Victoria sobre la bocina del Espanyol frente al Granada

El conjunto periquito se llevó los tres puntos gracias a los goles de Caicedo y Stuani. El Granada suma once partidos sin ganar.

LD / Efe

El Espanyol se aferró a Cristhian Stuani para ganar un partido (2-1), sobre la bocina, que parecía condenado al empate después de que el Granada, necesitado tras su mala dinámica, apostara por un planteamiento defensivo al igualar el choque en el 60.

Los catalanes no se sintieron tan cómodos en casa como en otras ocasiones. El primer gol de Caicedo, de hecho, llegó cuando los de Caparrós se mostraron más ambiciosos.

Y, pese a su mejoría en la segunda mitad, El Arabi silenció el ligero dominio local. Stuani cambió la mañana, pero los andaluces pudieron irse con premio.

El Espanyol arrancó mucho más incisivo en la reanudación. Sergio Garcia no tardó mucho en enviar un balón al larguero. Salva Sevilla no controló bien el rechace y se quedó sin el 2-0. Pero, como pasó antes del descanso, el Granada obtuvo la recompensa cuando mejor estaba el rival.

El Arabi, atento en el segundo palo, remató un centro de Piti. Fue casi un regalo. El desajuste defensivo fue evidente y echó por tierra el trabajo anterior (1-1). Los locales buscaban de nuevo un cambio de guión y fallaron en sus oportunidades más claras: un latigazo de Sergio García y un remate de cabeza de Salva Sevilla.

Roberto estaba inspirado y, cuando la ocasión era evidente, fallaba la puntería. Los de Joaquín Caparrós, por su parte, hacía ya minutos que estaban más replegados: venían de una mala racha, diez jornadas sin ganar, y no querían sorpresas con un punto ya en el bolsillo.

Los blanquiazules se aferraban a la expulsión de Juan Carlos, en el 81, y a la habilidad en el juego aéreo de Stuani. El uruguayo se situó como referencia. El cerrojo andaluz estaba echado y el empate parecía inamovible. Hasta que en el 90, el internacional, tras un centro de Lucas Vázquez, cruzó un disparo fortísimo. Era el 2-1.

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