Casemiro, un hombre que escucha como un principiante

Estaba haciendo las maletas rumbo a Brasil cuando Mou le hizo debutar. A Florentino le encantó y ahora es clave para Benítez.

Sergio Valentín

Si le preguntas a Casemiro por un momento clave en su carrera, él te contestará que fue el 20 de abril de 2013. Ese día, gracias a José Mourinho, debutó con el Real Madrid en la victoria ante el Betis. A Florentino Pérez, que estaba en el palco, le gustó tanto su partido, que a los dos días había pagado los 6 millones de euros que demandaba el Sau Paulo para su venta. Ese sábado le cambio la vida. Casemiro estaba haciendo las maletas para volver a Brasil después de cuatro meses en los que no había destacado en el Castilla.

Dos años y medio después, y tras una cesión en Oporto, es un jugador distinto, valorado, pero sigue siendo la misma persona. Un trabajador humilde. Tras su exhibición en París, comento que "no soy titular, sólo soy un jugador que quiere ayudar al Real Madrid". Un mensaje similar al del siempre correcto y sereno Varane. Casemiro mantiene los pies en el suelo mientras sigue ganándose la confianza de su entrenador. Dice que no es titular pero lo ha sido en los últimos cuatro encuentros en los que no está incluida la visita al Vicente Calderón.

Benítez ve en él, el complemento perfecto de una plantilla rebosante de calidad. "Es distinto a lo que tenemos. Está saliendo bien porque se está aplicando, porque escucha, quiere aprender y está haciendo las cosas que tiene que hacer", comentaba el lunes en esRadio.

Roba, corre, pasa y hace mejor al resto

Carlo Ancelotti buscó hasta sus últimos días un equilibrio en el que pudo colaborar Casemiro. Lo hizo en el Oporto y esa es su función principal en el Real Madrid de Benítez. "Hay que reforzar la plantilla con jugadores que te pueden dar ese equilibrio que le falta en un momento determinado. Es un jugador que tiene muchas cosas buenas y que se complementa muy bien con aquello que necesitaba el Madrid". Sin que fuera su intención, Benítez señalaba el error de su antecesor en el cargo al descartar a Casemiro. Se marchó al Oporto perjudicando al italiano y beneficiando al jugador que ha vuelto con otro aire. El de haber sido titular y destacar en un equipo que jugó los cuartos de final de la Champions League.

Casemiro no es el único, y seguramente no será el máximo responsable de que el Real Madrid haya encajado sólo dos goles en 11 partidos, pero desde luego, ayuda a conseguir estas impresionantes cifras. Ante el PSG, no perdió ni un solo balón en todo el partido. Logró tres robos –uno terminó en amarilla de Matuidi- e interceptó nueve balones. Ahí es donde se está consagrando como un jugador fundamental. En el corte, en la ayuda a los laterales y a los mediocentros. Rectificar la posición de Kroos al adelantarlo, ha sido un acierto de Benítez, y ha sido posible gracias a Casemiro. Así lo creen en el cuerpo técnico.

En el Madrid, incluido el presidente, están cada vez más encantados con él. Benítez, cuyo primera petición fue Casemiro, está igual de satisfecho. Es un cinco puro, que da equilibrio y tiene características de medio centro defensivo y ofensivo a la vez. Ahí están los goles con el Oporto o los tres disparos ante el PSG. Excelente sin la pelota y bueno con ella. Tuvo un 88% de pases correctos, 44 acertados por 50 intentos. Tuvo físico, con 11,3 kiloemtros recorridos –el tercero en la lista- y fue el jugador que más patadas recibió del Madrid. Y por supuesto tiene futuro. 23 años. Un hombre en el campo que escucha como un principiante en los entrenamientos.

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