50 años del Desastre de Ibrox Park

El 2 de enero de 1971 fallecían en el estadio de Ibrox Park 66 personas -y 200 más resultaban heridas- en un partido entre el Celtic y el Rangers.

Tolo Leal

2 de enero del año 1971. Con la resaca aún de la celebración de la entrada de año, 75.000 espectadores se congregan en Ibrox Park para contemplar una nueva edición del clásico de los clásicos del fútbol escocés, un Glasgow Rangers vs. Celtic de Glasgow. El denominado Old Firm, la vieja empresa.

Lo que nadie podía esperar aquella tarde es cómo iba a terminar todo. Con un total de 66 personas fallecidas, y otras 200 más heridas. Un desastre provocado por un inesperado gol y el lamentable estado de una de las salidas, y que dio lugar a una de las mayores tragedias que ha sacudido al fútbol mundial durante toda su historia.

Y no era la primera que sucedía en Ibrox…

Porque ya en 1902, durante un partido entre las selecciones de Escocia e Inglaterra, una parte de la grada se derrumbó por las fuertes lluvias, causando 25 muertos y 517 heridos.

Y entre 1961 y 1971 hubo hasta tres incidentes más, que dejaron dos muertos y 34 heridos en total. Siempre con un denominador común: la fatídica Escalera 13. Una vía de salida del estadio muy cuestionada desde hacía décadas, y que terminaría siendo el desencadenante del denominado Desastre de Ibrox Park.

Volvemos a la tarde del 2 de enero. Era un día de perros. Muy frío; completamente nublado; sin nada de luz. A ratos nevaba, a ratos llovía. No soplaba nada de aire. Tampoco animaban los equipos que estaban sobre el verde. Ni Rangers ni Celtic –que llevaba cinco títulos de liga consecutivos- eran capaces de marcar; casi ni siquiera de atacar.

Hasta que en el minuto 89 Jimmy Johnstone adelantó a los visitantes con un soberbio testarazo. 0-1, y los aficionados que comienzan a abandonar las gradas, resignados ante lo que iba a ser un nuevo año de dominio de los católicos.

Pero justo en ese instante Colin Stein marca el tanto del empate. Un tanto que, a buen seguro, hoy hubiera preferido no marcar nunca. Porque entonces se produjo el delirio en la grada de los protestantes.

Pero claro, había muchos aficionados que se encontraban ya en la vía de salida. Otros, lo estaban haciendo. Otros, trataban de regresar para celebrar el gol. Y a partir de aquí, comenzó la desgracia. Con una doble vía mortal.

Por un lado, la lógica asfixia que se generaba entre los aficionados que se hallaban atrapados entre uno y otro lado de la salida. Gente que quería entrar, y gente que era arrastrada hacia la salida. Un tapón.

Por el otro, el deplorable estado de aquella escalera, que hizo que cediera ante la presión de tanta gente concentrándose a la vez. Los cuerpos comenzaron a caer unos sobre otros, dando lugar a gran cantidad de personas aplastadas en el suelo.

"Salía del estadio por las escaleras cuando todo pareció detenerse de golpe. Atrás seguían bajando, pero delante nadie se movía. Me empujaron, y me tiraron al suelo. Todo el mundo luchaba por salir de ahí, asfixiándose. Era una lucha por sobrevivir. Tras 10 o 15 minutos, un policía me sacó a rastras y me llevó al hospital en ambulancia", declararía un superviviente a la BBC.

En total 66 muertos y más de 200 heridos. Todos en la Escalera 13. La fatídica Escalera 13.

Los cambios obligados

Tras aquella tragedia no quedó más remedio, y se hizo lo que ya se reclamaba desde años atrás: una gran remodelación de Ibrox Park. Incluida, por supuesto, la Escalera 13. Basándose en el Westfalenstadion, estadio del Borussia Dortmund y por aquel entonces uno de los más vanguardistas, se dio lugar a un estadio con capacidad para 44.000 personas y unas fuertes medidas de seguridad.

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En una de sus esquinas, entre la Tribuna Bill Struth y la Tribuna Carretera Copland, se homenajea a todos los fallecidos en aquella tragedia acontecida hace justo 50 años con una estatua de figura del entonces capitán del Glasgow Rangers, John Greig, y en su pedestal una placa con el nombre de cada uno de los fallecidos.

Pero no sólo una reforma de Ibrox Park era necesaria por aquel entonces. Se necesitaban muchas más en todo el país. Y no únicamente en lo que refiere a estructuras. Aquello tardó más en ajustarse, y las desgracias se siguieron sucediendo, hasta llegar inevitablemente a la Tragedia de Hillsborough.La única en Gran Bretaña que ha superado en magnitud a la acaecida aquel 2 de enero de 1971.

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