José María Marco presenta en Barcelona su libro sobre Azaña y revisa el mito construido en los noventa

El autor aclara que la reivindicación del personaje por parte de la derecha no era una apuesta por el modelo republicano.

Pablo Planas (Barcelona)

El profesor José María Marco ajusta cuentas con Manuel Azaña en su último libro, Azaña, el mito sin máscaras (Ediciones Encuentro), una profunda revisión del que fuera presidente de la Segunda República y uno de los personajes más controvertidos de la historia de España. Marco, que se reconoce como uno de los impulsores del mito de Azaña en los noventa, revisa en profundidad la figura del político republicano en el libro que presentó ayer en Barcelona. Se trata del colofón a una amplia bibliografía del autor sobre el personaje.

El acto fue organizado por el Centro Libre de Arte y Cultura (CLAC) y Sociedad Civil Catalana (SCC) y contó con la participación del delegado de El Mundo en Cataluña, Iñaki Ellakuría, el presidente de SCC, Fernando Sánchez Costa y del vocal de la misma entidad Martín Gurría, que ejerció como presentador y moderador del encuentro en la librería Byron.

Marco hizo un breve repaso de la biografía de Azaña y trató de desmontar algunos de los apriorismos sobre el personaje, como su supuesto liberalismo. El profesor explicó que Azaña se caracterizó por levantar muros, por excluir a amplios sectores de la sociedad española de la Segunda República y por reivindicar sin ambages el más puro sectarismo.

También explicó el papel de Azaña en el impulso del primer Estatuto de Autonomía catalán, el desencanto que le produjo la actitud de nacionalistas catalanes y vascos durante la Guerra Civil o sus palabras durante una reunión con otros intelectuales en el desaparecido restaurante Patria de Barcelona en 1930, un encuentro organizado por Cambó. "Cataluña tiene derecho a ser lo que quiera ser y si se quiere separar, lo apoyaremos" dijo quien luego se convertiría en presidente del Consejo de Ministros y después en jefe de Estado de la Segunda República.

También desmontó Marco la idea de que Azaña fuera un liberal y se remitió a los propios escritos del político, de quien explicó que fue un gran prosista pero que fracasó en su empeño de convertirse en un "artista" de la literatura.

Preguntado por Ellakuría sobre la adopción por parte de la derecha en los noventa de la figura de Azaña, Marco aclaró que en ningún caso fue una reivindicación republicana sino el descubrimiento de un patriotismo que contribuyó a llenar un cierto vacío de referentes en el conservadurismo.

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