Maurizio Sarri: el antihéroe que renunció al traje y corbata para cumplir su gran sueño

El técnico napolitano ganó el primer título de su carrera a los 60 años. Hasta los 42 se dedicaba al mundo de la banca.

Alfredo Somoza

Maurizio Sarri conquistó, a sus 60 primaveras, el primer título de su carrera. Lo curioso es que su carrera de entrenador profesional comenzó muy tarde, con 41 años. En el 2000 tomó una decisión clave en su vida. Aparcar el traje y corbata que utilizaba cada día en una oficina bancaria y centrarse de lleno en su gran pasión: el fútbol.

Hasta el año 2000, Sarri acudía cada día ataviado con corbata y traje a una oficina bancaria. Y no a una cualquiera. Atendía clientes importantes e internacionales, pues tenía cargo en la Monte dei Paschi, la banca más antigua del mundo, fundada en Siena en el siglo XV. Luego, cuando salía, se dedicaba al fútbol. Entrenaba equipos de la sexta categoría en la Toscana. Al principio, sus pupilos le tomaban el pelo pues se tomaba los entrenamientos muy en serio. Otros, los menos, creían en él. Por suerte, cada día eran más los jugadores que escuchaban a ese tipo en serio y pensaban que tenía razón. Al final, casi toda la plantilla del Sansovino llegaba al estadio pensando que eran el Milan o la Juve. Y el Sansovino ascendió a quinta. Luego, a la cuarta categoría.

En su decisión de dejar un trabajo estable y que daba de comer a su familia, tuvo mucho peso su padre. Amerigo Sarri siempre se reprochó no haberle hecho caso a su amigo Gastone, que le insistió una y otra vez para que pedalearan juntos hacia la gloria. A los 25 años y con 37 victorias en pruebas menores, Amerigo se bajó de la bicicleta para asegurarse un ingreso como operario de grúa. Gastone, Gastone Nencini, ganaría el Giro de Italia en 1957 y el Tour de France de 1960. Su hijo, Maurizio, no quiso que le pasara lo mismo y se lanzó con todo a por su gran sueño: llegar a ser entrenador profesional.

Sarri, un tipo peculiar

Maurizio no es un entrenador al uso. No le gusta el foco mediático, odia dar entrevistas y las palmaditas en la espalda. No ve televisión, repudia las redes sociales. Las nuevas tecnologías las enfoca en el fútbol. Utiliza drones e imágenes personalizadas para mejorar aspectos del juego. Napolitano de nacimiento pero toscano de corazón –se siente hijo de Figline Valdarno, una pausada población cerca de Florencia, en esos pueblos donde la gente ama la Fiorentina– es un currante. Se pasa todos los jueves analizando personalmente vídeos de los rivales. "Trabajo unas 12 horas al día. Quizás más", suele decir. Su obsesión, las acciones de estrategia, pues dispone de un libro con más de 50 jugadas que enseña a sus chicos.

Otra de sus peculiaridades es que siempre va con chándal. Cuando le preguntan el motivo saca su lado más sarcástisco: "Me pasé 20 años vistiendo con traje y corbata y terminé hastiado". Le importa poco lo que digan o piensen de él. Fuera del fútbol, su gran pasión es la literatura. Es un enamorado de la obra de John Fante, un escritor estadounidense que narró las peripecias de los italianos por Norteamérica durante los años 30. Tanto admira a este escritor que acudió a la casa natal del padre de Fante, en un pueblito cerca de Chieti.

Su adicción al tabaco es uno de sus peores vicios. Tras entrenar durante 20 años en Italia, el verano pasado llegó a la Premier de la mano del Chelsea. Allí se encontró con unas leyes mucho menos permisivas para poder disfrutar de su nocivo vicio, ya que en el Reino Unido se prohíbe tajantemente fumar en todos los campos e instalaciones deportivas.

En el arranque de la temporada del Chelsea en el estadio del Huddersfield Town, Sarri encontró una solución cuanto menos curiosa para combatir su mono al tabaco: masticar los filtros de los cigarrillos. Sarri y su creatividad para solucionar problemas.

Su carrera como entrenador

Como entrenador amateur, marcó una época en el Sansovino, donde dejó una huella indeleble. Ascendió dos categorías en tres años y se ganó el apodo de mister 33 por su minuciosidad para trabajar. En una entrevista, uno de sus jugadores afirmó que el entrenador había llegado a emplear 33 esquemas diferentes. Para 2005 recibió el llamado de Pescara para dirigirlo en la Serie B y allí se hizo conocido por seguir el rendimiento de cada uno de sus jugadores a través de un sistema informático. Pasó al Arezzo como sustituto de Antonio Conte y llegó a los cuartos de final de la Coppa Italia 2007, donde llegó a poner contra las cuerdas a todo un Milán que ese mismo año se proclamaría campeón de Europa.

Tras pasar por varios clubes de categorías menores italianas, en 2012 llegó al club que le cambió la vida: el Empoli. Dos temporadas después de tomar las riendas, lo subió a la Serie A. A los 55 años, Sarri debutaba en la máxima categoría del fútbol italiano. Ese año convirtió a su modesto equipo en la revelación del Calcio: un equipo humilde, sin estrellas y con un fútbol intenso y valiente que llamó la atención de toda Europa.

En 2015 y tras la fuga de Rafa Benítez al Real Madrid, Aurelio de Laurentiis llamó al exbancario para hacerse cargo del Nápoles. Su nombramiento causó recelo al ser un técnico con escaso bagaje en la élite. El propio Maradona puso el grito en el cielo. "¿Quién es Sarri?" Maurizio le respondió con su elegancia habitual: "Maradona es un ídolo. Que hable de mí ya es un honor. Espero poder hacerle cambiar de idea".

Con Sarri a los mandos, el Nápoles batió sus récords de puntos y de victorias consecutivas en la Liga. En sus tres temporadas en Nápoles consiguió llevar a los napolitanos a la parte más alta de la clasificación. En su primera temporada fue segundo. En la 2016/17 su equipo quedó tercero con 86 puntos. En su último año luchó por el título hasta la penúltima jornada, obteniendo el subcampeonato, con una cifra récord de 91 puntos.

Tras terminar su etapa en el Nápoles de manera abrupta por su enfrentamiento directo con el presidente, Dino de Laurentiis, llegó al Chelsea. Tras pasar una muy mala racha allá por enero y febrero, Sarri consiguió meter en la Champions a su equipo, llegar a la final de Copa y ganar la Europa League. El primer título de su carrera. A los 60 años. Don Maurizio, el currante nicótico, se lo merece. La próxima temporada entrenará a la Juventus.

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