El balance de Ancelotti en el Real Madrid

Encontró un equipo en zozobra que es hoy la envidia de Europa. Solventa los problemas con naturalidad y así se ha ganado a club, plantilla y afición.

Sergio Valentín

Era la esperanza del Real Madrid tras una última etapa enrarecida con José Mourinho. Era la apuesta de Florentino Pérez, el "pacificador". Hace exactamente quinientos días, fue presentado Carlo Ancelotti en el Santiago Bernabéu. En un español que ha mejorado considerablemente, lanzó un mensaje cuya apuesta era arriesgada. "El Real Madrid tiene que ganar jugando un fútbol espectacular". A día de hoy, podemos afirmar que el italiano es un hombre de palabra.

En 16 meses, Carlo Ancelotti ha conseguido cambiar un equipo desestructurado, con problemas internos e instaurar al club la tranquilidad que él transmite en el día a día. Su primera temporada se saldó con dos titulos. La Copa del Rey y la Liga de Campeones. Acabó cantando el himno de la Décima en un Bernabéu volcado con su entrenador, pero sus inicios no fueron sencillos.

Primera temporada: Özil, Casillas y la Décima

El Real Madrid y su entrenador tomaron la decisión impopular de vender a Mesut Özil. El mejor asistente de Cristiano Ronaldo se marchó al Arsenal y los críticos, que fueron muchos, tuvieron que callarse a medida que pasaba el tiempo. No fue la única decisión contra corriente de Ancelotti. Hizo lo impensable. Después de la salida de José Mourinho, volvió a situar a Iker Casillas en el banquillo. Fue el pionero de la rotación en la portería. Y, cómo no, el tiempo le dio la razón. Iker levantó los dos titulos que disputó.

Eso sí, a Ancelotti le costó dar con la tecla. Su peor momento se produjo en el Camp Nou con la derrota ante el Fútbol Club Barcelona. Ancelotti puso a Sergio Ramos de mediocentro, en una decisión que hizo tambalear a más de un directivo del Real Madrid.

La solución la encontró en el jugador que menos se podía esperar: Ángel di María. Tras su acomodamiento, el argentino tenía en contra al público y al presidente Florentino Pérez. Ancelotti consiguió voltear la situación, reubicar al Fideo en el centro del campo y conseguir el famoso equilibrio que buscaba.

El mes de mayo fue glorioso. El que demostró que Ancelotti no sólo era un "buen gestor de vestuario", sino también un excelente entrenador. Desmanteló a Pep Guardiola y su Bayern de Múnich con un 0-4 memorable, venció al Barcelona del Tata Martino en la Copa del Rey sin Cristiano Ronaldo y alzó la ansiada Décima ante el vecino rival. Bayern, Barcelona y Atlético de Madrid. No había tres rivales más apetecibles para el madridismo.

Ancelotti, con los jugadores tras ganar la Décima

"Quiero ser positivo en la vida"

Con el cambio de entrenador, el Real Madrid ha ganado normalidad y tranquilidad en cada uno de los momentos en los que está presente Carlo Ancelotti representando al club. Así se ha ganado a todos los jugadores de la plantilla. Sin excepción. Ya jueguen más o menos. Todos están contentos con él. Ahí están los abrazos y dedicatorias en las últimas semanas. Pepe, Marcelo, Modric o Cristiano Ronaldo se han acordado del entrenador tras un gol o una victoria. En cada situación, Ancelotti responde como un caballero, ya sea en un Foro con grandes leyendas del madridismo, donde es aplaudido por los socios del Real Madrid, o en las ruedas de prensa. El técnico ha conseguido que sus comparecencias ante los medios sean un espectáculo... positivo y no negativo. Se acabaron los plantes, los malos modos, las listas contra los periodistas. La sala de prensa es un lugar agradable gracias a él.



Y los resultados no se han visto alterados. De hecho, han mejorado. Los números de Ancelotti son impresionantes. Desde su llegada al banquillo del Real Madrid, sólo acumula nueve derrotas. Ha disputado 78 partidos, con el siguiente balance: 60 victorias, 9 empates y 9 derrotas. Son 215 goles a favor y 64 en contra. Pero no sólo son los resultados y los títulos. Aunque sea prematuro, se compara a este Real Madrid con los mejores de la historia del club y eso es por el fútbol vistoso, atractivo y eficaz que practica.

Ancelotti se divierte en rueda de prensa

Segunda temporada: Di María, Xabi y pitos a Iker

Pese a tener el colchón de la Décima, el segundo año de Ancelotti comenzó con más problemas de lo esperado. Se perdió la inestabilidad que él había conseguido en el campo, con varias decisiones empresariales. En una semana se vendieron a dos jugadores titulares: Di María y Xabi Alonso. Dolorosa fue la salida del español, que dejó el Real Madrid en la última semana de agosto tras haber renovado y para marcharse al Bayern de Múnich de Pep Guardiola. Dos traspasos cuestionados, dos jugadores de los que ya nadie se acuerda gracias a la mano de Ancelotti.

No fue fácil. El técnico tuvo que pedir tiempo otra vez. "Volveré a encontrar la solución". Frase que dijo tras perder ante el Atlético de Madrid y, de una manera dolorosa, ante la Real Sociedad. La paciencia y la experiencia de Ancelotti fueron suficiente para que a estas alturas nadie se acuerde de esas dos derrotas ni de los exiliados Alonso y Di María. Y lo consiguió en un ambiente infectado. La afición estuvo dividida más que nunca con Iker Casillas. Él "no oía pitos, escuchaba el 'cómo no te voy a querer'".

La única solución para tantos problema pasaba por los resultados y estos llegarían por crear un nuevo sistema. El de los "todocampistas". Ha convencido a cuatro mediapuntas para que ejerzan de mediocentros. Son futbolistas aplicados a una idea con la que van a muerte, la de su entrenador. Así han conseguido doce victorias consecutivas.

En 500 días, Ancelotti ha convertido un barco de lujo que se iba a la deriva en un transatlántico infranqueable. Es la envidia de Europa. Veremos qué es capaz de lograr en los próximos 500. En diciembre opta a su tercer título: el Mundialito de clubes.

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