Janne Andersson, de clasificarse para el Mundial a recoger la basura del vestuario de San Siro

La enorme felicidad que supuso la clasificación para el mundial de Rusia no impidió que Janne olvidara sus modales. 

A.S.E

En el mundo del fútbol aún quedan caballeros. El gesto que tuvo el seleccionador sueco, Janne Andersson, el pasado lunes en San Siro tras conseguir la clasificación para el Mundial y dejar fuera a la todopoderosa Italia, le honra.

Andersson disfrutó de lo lindo de la clasificación, pero jamás perdió el respeto a una Italia que lloraba su ausencia de un Mundial por tercera vez en su historia. Tras festejar en el terreno de juego el histórico pase a la cita mundialista, jugadores y cuerpo técnico se dirigieron al vestuario. Un vestuario que hubiera acabado como un gallinero de no ser por el seleccionador.

Las cámaras captaron un momento insólito en el mundo del fútbol de élite: Janne Andersson recogió la basura que sus jugadores habían generado.

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