Enzo Pérez, nuevo jugador del Valencia

El argentino cambió su posición de extremo habilidoso por la de centrocampista, algo que ha cambiado por completo su carrera.

LD / Efe

Extremo habilidoso protagonista de algún caso de indisciplina, el argentino Enzo Pérez evolucionó en el Benfica hasta convertirse en el "cerebro" del campeón luso, capaz de imprimirle el ritmo necesario y hacerlo de forma regular.

Más allá de sus habilidades en el campo -que le valieron incluso un lugar en la selección con la que jugó la final del último Mundial-, Enzo Pérez es, ante todo, un futbolista maduro, que a sus 28 años se encuentra en el momento álgido de su carrera.

Los lisboetas cerraron su traspaso con Estudiantes en el verano de 2011 por 5,5 millones de euros, casi cinco veces menos de los 25 millones ya pactados con el Valencia, reflejo de que su cotización se ha disparado tras su paso por la Liga portuguesa y su notable Mundial.

Su estancia en el Benfica, sin embargo, distó de ser un camino de rosas y supuso una prueba de superación. Nada más llegar a las águilas participó en cuatro partidos -aunque en tres de ellos entró desde el banquillo-, pero la competencia y los problemas físicos le acabaron alejando del once.

Sin un solo minuto desde agosto, Enzo volvió a su país natal en diciembre de 2011 por Navidad y retrasó su regreso a Lisboa casi tres semanas para intentar forzar al Benfica para que llegase a un acuerdo con Estudiantes.

Un caso de indisciplina que le valió una sanción, aunque, después de mostrar su arrepentimiento, acabó consiguiendo salir prestado al club de La Plata en el primer semestre del 2012.

Cambio de posición

A su vuelta a Lisboa, el técnico de los encarnados, Jorge Jesús, volvió a mostrar con él sus dotes de formador de estrellas, tal y como ya hiciera anteriormente con los brasileños David Luiz y Ramires, traspasados al Chelsea; con el argentino Ángel Di María y el portugués Fábio Coentrao, al Real Madrid; o con el serbio Nemanja Matic, al Chelsea.

El entrenador vislumbró en Enzo Pérez posibilidades como centrocampista organizador del juego, por delante del pivote defensivo y no por la banda derecha o en la mediapunta, donde había sido colocado hasta entonces. Y acertó de lleno.

La salida del belga Axel Witsel en el verano de 2012 propició la entrada en la posición de "ocho" del argentino, que conforme fueron pasando los partidos se afianzó en el equipo titular y pasó a ser insustituible. Desde entonces acumula 115 encuentros y diez goles, reflejo de su condición de imprescindible para el entrenador.

Su crecimiento fue parejo a la evolución de un Benfica que rozó la gloria en la 2012-2013 -perdió la Liga en el último suspiro, cayó en la final de Copa sorprendentemente contra el Guimaraes y claudicó frente al Chelsea en la final de la Liga Europa- pero que compensó el pasado año con su victoria en Liga y Copa y con otro subcampeonato de la Liga Europa.

Su peso en las "águilas" se agrandó cuando más lo necesitó el equipo, en enero de 2014, momento en el que la marcha de Matic hacía presagiar lo peor.

A su criterio para distribuir el juego le sumó un esfuerzo defensivo encomiable que lo acabó de convertir en una pieza codiciada en el mercado europeo y un ídolo de la hinchada, que aplaudía su garra. Sus actuaciones le valieron su inclusión en la lista de elegidos por Argentina para participar en el Mundial de Brasil.

Pese a partir como suplente, la lesión de Di María en los cuartos ante Bélgica le otorgó protagonismo e incluso fue titular en la final contra Alemania, así como en la semifinal ante Holanda. Diestro, temperamental, con clase y buen disparo desde lejos, Enzo Pérez -1,77 metros de altura y 75 kilos- afronta ahora el salto a la Liga española con la esperanza de repetir los éxitos cosechados con el Benfica en un Valencia necesitado de alegrías y que de la mano del multimillonario Peter Lim -su nuevo propietario- confía en regresar a la elite del fútbol mundial.

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