Cesc Fábregas resuelve el atasco de Glasgow

Un solitario gol del azulgrana permite al Barcelona llevarse los tres puntos de Celtic Park, en un partido marcado por la polémica expulsión de Brown.

José Miguel de Pedro

Costó hacerlo, pero el FC Barcelona consiguió derribar el muro de Celtic Park gracias a un solitario gol de Cesc Fábregas en la segunda parte (0-1). Los azulgranas se llevaron los tres puntos de un partido duro y correoso, cuyo desenlace vino determinado por la polémica expulsión de Brown en los locales.

Los jugadores del Celtic se quejaron amargamente de la decisión de Stéphane Lannoy, que decidió mostrar la tarjeta roja directa al capitán del Celtic por propinar una patada a Neymar cuando estaba tendido sobre el suelo. La roja descompuso a los escoceses que tuvieron que saltarse su propio guión y acabaron cediendo la derrota.

Sabía el Barcelona que sacar los tres puntos de Celtic Park iba a ser una tarea complicada y se encontró un partido duro, tosco, sin apenas espacios sobre los que sentirse cómodo con el balón. El Celtic volvió a plantear el mismo escenario que tan bien le salió la pasada temporada. Decidió dejarle la posesión al equipo del Tata Martino y esperar detrás del balón a que llegase alguna jugada aislada a balón parado.

Y hasta mediado el segundo tiempo, la jugada volvió a salirle bien al técnico local, Neil Lennon. Los locales no estaban incómodos con el muro levantado ante el Barça y, de vez en cuando, se acercaban por las inmediaciones de Valdés gracias a la labor de Samaras, frenado por un gran Bartra. El Barça, sin Messi, entregó la responsabilidad en ataque a Pedro, Cesc y Neymar y el brasileño asumió galones para completar su mejor encuentro desde que llegó a España. Partiendo desde la banda izquierda, Neymar siempre generó peligro, abrió espacios y pareció ser el hombre más inspirado de los visitantes en los primeros 45 minutos. La falta de huecos asfixiaba al Barça, que no conseguía mover el balón con fluidez. Los jugadores, demasiado estáticos a excepción de Neymar, no encontraban el modo de hacerle daño al Celtic y la primera parte terminó bajo el sopor de dos equipos que apenas tenían oportunidades.

El guión no cambió en la segunda mitad, mismos planteamientos y mismas dificultades para un Barcelona que se volvió a mostrar demasiado espeso en el juego. Neymar seguía sobresaliendo en ataque y, en una de sus internadas en velocidad, llegó la jugada que cambió el ritmo del partido. El brasileño partió tras un robo desde el centro del campo, Brown le persiguió y terminó haciéndole falta. Cuando el brasileño ya estaba en el suelo, el capitán de los escoceses le dio una leve patada. El árbitro aplicó el reglamento y dejó al Celtic con diez, en una decisión muy protestada en las gradas.

Los escoceses acusaron el golpe de quedarse con diez, aunque aún tuvieron tiempo para dar el susto de la noche. Forrest recogió un balón al borde del área y conectó una volea, salvada por un espectacular Valdés. Que el portero azulgrana está en su mejor momento ya no es noticia, pero esta temporada está alcanzando un aura como salvador de su equipo en los momentos claves. Porque tan solo dos minutos después, un contragolpe permitió que el balón llegase a Alexis en banda derecha. El chileno amagó y se sacó un centro perfecto entre el despiste de la zaga escocesa, para que Cesc cruzase el balón de cabeza. El de Arenys de Mar tiene algo que le falta a muchos delanteros, esa capacidad para saber entrar en el área y encontrarse siempre en la posición perfecta para el remate.

Y con el gol de Cesc, el Celtic trató de levantarse y lograr la igualada. Adelantó líneas y aparecieron los huecos. Pudo sentenciar el Barça de no ser por Foster. El portero local salvó a su equipo en un doble disparo del brasileño y Alexis Sánchez y un minuto después adivinó la intención de Neymar en un mano a mano. El partido se terminó en el área del Celtic y el Barça sigue sumando triunfos después de superar el atasco de Glasgow.

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