Gaizka Toquero recibe un voto para convertirse en Lehendakari

El actual jugador del Alavés y ex del Athletic se coló en la noche electoral vasca. 

Alfredo Somoza

Gaizka Toquero es un tipo que cae bien. No es el futbolista de más clase, pero su intensidad, su lucha constante, su historia de superación y su carácter tienen pegamento para su afición. El exjugador del Athletic dejó huella en San Mamés. En la Catedral, donde idolatraban a Toquero, la afición de los leones llegó a componerle una curiosa frase:"Ari, Ari, Ari, Toquero Lehendakari". En su nuevo templo de Mendizorroza, ahora Toquero defiende los colores blanquiazules del Alavés, la afición del Glorioso también le tiene entre sus favoritos. Fue uno de los jugadores clave en el ascenso del equipo vitoriano.

Toquero, un jugador forjado en las trincheras de la Tercera y la Segunda B, se ha ganado un hueco en primera a base de trabajo. Nadie le ha regalado nada. De clase anda justito, pero tiene otras cualidades. Es inteligente, rápido y se parte el pecho en cada acción.

Superar barreras siempre ha sido su especialidad. Con 11 años la vida le golpea con fuerza. Su madre, Amelia, acudió al médico al llevar tiempo sintiéndose muy cansada. En vez de un diagnóstico le dieron una sentencia: "Te queda un mes de vida". La reacción de Gaizka dice mucho de como es Toquero. Mirando a su madre a los ojos, la dijo: "Ama, no te puedes rendir, hay que llegar hasta el final". 21 años después, la madre del jugador del Alavés sigue regentando la carnicería que lleva su nombre.

El carácter peculiar de Toquero -en el Athletic a pesar de jugar de delantero eligió como dorsal el '2'- no responde al prototipo de estrella del fútbol. Ni falta que hace. Transparente, nadie le separa de su cuadrilla de toda la vida, humilde, mantiene a su novia de la infancia, huye del protagonismo y de los focos, cuando puede echa una mano en la carnicería de sus progenitores y se compró una casa en Vitoria a escasos cinco minutos de donde viven sus padres. La fama y los millones no le han cambiado. Sigue siendo el mismo Gaizka que conquista a todos por su esencia e ilumina con su sonrisa el camino de los que le rodean.

El bueno de Toquero fue protagonista este domingo al colarse por sorpresa en la noche electoral vasca. Un votante decidió apostar por él para confiarle el futuro del País Vasco.

Evidentemente su voto fue nulo. Pero igual a España en general, y en este caso al País Vasco en particular, no le vendría nada mal un Toquero como presidente.

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