mouriño, presidente del Celta, continúan con su particular guerra.

Alfredo Somoza

La disputa entre el Concello de Vigo y el Celta firma un nuevo capítulo. Tras las disputas por la reforma de Balaídos, ahora el punto de fricción es la nueva ciudad deportiva que Carlos Mouriño quiere construir en Mos.

Abel Caballero tiró primero. El Ayuntamiento presentó alegaciones contra el proyecto de ciudad deportiva que el Celta quiere construir en un monte del vecino municipio de Mos colindante con su propio término municipal. El gobierno local considera que el proyecto "no se ajusta a derecho" y tendrá además efectos negativos sobre la ciudad que no han sido analizados. En particular, critica que incluya el centro comercial "más grande del área metropolitana" sin evaluar su interacción con otros proyectos similares ya en marcha en Vigo o en la comarca sino sólo en el término municipal de Mos.

La pataleta de Caballero pilló por sorpresa al Celta. Mouriño, indignado, le lanzó un dardo a Don Abel: "La actitud del Concello me causa asombro y estupor. Se desmarca de los acuerdos que teníamos y al final lo único que hace es confundir al celtismo y a la ciudad. Habíamos llegado a un acuerdo club y Ayuntamiento, por el cual el Celta aceptaría, no de buen grado, la concesión del estadio de Balaídos a cambio de que el Concello no se entrometía en la ciudad deportiva. Han roto el acuerdo".

Tras el primer gancho lanzando por el alcalde, el Celta responde donde más le duele a un personaje que ansía el poder. El conjunto olívico hizo público un comunicado en el que informó de que "ningún directivo del club se sentará en el palco presidencial del estadio de Balaídos al lado del alcalde de Vigo, Abel Caballero, mientras éste no cumpla su palabra y deje de atacar sin motivo a la entidad"

Una amenaza que podría empezar a cumplirse este mismo martes cuando el Barcelona visite Balaídos. ¿Se imaginan una imagen más humillante para una persona a la que le encanta sentirse poderoso, que verse solo en el palco en un partido, contra el Barça, en el que los focos se multiplican?

La respuesta del Ayuntamiento no se ha hecho esperar: "Los acuerdos sobre Balaídos se están cumpliendo y se está haciendo la más importante remodelación de su historia. Dos gradas hechas y el proyecto de Gol, Marcador y el aparcamiento, en marcha. Ningún campo de fútbol de España está en una remodelación de esta envergadura pagada con fondos públicos; en tiempos y plazos adecuados. La reforma del campo de Balaídos sigue su marcha a velocidad".

Las mismas fuentes municipales indicaron que "esta declaración, de quien sea del Celta, es profundamente antidemocrática. No obedece al interés del Celta y la ciudad de Vigo sabe muy bien a qué razones obedece. La defensa de la ciudad de Vigo, de sus ciudadanos, es lo que siempre movió a este gobierno. Y seguiremos defendiendo Vigo contra todos los que lo intenten perjudicar. Los ciudadanos de Vigo saben muy bien a qué obedece esta decisión de alguno del Celta. Lo saben muy, muy bien. Este gobierno fue democráticamente elegido por los ciudadanos y se debe a los ciudadanos. Otros defienden sus intereses".

Por último, desde el Concello afirmaron que "nosotros al campo de fútbol vamos a ver fútbol, no a hacer política. Los campos de fútbol son para ver fútbol, no para hacer política".

Abel Caballero y Carlos Mouriño, dos gallos en el mismo corral. Sus pataletas, a ver quién manda más, no hacen más que perjudicar a vigueses y celtistas. Por el bien de Vigo, ojalá firmen la paz.

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