Exhibición histórica de Aduriz: repóker de fantasía del goleador forjado en el barro

El delantero, que tuvo que salir de Lezama para marcharse al Burgos, hizo historia con sus cinco goles al Genk.

Alfredo Somoza

Aritz Aduriz es uno de los asesinos a sueldo más infalibles de toda Europa. A sus 35 años -cumplirá 36 el próximo 11 de febrero- el delantero del Athletic pasa por el mejor momento de su carrera.

Este miércoles, Aritz le hizo una manita al Genk en un partido clave para el futuro europeo de los Leones. Cinco goles que le hacen, además, entrar en la historia del conjunto rojiblanco. Con 21 dianas, Aritz es el máximo artillero europeo del Athletic y con 131 en total supera a Ismael Urzaiz y se convierte en el mejor goleador de los rojiblancos en los últimos 30 años, desde que colgó las botas Dani. Impresionante, histórico, único.

Aduriz, un currante del fútbol

Aritz recoge ahora los frutos de una carrera en la que ha tenido que bajar al barro antes de subir al cielo. El 'Liejo' -así el llamaban en Pucela- tuvo que irse a Burgos ya que en Lezama no tenían mucha confianza en él. Allí, en el mismo lugar en el que el Cid empezó a forjar su leyenda como figura clave en la Reconquista, Aduriz daba lecciones de 9 puro semana tras semana.

Un delantero centro nato pero que, ni mucho menos, es un tronco. Un jugador con una capacidad de salto impresionante - un auténtico gladiador que en cada duelo con los defensas contrarios se deja el alma y les hace sudar sangre-, con uno de los mejores remates de cabeza del mundo, capaz de transformar melones en caramelos que deja de cara para que lo saboreen los jugadores de segunda línea y una enorme capacidad de desmarque. .

En Burgos, donde aún es ídolo, marcó 16 goles en 36 partidos y llamó la atención del Real Valladolid. Aritz subió un peldaño -pasó de la categoría de bronce a la de plata- y en Pucela no tardó en ganarse a la afición y en convertirse en el rompe redes del Nuevo Zorrilla. Allí, en el estadio de la pulmonía, la afición albivioleta disfrutó de un jugador que tiene pegamento. Su testiculina, su garra, su carácter, su instinto asesino... enganchan.

Su buen hacer en el Real Valladolid llamó la atención del Athletic, el mismo equipo que le enseñó la puerta de salida tan solo dos años antes -el ojo de halcón del fenómeno que por entonces dirigía Lezama le costó a los rojiblancos cinco millones de euros, el dinero que ingresó el Valladolid por la venta del 'Liejo'-.

La segunda parada de Aduriz en Bilbao parecía la definitiva. Con 24 años, tras embarrarse en Segunda B y lucir en Segunda, Aritz tenía un sueño: hacerse con el puesto de 9 titular en primera y en su tierra. Sin embargo, la irrupción de un joven cachorro, Fernando Llorente, le cerró la puerta.

De nuevo Aritz, tras tres temporadas en las que no terminaba de explotar en el Athletic, tuvo que hacer las maletas. No pasa nada, toca levantarse. Rendirse está prohibido para Aduriz. Mallorca y Valencia fueron sus siguientes destinos. Y de nuevo, fuera de casa, el delantero nacido en San Sebastián, lucía.

En Bilbao, una vez más, tuvieron que recurrir al 'Liejo' por necesidad. El maná de Llorente se acabó. Fernando se marchaba a Italia y el Athletic estaba huérfano de un asesino a sueldo.

Con 31 años, Aduriz volvía para tirar la puerta abajo. En cuatro temporadas con los Leones, el 'Liejo' no deja de crecer: 14, 16, 18 y 20 goles. Como el buen vino, Aduriz mejora con el paso del tiempo. Al fin, como el Cid, finiquitó su Reconquista personal. ¿Sus armas? Trabajo, humildad, tesón, nobleza e instinto asesino, mucho instinto asesino. El Gran León es todo corazón

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