Juan José Mateos: "Están tratando el fin de la ETA como si fuera un armisticio, pero era terrorismo"

El autor de Pikoletos fue miembro del GAR, la unidad de élite de la Guardia Civil creada expresamente para combatir el terrorismo vasco.

Luis H. Goldáraz

El Grupo Antiterrorista Rural (GAR) de la Guardia Civil fue creado expresamente para combatir a la ETA. Sus objetivos eran reconquistar el espacio público, dar seguridad a personas e instituciones, luchar contra la banda con nuevos métodos y llegar hasta el último rincón de las provincias vascas para sentar las bases de la información antiterrorista. A finales de la década de los setenta, cuando se creó la unidad, los terroristas campaban a sus anchas y asesinaban con bastante impunidad a agentes prácticamente desprotegidos. Era evidente que su ventaja radicaba en el ámbito rural, donde las fuerzas del orden no tenían medios ni recursos. Fue entonces cuando cuarenta hombres fueron formados en un curso de combate especial en Jaca, con los Boinas Verdes. Era el germen del GAR. El atentado de Ispáster, en el año 80, hizo que fuesen desplegados antes de tiempo. Y a partir de entonces las cifras totales de asesinatos comenzaron a bajar continuadamente hasta la derrota definitiva de la banda. Juan José Mateos fue miembro del GAR entre 1999 y 2005. Ahora es uno de los responsables de sus grupos de veteranos y conoce de primera mano cómo fue la lucha antiterrorista en sus peores años. Considera que "los de la boina", como les llamaban los etarras, no han recibido todo el reconocimiento que merecen. Por eso ha escrito Pikoletos (Arzalia), un libro que narra la historia de una de las unidades de élite más relevantes y desconocidas del país, al tiempo que relata su propia historia como víctima de la ETA, y la de tantos otros compañeros que se dejaron la vida combatiendo la mayor amenaza que ha tenido la democracia española desde que se instauró. Hablamos con él:

Pregunta: En el libro señalas que la primera derrota fue dejar de decir "la ETA" y pasar a hablar sólo de "ETA". ¿Por qué?

Respuesta: Porque la personaliza. Es un giro sencillo, aparentemente inofensivo. Pero, de alguna forma, acerca el término al hablante. Humaniza a la organización. Nadie en Italia dice Mafia, a secas. Se dice la Mafia. Las fuerzas policiales y cívicas no derrotaron a un ente llamado ETA. Derrotamos a una banda de asesinos. Yo me he documentado mucho para escribir este libro. Y me di cuenta de que durante los años de plomo, hasta los 80, más o menos, la ETA era la ETA para todo el mundo. A partir de los noventa, sin embargo, el término ha desaparecido por completo. Ahora es ETA, a secas. Mi amigo Mikel Azurmendi, fallecido recientemente, y otra gente que fue muy próxima al entorno abertzale antes de "pasarse" al otro bando, como Teo Uriarte, o Florencio Domínguez, me hablaban de esto, precisamente.

gar-04.jpeg

P: Es evidente que el terrorismo ha sido vencido. ¿Se ha vencido a la ideología que había detrás?

R: A mí me parece evidente que no. Lo que pasa es que el hecho de que ya no maten es un progreso fundamental, sobre todo para toda la gente mayor que ha vivido y sufrido todo esto en los peores años. Policialmente, es evidente que el terrorismo ha desaparecido. Estadísticamente, los actos violentos de lo que se denominaba kale borroka prácticamente ya no existen. Pero yo estoy convencido de que la ETA ha sido vencida únicamente de manera policial. El germen nacionalista radical que la engendró y que la sigue justificando se ha moderado por puro interés. Y es preocupante. Azurmendi solía decirme que el nacionalismo se estaba imponiendo de una manera más eficaz a través de la gestión política. Hay cosas que reivindican, como el hecho de que nunca se les haya probado corrupción, y cosas así. Pero es que la policía es suya. Está muy politizada, desde luego. Para mí la Ertzaintza es una policía política. Así que es muy difícil. El nacionalismo se ha institucionalizado y se ha hecho cada vez con más control político. Utilizan su fuerza parlamentaria para conseguir cada vez más competencias. Y al final llegamos a un escenario en el que se puede hablar de la derrota del vencedor. Los tontos útiles que asesinaban son los que han recibido las penas y el resto se ha aprovechado de su trabajo sucio. Ya lo dijo Arzalluz: "Ellos mueven el árbol y nosotros recogemos las nueces".

P: ¿El fin de ETA no fue una victoria política, entonces, como reivindican algunos?

R: Yo este libro lo he escrito sobre todo por eso. Para valorar la labor policial, antes que nada. Lo que yo creo que ha ocurrido es que el bipartidismo ha demostrado unas claras diferencias en función de quién gobernase. Y hay que hablar sin pelos en la lengua. Siendo sinceros, tenemos que decir que el PP, cuando ha gobernado, se ha mantenido bastante más firme que el PSOE. Sin ensalzar a ninguno, eh, que los dos tienen sus cosas. Lo que pasa es que cuando ha gobernado el PSOE, la cosa ha sido mucho más llamativa. Hay que recordar las Conversaciones de Argel. Hay que recordar cómo ya el Gobierno de Felipe González, a pesar de los atentados más brutales sucedidos justo en esa época, siempre quiso negociar. La primera época de Aznar estuvo muy condicionada también porque dependía de los nacionalistas, pero a partir del año 2000, sobre todo, el enfoque cambió radicalmente. Determinados jueces ya sabían que si se cortaba la financiación de la ETA era imposible que continuaran demasiado tiempo. Quizá recrudecerían sus acciones al principio, como es lógico, pero sin dinero lo tenían muy mal. Aznar logra también una cooperación internacional con la primera fuerza del mundo. Y a raíz de eso empiezan a llegar muchos más medios a la Guardia Civil y a la Policía Nacional. La ilegalización de Batasuna fue otro acierto fundamental. Por muy antidemocrático que lo vendan algunos, era algo necesario, porque de esa forma la ETA se quedó sin su brazo político. Por otro lado, yo participé en bastantes operaciones contra su prensa, que es quizá la ramificación de la banda de la que menos se ha hablado. Lo que quiero decir es que la ETA fue derrotada por muchos factores, pero en el momento en el que un determinado Gobierno quiso sentarse a negociar, comenzó a tratar a la banda como lo que no es. Porque no nos engañemos, con la ETA nunca se ha podido negociar. Sólo hablaban de hacerlo cuando estaban débiles. Si estaban fuertes, no había Dios que negociase con ellos. Nunca han tenido verdaderas intenciones de llegar a acuerdos ni de dejar las armas. Si lo han acabado haciendo ha sido porque policialmente les dejamos sin recursos.

P: ¿Ha existido un trato desigual a las víctimas en función de si eran civiles o si eran miembros de las fuerzas de seguridad?

R: Puede ser. Desde luego, la idea que quieren implantar los nacionalistas radicales aquí es que las únicas víctimas, en todo caso, son los civiles. Nosotros éramos soldados de una guerra, por así decir. Y en las guerras los soldados mueren. De todas formas es curioso porque, aunque eso hubiese sido así, hay que decir que, en el global, el grupo civil fue el que más daños sufrió, con los datos en la mano. La mayoría de las víctimas fueron civiles. Por otro lado, la más atacada fue siempre la Guardia Civil. Por pura lógica. Al final, estaba en todos los pueblos y los guardias civiles eran los objetivos más fáciles. Después la policía, que tenía sus comisarías en ciudades más grandes. Y por último los militares, que tenían sus cuarteles más centralizados. Pero el invento del nacionalismo va por ahí, sí. Y si se sigue su desarrollo es fácil comprender el surgimiento de la ETA. Durante mucho tiempo aquí ha habido un adoctrinamiento incansable, desde el clero y desde todos lados. Bastaba que esas ideas nacionalistas se fuesen radicalizando y deteriorando para que algunos decidiesen coger las armas. Para ellos, ¿quiénes son los invasores? Pues fácil: las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Por eso para ellos no figuramos como víctimas. El primer comunicado de Otegi después de su derrota iba por ahí. Cuando piden perdón, tímidamente, siempre se centran exclusivamente en los civiles. Y a veces, por cuestiones políticas de un Gobierno como el que tenemos ahora, llegan incluso a retroceder y a pedir perdón dejando claro que sólo lo hacen para recibir lo que quieren del Estado. Si tenemos que pasar por el aro para que acerquen a los presos, pues lo hacemos, dicen. Y lo dicen delante de todo el mundo, además. Es una cosa alucinante. Yo gestiono los grupos de veteranos del GAR. Hemos pasado 3.000 guardias civiles por la unidad. Y ya te digo yo que si ahora hiciese una encuesta, todos coincidiríamos. Al final, todos tenemos claro que esto es lo que es. Están tratando el asunto como si fuese un armisticio, cuando en realidad ha sido terrorismo.

P: ¿Cuánto ha contribuido el GAL a que ese discurso sobre la guerra legítima contra el Estado opresor se haya asentado en cierta parte de la opinión pública?

gar-01.jpeg

R: La cosa es muy sencilla. Eso pasa porque ellos, por norma, siempre han utilizado la denuncia sistemática. Antes del GAL llegó la Triple A. Y el Batallón Vasco Español. Y otros más. Y hay que decir y condenar bien alto que todos esos grupos cometieron asesinatos, más o menos hasta el caso de Lasa y Zabala. A partir del año 84 dejaron de actuar, prácticamente. El Estado de Derecho persiguió y juzgó a los responsables de semejante chapuza. Por mi lado, lo único que avala lo que yo escribo son los más de 850 asesinatos de la ETA. Y los más de 7.000 mutilados, que también están ahí. Por no hablar de los cientos de miles de personas que se tuvieron que ir de Euskadi por culpa del terrorismo. Es imposible contabilizar esa cifra de forma exacta. Igual que tampoco se puede calcular cuánta gente fue extorsionada. Si analizamos las cifras del GAL descubrimos que tiene a sus espaldas 27 asesinatos y 2 secuestros. Entre todos los grupos de energúmenos que he citado antes podemos contabilizar, como muchísimo, 65 asesinatos. Es verdad que se demostró que hubo altos responsables del Estado involucrados. Pero es muy triste tener que dar tantas explicaciones para limpiar el nombre de todos los que combatimos durante años el terrorismo de la forma correcta y ateniéndonos siempre a la ley. Lo que pasa es que mucha gente que saca el tema y habla del GAL no sabe realmente lo que sucedió. Había que estar aquí para saberlo. No me parece justo hablar de guerra sucia. No se puede equiparar, como hacen algunos, con lo que pasaba en dictaduras como la argentina. O en otros muchos países. No fue lo mismo. Por supuesto que hay que condenar el GAL. Tajantemente, además. Pero querer equipararlo… O llegar a decir cosas como que torturaron a más de 4.000 personas… Eso es falso. Claro, de repente llega el Gobierno Vasco y dice que todo aquel que fuese torturado hasta finales de los noventa que levante la mano. Y la levanta todo el mundo, evidentemente. No se sabe muy bien qué quiere decir haber sido torturado. No tienen manera de probarlo, tampoco. Pero lo equiparan, que es lo que quiere hacer el nacionalismo con todo. Yo, sin embargo, para ser considerado víctima del terrorismo he tenido que sufrir un atentado directo, tener daños neurológicos y estar sordo perdido de los dos oídos. La cosa aquí funciona así.

P: Una diferencia sustancial es que uno de los dos "bandos" ha condenado a sus criminales y el otro no, ¿no?

R: Y es algo que no veremos nunca, como te digo. Si Bildu llegase a gobernar aquí, si el lehendakari fuera Otegi, ¿crees de verdad que ese hombre iba a retroceder y a condenar tajantemente a los terroristas? ¿Iba a pedir perdón y a condenar todo lo que todavía no se sabe que hizo él mismo? El nacionalismo prefiere omitir todo esto. Es una amnesia generalizada. Quiere olvidar todo lo que tenga que ver con su pasado terrorista. Y por eso equipara. Por eso le niega una calle a Miguel Ángel Blanco. Por eso tergiversa todo lo que puede. Si el GAR abatía a un terrorista, como cuento en el libro, ellos decían que lo habíamos "ejecutado". Pero vamos a ver, cómo vamos a haberlo ejecutado. Si no llegamos a estar preparados y concienciados nos habrían limpiado el forro como a tantos otros compañeros. Ellos mataron a 216 guardias civiles. Del GAR asesinaron directamente a 5. ¿Por qué? Pues porque éramos diferentes. Si no, nos habrían dado como a todo el mundo.

P: ¿Qué os hacía diferentes, exactamente?

R: El GAR es una fuerza de choque. Una fuerza dura, de operaciones especiales. Y desde que fue desplegada se movió por toda la Comunidad Autónoma Vasca creando métodos nuevos, traídos del GSG 9 alemán y del Mossad israelí. En el primer cara a cara entre el GAR y la ETA, ocurrido en el año 81, ya se notaron las diferencias. A mí me lo contó uno de los compañeros que abatió a los dos terroristas. Un hombre que luego, en el año 84, participó también cuando se desmanteló al Comando Donosti en Hernani. Algo inédito. ¿Qué pasa? Pues que los de la boina, como nos llamaban, eran otra historia. Cada vez que la ETA tiroteaba a los componentes de las reservas de la policía o de las comandancias móviles de la Guardia Civil, se iba de rositas. Abatían a varios compañeros sin sufrir ninguna baja, prácticamente. Pero con el GAR no podían hacerlo así de fácil. Nuestro despliegue no se lo permitía. A finales de los 70, una patrulla rural era una pareja que salía, al principio andando y luego ya en coche. Eran vulnerables no, lo siguiente. Hasta que pusieron vehículos blindados, tú imagínate lo fácil que era asesinar a un guardia civil. Además teniendo en cuenta que gran parte de la población daba cobertura y escondía a los terroristas, después de los ataques. El GAR era todo lo contrario. Iba con una tanqueta, con una MG arriba. Después de uno de los primeros atentados que sufrió el GAR, que es poco conocido porque no hubo muertos, el que tenía la MG se lío a pegar tiros al monte, por donde tenían estudiado que podían haber huido los terroristas. Era como un Estado de Guerra pero con el Estado de Derecho detrás, sin poder extralimitarse nunca. Y claro, ante ese tipo de reacciones, los etarras se daban cuenta de que estas unidades especiales no eran como las demás. Ellos lo vieron desde el principio, porque lo padecieron. De hecho, se sabe que cuando quisieron negociar por primera vez con Calvo Sotelo ya pidieron que a los de la boina les sacaran de allí.

gar-03.jpeg

P: En el libro dices que ETA nunca atentó directamente contra el GAR. ¿Por qué?

R: Porque lo teníamos mucho más fácil para no hacer lo que hacían las unidades territoriales de aquí. Lo que no podías era tener hábitos. Yo no los tengo ni ahora. Tú imagínate, en los años malos de verdad, lo fácil que era para ellos cazar a un compañero. Mis veteranos, en los cursos de formación, siempre nos trataban de concienciar de lo que no podíamos hacer. Era muy difícil, claro. Había que tenerlo en cuenta todo. Horarios, vivienda, la entrada en los cuarteles. Pero, por mucha imaginación que tuvieses, al final tenías que entrar a casa siempre por el mismo sitio. O aparcar el coche por las mismas zonas. Yo he analizado absolutamente todos los atentados a compañeros. Y muchos de ellos caían por eso. El que jugaba la partida, la quería seguir jugando. Y lo asesinaban. El que iba a misa los domingos, quería seguir yendo. Tampoco podías llevar a tu hijo al colegio. Tu mujer no podía ir a la carnicería. Llegaron a asesinar a pescaderos, a panaderos y a carniceros por eso. Los acusaban de confidentes y los mataban también. A los miembros del GAR, sin embargo, era mucho más difícil cazarnos porque estábamos destinados en Logroño. Pasábamos mucho más tiempo en las provincias vascas que allí, pero veníamos concentrados, únicamente. Veníamos 15 días, trabajábamos sin horarios, entrenábamos una semana, trabajábamos otros 15 días y nos íbamos una semana de descanso. Era otra historia. Estábamos ajenos a ese día a día y a esa convivencia directa con los posibles asesinos.

P: ¿El GAR ha recibido el reconocimiento que merecía?

R: No lo recibió prácticamente hasta que llegó el capitán, luego teniente coronel, Gayoso Rey. Hay que tener en cuenta que la base antiterrorista la creó el GAR. Luego, Información, lógicamente, le dio forma. Muchos de los grandes servicios de Información vinieron porque determinada información la obtenía el GAR. No digo toda, pero si el GAR tenía que entrar a un sitio donde no entraba nadie, entraba. Porque estaba para eso. El GAR ha pasado desapercibido siempre, entre otras cosas porque es lógico que no interese que sus métodos sean conocidos. Cuanto menos sepan los malos, pues mejor. Luego llegó un momento en que fue la propia Guardia Civil la que se abrió y emitió un documental muy bueno de lo que fue la lucha contra la ETA. Pero volvemos a lo mismo: al GAR casi no lo mencionan. No sé por qué. Pero es que ha sido fundamental. No por nada. Simplemente hemos sido la infantería de primera línea. También hemos sido la única unidad sin un sólo procesado. Y tú fíjate que hemos entrado en todos los pisos de la ETA, nos hemos liado a tiros con ellos, hemos tenido enfrentamientos violentos. Y ahí estamos.

P: En los últimos tiempos se ha hablado mucho de la memoria. ¿Estamos recordando bien lo que fue aquello?

R: Bueno, para empezar a hablar de memoria tendríamos que mirar primero lo que quiere recordar el nacionalismo vasco aquí. Mis hijos estudian en Francia, por ejemplo. Yo vivo en Irún y tengo esa suerte. Y ellos en clase pueden hablar en francés o en español, lo que prefieran. Algo que aquí está penalizado. Te bajan nota. El nacionalismo, como he dicho antes, quiere practicar la amnesia colectiva. No se prohibe hablar de España, pero se omite el término. De esa forma, poco a poco, se habla sólo de Euskal Herria. Aquí ha llegado a Intxaurrondo un comandante de determinada edad con los niños ya crecidos. Y no pueden estudiar en español. ¿Qué hacen, repiten curso? Tienen un problema grave, claro. Porque el euskera no es el catalán. Es mucho más difícil. Tardarías años en poder ponerte a la altura de cualquier estudiante vasco. Así que no te queda otra que ir a un colegio privado, si tienes el dinero. O concertado, pero jugándotela a que te hagan lo mismo, porque el Gobierno Vasco les está apretando para que hagan lo mismo. Se han terminado cargando un idioma que tendría que ser patrimonio por haberlo utilizado de esta forma. Al final, el tema de la memoria es complicado porque hay muchas cosas que se callan. Hace años no se hablaba por miedo. Ibas a un bar y si eras de derechas tenías que estar calladito. Con el paso del tiempo, si eras de izquierdas también. Cuidado con lo que dices que lo mismo el de al lado te ficha. Ya no te digo con la socialización del sufrimiento lo que ocurrió. A los concejales del PP y del PSOE les limpiaban el forro. Como cada vez era más difícil atacar a las fuerzas de seguridad, pues se pasaron a "socializar" todo el dolor. Impusieron el miedo. Y cuando se acabó la ETA, eso siguió latente. Es muy difícil que una situación así se revierta de la noche a la mañana. Mi mujer siempre ha sido muy valiente y ahora ya no se esconde. Pero el resto de la gente sigue callada, o se lo dicen por lo bajo, todavía. Qué valiente, le dicen. Es así. Todavía se palpa. Es como una niebla. Se ha evolucionado muchísimo, porque ya no hay terrorismo, pero la atmósfera sigue ahí. Las viudas, por otro lado, se relacionan entre ellas únicamente. Y se dicen las unas a las otras que qué le van a hacer, si el pasado ya no tiene solución. Ellas mismas se reprimen. Se han tenido que callar siempre porque cuando asesinaron a sus maridos los tuvieron que enterrar de aquella manera. Muchas se tuvieron que ir. Y las que se quedaron, calladitas. Y los huérfanos igual. ¿Tú crees que el Gobierno Vasco va a reconocer que el incremento del turismo que hemos experimentado en los últimos años está relacionado con que hemos acabado con la ETA policialmente? Para hablar de memoria tendrían que querer hablar de la ETA, antes que nada. Pero jamás lo van a reconocer. A través del miedo y del adoctrinamiento lo han conseguido todo. El nacionalismo es letal. Y no sólo el vasco, eh. Cualquiera. El catalán, el ruso, el alemán o el español. Es letal. Pero el nacionalismo vasco ha crecido tanto y ha copado tantas instituciones que ahora campa a sus anchas. Es así y hay que decirlo.

A continuación