Regreso al pasado más blanco del Vicente Calderón

La victoria del Real Madrid recordó la época maldita del Atlético en los derbis. Zidane ganó a Simeone y se reivindicó en el adiós del Manzanares.

David Vinuesa

En las despedidas se suelen recordar épocas pasadas de forma melancólica. Los buenos y malos momentos que parecen escaparse entre los dedos y que, lógicamente, no volverán a repetirse. El Vicente Calderón, salvo cruce copero o europeo, no volverá a ver un derbi y en el que puede ser el último, los recuerdos llevaron a la afición atlética a aquella costumbre de perder o no ganar en cada partido jugado ante el Real Madrid entre 1999 y 2013.

No hubo color en el Manzanares. Las rayas rojiblancas no pasaron por encima del blanco como en otras ocasiones y como si de una despedida burlona se tratase, el Atlético dice adiós al Calderón sin quitarse esa leyenda negra o blanca, según se mire, en los aniversarios importantes. Desde el banquillo hasta el último jugador sobre el césped, sólo ganó el Real Madrid. ¿La afición? Resignada a volver al pasado.

Zidane se comió a Simeone

No fue una sorpresa destacada. No se pararon las rotativas una hora antes del inicio del choque por el once de Zidane, pero ni con esas Simeone pudo con su homónimo en los banquillos. El Cholo ya sabía que no habría BBC ni 4-3-3 en el derbi y lejos de adaptarse a las circunstancias y como dijo el Mono Burgos en la previa "no se varió el plan inicial" por lo que hizo el rival.

Muchas veces se criticó a Zidane por no tener en cuenta al enemigo para preparar las batallas, pero no fue noche en el Calderón para que esas críticas se repitiesen. El tiempo dirá si el francés varió el plan sólo por las circunstancias o si fue porque se le ha infravalorado como estratega. Lo único claro es que por primera vez, al menos ante Simeone y en la totalidad de un encuentro, Zidane fue más listo y más efectivo con su planteamiento.

En la retina del Cholo se repetirán las imágenes del derbi con una pregunta que ya le rondaba la cabeza antes del mismo: ¿continuar con el cambio de estilo o volver al antiguo modelo? Tocado está, hundido no debería. Debe definirse para que su afición siga creyendo y en el Calderón no se vuelva respirar la frialdad de la pasada noche.

Cristiano renace de sus cenizas

Puede estar cerca de su peor momento como futbolista y tampoco fue su mejor partido quitando los goles, pero si muchas veces a Cristiano sólo se le ha valorado por sus fallos de cara a portería pese a firmar buenas actuaciones… Tras su hat-trick en trinchera rojiblanca, al César lo que es del César.

Fue un día de recuerdos desagradables para el Atlético y sensaciones encontradas para el Real Madrid. Los blancos llevaban varios partido sin ganar en el Calderón y ganaron. Cristiano no marcaba y se desquitó de lo lindo con Oblak y con un estadio que le presionó hasta la extenuación. Hasta Isco dio un golpe sobre la mesa para dejar claro que si pretenden venderle tendrán que olvidar partidos como el jugado ante el Atlético para negar que cuando quiere y le dejan es de los mejores del mundo en su posición.

Todo le salió bien al Real Madrid que tiene la Liga como el gran objetivo a adjudicarse esta temporada. Los blancos mandaron entre abucheos rojiblancos el mismo recado para diferentes tipos de persona. A unos les dejó claro que ganar no es sinónimo sólo de jugar bien y a los segundos, algunos madridistas victimistas, que la próxima vez que haya un derbi, el cartel de favorito para los rojiblancos ya no cuela.

¿El adiós del Calderón?

Se acabaron los derbis en el Manzanares. La Liga dice adiós a un estadio en el que se han vivido grandes choques entre los dos equipos más importantes de la capital de España. El balance global y la última victoria son blancos, eso es imposible de negar, pero como no podía ser de otra forma, el estadio que tantas veces ha visto a su equipo tocar el cielo y el infierno ante el eterno rival despidió estos derbis con un aplauso sin demasiado que celebrar, pero que rindió homenaje a lo vivido desde 1967 hasta 2016.

El Calderón se despide de los derbis. ¡Un momento! No lo digamos muy alto todavía.

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