María Andresa Casamayor, la aragonesa que enseñó al pueblo aritmética hace 300 años

La Universidad de Zaragoza conmemora los 300 años del nacimiento de la que se considera la primera mujer que escribió un libro de ciencia en español.

Laura Galdeano
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'Tyrocinio arithmetico' | BNE

En el siglo XVIII salió publicado Tyrocinio arithmetico, Instrucción de las quatro reglas llanas (Zaragoza: Joseph Fort, 1738), un libro científico firmado por un tal Casandro Mamés de la Marca y Araioa, de Zaragoza, un autor desconocido. Se trataba de un breve manual que venía a revolucionar los métodos de enseñanza de las matemáticas o más bien, proporcionar las instrucciones para el autoaprendizaje. Con una educación restringida a ciertas clases, este libro daba las herramientas –sobre todo a comerciantes– para prosperar y evitar ser engañados en las transacciones diarias. Pero Casandro no era un hombre. En realidad, ese nombre era un anagrama, una combinación de las mismas letras de María Andresa Casamayor de la Coma, la verdadera autora, la primera mujer que escribió un libro de ciencia en español –al menos, que se conserve–.

Coincidiendo con el 300 aniversario del nacimiento de María Andresa Casamayor (Zaragoza, 30 de noviembre de 1720 -Zaragoza, 23 de octubre de 1780) se lanza la reedición de su tratado, publicado por la Universidad de Zaragoza. "Es una edición facsímil del único ejemplar que se conserva, que está en la Biblioteca Nacional. Solicitamos una digitalización en alta resolución y hemos incluido textos de historiadores y matemáticos que explican el contenido matemático del libro de María Andresa, contextualizan la época y cuentan cómo era la educación de entonces y cómo era la Zaragoza del siglo XVIII", explica a Libertad Digital Pedro J. Miana, responsable de esta reedición junto a Julio Bernués.

Este libro acerca a la población las cuatro operaciones esenciales de la aritmética. "Explica con ejemplos concretos de la vida real las cuatro reglas llanas de las matemáticas –la suma, la resta, la multiplicación y la división–. En aquella época, en España no existía el sistema métrico decimal, que se impone cien años más tarde, ni había unidad monetaria. Era complicado para los comerciantes", comenta Miana. De hecho, el tratado incluía tablas de pesos, medidas y monedas utilizadas en la Corona de Aragón con sus equivalencias en otros reinos.

María Andresa era "muy hábil con los números y hallaba raíces cuadradas y logaritmos". Era hija del francés Juan Joseph Casamayor y la zaragozana Juana Rosa de La Coma, dedicados al comercio textil. Los investigadores tienen distintas hipótesis sobre la educación que pudo recibir. "Hay un dato curioso porque ella dedica el libro a la Escuela Pía del colegio Santo Tomás, que acababa de abrir en Zaragoza, pero es impensable que fuera a un colegio de chicos. Era la séptima de nueve hermanos –seis chicas y tres chicos–, y lo normal sería que recibiera educación, junto a sus hermanas, de una profesora en casa; y si no hubiera profesora, sería un padre escolapio".

"El libro le sirvió como presentación para ganarse la vida", cree Miana. "Por lo que hemos ido investigando, el libro le sirve para decir que ella sabe de números, que entiende de matemáticas y reivindicarse así como maestra de niñas, su profesión para el resto de su vida".

Escondida –o no– bajo la identidad de un hombre

La vida de Casamayor refleja las dificultades de las mujeres científicas de la época. "Firmó con un pseudónimo masculino, lo cual era común en la época porque no se valoraba el trabajo intelectual de las mujeres. Era una práctica bastante común, lo que dificulta su reconocimiento. Posiblemente hay libros científicos anteriores a éste, escritos por otras mujeres o incluso por la propia María Andresa, pero no lo sabemos".

Curiosamente, era más que probable que los propios censores del libro y el círculo de intelectuales de Zaragoza conociesen a Casamayor. "Zaragoza, en aquella época, tenía treinta mil habitantes. Si te pones a pensar en cuánta gente estaba instruida y era capaz de escribir un libro y, además, de publicarlo, no hay muchos. Los libros tenían que llevar una autorización firmada por las autoridades eclesiásticas y civiles. En una ciudad relativamente pequeña, sería común que supieran quién estaba detrás de ese libro y la conociesen personalmente".

Conferencias conmemorativas

El Instituto Universitario de Matemáticas y Aplicaciones (IUMA) de la Universidad de Zaragoza ha organizado unas jornadas para conmemorar los tres siglos del nacimiento de la autora. El lunes 30 de noviembre, a las 17:00 horas, se presentará, de forma virtual, la reedición de Tyrocinio arithmetico. "Habrá una mesa redonda y se hablará del libro, de su importancia y de la autora", adelanta Raquel Villacampa, subdirectora del IUMA y coordinadora del evento.

Además, se impartirán dos conferencias virtuales en las que se ahondará en la figura de Casamayor y en el contexto de la sociedad de la época. La primera, el miércoles 2 de diciembre, impartida por el matemático y docente de la Universidad de Zaragoza, Julio Bernués –que contará con el apoyo audiovisual del documental La mujer que soñaba con números, de Mirella R. Abrisqueta–.

La segunda ponencia será impartida por la profesora y divulgadora de la Universidad del País Vasco, Marta Macho. "Casamayor tuvo que publicar bajo seudónimo. Lamentablemente, no fue la única mujer que ha tenido que hacer esto a lo largo de la historia. Marta Macho ahondará en este asunto en la conferencia "Matemáticas en la sombra", que versará sobre mujeres matemáticas que despuntaron en su ámbito pero que tuvieron que estar en segundo plano", confirma Villacampa.

La programación al completo se pueden consultar y se podrá seguir en directo a través de la esta web.

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