El vestuario del Real Madrid estalla: "¿Adulteración? Llegamos a casa a las cuatro y media y el sábado jugamos ante el Celta"

La plantilla respondía así a la denuncia de un árbitro asistente sobre las presuntas presiones para perjudicar al Barça en el clásico del 21-N.

Juanma Rodríguez

Rafa Benítez estaba más exultante que nunca tras el empate cosechado en el Parque de los Príncipes, más aún si se tiene en cuenta la situación dramática en la que llegaba el Real Madrid a su partido contra el Paris Saint Germain. El único quebradero de cabeza de Laurent Blanc era decidir si alineaba a Pastore o a Verratti desde el inicio, mientras que el técnico blanco veía cómo, a poco de arrancar el encuentro, también caía lesionado Mateo Kovacic con una sobrecarga muscular. Por eso, tras el empate a cero y después de la exhibición merengue, Benítez quiso felicitar uno a uno a sus jugadores, a los que agradeció especialmente su soberbia "lección de solidaridad".

La plantilla blanca también conoció nada más concluir el partido ante el PSG la denuncia efectuada por un árbitro asistente, que insiste en mantener hasta el final su identidad en el anonimato, sobre las presuntas presiones recibidas por parte del Comité Técnico de Árbitros (CTA), y en concreto del ex colegiado José Angel Jiménez Muñoz de Morales.

Los jugadores se tomaron a chanza la cuestión, y en especial ese extracto de la denuncia que hace referencia a que las decisiones más complicadas no debería tomarlas el árbitro principal, puesto que su figura es más mediática.

Sin embargo, la indignación fue creciendo poco a poco en el vestuario madridista hasta acabar estallando en un clamor generalizado: "¿Quieren que hablemos de adulteración? Nosotros llegamos a Madrid a las cuatro y media de la madrugada del jueves y jugamos un partido de Liga el sábado a las cuatro de la tarde".

Cabe recordar que al Barcelona, que jugó Champions el martes, le han colocado su partido en casa ante el Eibar el domingo, casi cinco días después del duelo ante el BATE Borisov, mientras que el Real Madrid visita Balaídos para enfrentarse ni más ni menos que al Celta de Vigo, colíder del campeonato, con tan sólo 48 horas de descanso.

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