Diálogo con un antitaurino

Fray Josepho

–¿Prohibirías los toros? –Sin duda alguna, sí.
–¿Por qué quieres prohibirlos, si me gustan a mí?

–Porque matan al toro, sin ninguna razón.
–Pues no te comas ese bocata de jamón.

–Perdona, no es lo mismo. –Te ruego que concretes.
–Al toro lo torean. –¡También lo hacen filetes!

–Lo malo es que se haga por diversión y fiesta.
–¿La diversión es mala? ¿Acaso te molesta?

–Me molesta que el público disfrute con la muerte.
–Oye, pues tú no vayas, si eso no te divierte.

–¡Jamás hay diversión si un ser vivo se inmola!
–¿Te fastidia tal vez porque es fiesta española?

–El toro sufre mucho por culpa del torero.
–¿Y la vaca disfruta cuando va al matadero?

–Muere un ser indefenso, y eso es lo que deploro.
–¿Indefenso? Perdona. Ponte enfrente de un toro…

–El torero va armado. No aguanto que se queje.
–¿Y el feto, en un aborto? ¿A ese quién lo protege?

–El aborto es distinto. Decide la mujer.
–Pero el feto está vivo. Y también es un ser.

Si me sales con esas, ya el debate lo corto.
–¿Te asquean las corridas y te mola el aborto?

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