El Celta pidió suspender el partido ante el Atlético o jugar en el Metropolitano

Ninguna de las dos opciones fue aceptada por la Liga debido a que no encontraron motivos razonables para la suspensión.

Libertad Digital

Balaídos, como ya ocurriese la temporada pasada, se encuentra en el foco de la polémica por un partido que el Celta tendrá que jugar, nuevamente, ante un equipo madrileño. El año pasado se suspendió el choque que les enfrentó al Real Madrid por el temporal que afectó Galicia y que dejó varios desperfectos en la fachada del estadio vigués. Actualmente, el problema radica en una grada donde, según el Ayuntamiento, no se puede garantizar la seguridad de los seguidores locales para ver a su equipo frente al Atlético de Madrid.

"Respecto de la situación de la cubierta de la grada de Río, una vez bajada la estructura y sometidas las esferas en las que se encajan las barras a las pruebas pertinentes, los ingenieros de la dirección de obra confirman que no se puede garantizar la seguridad en esa grada durante el partido del domingo", explicó el ayuntamiento en su nota oficial.

En torno a 7.500 seguidores no podrán asistir mañana al encuentro puesto que el Celta ya había vendido todas las entradas para el partido y no existe forma de reubicar a la afición afectada. Por esa razón, el Celta pidió a la Liga que el partido se suspendiese o que en su defecto se jugase en el Wanda Metropolitano. La LFP se negó a lo primero y el Atlético alegó que en su estadio se siguen realizando obras que impiden la disputa del choque en el mismo. Esta última información fue confirmada a EFE por fuentes del conjunto gallego.

La tercera y última alternativa radicaba en la instalación de pantallas gigantes en el auditorio del Parque de Castrelos para que los abonados pudieran seguir en directo el duelo. El inconveniente para que esa idea saliese adelante fue un problema con los derechos televisivos.

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