¿Qué le espera a Fernando Alonso en McLaren?

El asturiano regresa a la escudería británica con uno de los proyectos más ambiciosos de los últimos años en la Fórmula 1.

José Miguel de Pedro

Sus caminos se separaron y parecía que sería imposible reconciliar una relación que acabó en divorcio. La unión entre Fernando Alonso y McLaren fue un cúmulo de tensiones, guerras internas y despropósitos que dejaron al piloto español y a la escudería sin título. El asturiano salió por la puerta de atrás del equipo y regresó a Renault, antes de preparar su desembarco en Ferrari. Desde entonces, a ninguna de las dos partes les fue bien.

Alonso siempre declaró que una de sus mejores decisiones fue abandonar McLaren y los británicos siempre afirmaron no echarle de menos. Sin embargo, en los dos últimos años ambos han tocado fondo. A sus 33 años, el piloto ve cómo se acaba el tiempo para volver a ser campeón y la escudería cómo ha perdido su dominio histórico. Ambas partes empezaron a conversar en 2013, conscientes de que la opción de continuar el trabajo dejado a medias en 2007 era la mejor vía para volver a reinar en la Fórmula 1.

Alonso exigió una serie de garantías técnicas que le aseguren pelear por el Mundial y la entrada de la marca japonesa Honda como suministrador de motores de la escudería supone una de las mejores garantías posibles. Dispuesta a apostar fuerte, la fábrica nipona lleva más de un año desarrollando un motor que pueda competir con los de Mercedes y, según las primeras filtraciones, el nuevo propulsor podría contar con más caballos que el que está desarrollando la firma alemana.

Pero el motor no es el único problema con el que cuenta el equipo. De hecho, esta temporada contó con el de Mercedes y sus monoplazas fueron los que menor rendimiento ofrecieron. Por ello, el apartado aerodinámico es un factor clave para que el coche sea competitivo. En ese sentido, la escudería ha realizado importantes movimientos dentro de su equipo de ingenieros y dio el golpe definitivo con la contratación de Peter Prodromou la mano derecha de Adrian Newey, el responsable del diseño de Red Bull.

Y al frente de todo, desde el año pasado está Eric Boullier, anterior jefe de Lotus. Las decisiones correrán a su cargo y no al de Ron Dennis, otro de los factores que han contribuido a la decisión de Alonso. Dennis ejercerá como patrón de la escudería pero no tomará las decisiones sobre la pista para evitar cualquier confrontación con el español.

El equipo apunta a lo más alto, pero reina la cautela. Todos han asegurado que el mundial no llegará a corto plazo, que 2015 será un año para adaptarse y conocer las posibilidades del monoplaza. El objetivo es ganar en 2016 y, más allá de eso, dominar, volver a recordar los éxitos en los años 80 del binomio McLaren-Honda. "Lo que nosotros logramos en aquella época y lo que Mercedes ha logrado este año es exactamente nuestro objetivo para el futuro, la dominación. Por supuesto que la dominación no es algo que se consiga a corto plazo porque se necesita tiempo. La dominación es algo que te diferencia de tus rivales. Ganar carreras es un reto, pero la dominación es realmente nuestro desafío", ha afirmado Dennis.

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