Un autogol salva al City de Guardiola en su debut ante el Sunderland

Un autogol del Sunderland en la recta final (minuto 87) dio la victoria a un City que dejó dudas en el estreno de Guardiola.

Alfredo Somoza

A Pep Guardiola le queda mucho trabajo al frente de los 'Citizens'. En su debut en la Premier League, su equipo, el Manchester City,  sacó a la luz importantes carencias, tanto en el estilo de juego -en la liga inglesa sacar el balón jugado constantemente desde atrás puede ser un suicidio debido a la rapidez en las transiciones de la mayoría de los equipos-, como en las piezas con las que cuenta Pep para llevar a cabo su plan. Clichy y Sagna son dos laterales demasiado planos y que no dan profundidad a un ataque que fue demasiado previsible. El fichaje del central Stones soluciona algo el problema de la salida de balón, pero no parece suficiente.

En el centro de operaciones falta dinamismo y Fernandinho, ante la baja de Gundogan, no parece tener luces suficientes como para alumbrar la construcción del juego de los Sky Blues. Frente al Sunderland, el brasileño fue una máquina, pero de perder balones en la entrega. 

Cierto es que este sábado, ante un Sunderland, que con David Moyes en el banquillo huele a zona baja, faltaban hombres importantes como Sane, Gundogan y Kompany, pero el mal tono general del City, con una circulación de balón muy lenta, sin conseguir posiciones de ventaja para los hombres de ataque, con un De Bruyne muy perdido que, otra vez más, dio muestras de su irregularidad y de que luce mucho más con espacios que en estático, y concediendo demasiado en defensa, deja claro que a Guardiola le queda mucho trabajo por delante.

Sorprendió el técnico de Sampedor en el inicio, dejando en el banco a Otamendi y Hart. Mensaje envenenado a ambos -suena con fuerza Ter Stegen para la portería de los Sky Blues-. Kolarov fue el compañero en el centro de la zaga con Stones. Fernandinho fue el ancla, con Silva y De Bruyne -Guardiola necesita que el belga sea mucho más constante-, situados como interiores con libertad de movimientos y en los costados, bien abiertos, dos cuchillos, Nolito y Sterling. Arriba, como 9, salió de cara Agüero.

A pesar de que el partido se le puso muy de cara al City con un tempranero penalti cometido sobre Sterling y que convirtió Agüero, los de Guardiola jamás se sintieron cómodos y apenas crearon ocasiones claras de gol. Pep quiso amarrar el triunfo y metió a Delph y a Jesús Navas por SIlva y Nolito buscando tener más control en el centro de operaciones. Sin embargo, un gol de Defoe en el minuto 71 destrozó el nuevo plan guardiolesco.

De ahí hasta el final, el City acorraló al Sunderland pero tuvo que ser un gol en propia puerta de McNair el que diera el triunfo a los locales. 

Tres puntos que dan tranquilidad y confianza pero que no tapan las múltiples carencias que demostró un equipo al que aún falta por ponerle los cimientos. 

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