Los thrillers surcoreanos, el nuevo boom literario

La película Parásitos puso el foco en Corea del Sur para el público en general, que después de engancharse a su cine, se apunta ahora a sus libros.

Laura Galdeano

Desde hace unos años, Corea de Sur es un imán cultural muy potente para el llamado gran público. Exportan bandas de K-pop que suman legiones de seguidores en todo el mundo, devotos de un estilo de vida que supera ampliamente los límites musicales. Sus grupos –encabezados por bandas como BTS– alcanzan lo más alto de las listas de ventas internacionales. Después llegó Parásitos, la comedia negra de Bong Joon-ho que tocó suelo en Hollywood como un huracán e hizo historia en los Oscar con cuatro galardones, incluidos los de Mejor Película –la primera vez que se lo lleva una cinta de lengua no inglesa– y Mejor Director. Este boom atrajo las miradas hacia el país asiático, que ha sabido aprovechar el tirón para presentar al mundo a sus escritores.

Al igual que las particularidades de las sociedades nórdicas han dotado a sus thrillers y novelas negras de unas características muy concretas y atrayentes, con Corea del Sur ocurre algo parecido. El país asiático se apremia en maridar los valores conservadores de sus mayores y la mirada desafiante de la juventud, un duelo que, por el momento, provoca una brecha generacional muy notoria. Este arraigo tan profundo de la tradición y la presión social lleva a Corea del Sur a registrar uno de los índices más altos de suicidio. Los autores suelen llevar estos asuntos al trasfondo de sus tramas, que giran, exponencialmente, en torno a la familia.

Uno de los nombres propios del thriller coreano es Un-su Kim (1972, Busan), autor de Los conspiradores, que ha aterrizado con éxito en el mercado estadounidense y que ya negocia su adaptación al cine. La prensa anglosajona le ha apodado "el Henning Mankell coreano". Suele salpicar sus novelas de numerosas cuestiones morales y éticas sin abandonar por ello un peculiar sentido del humor. El protagonista de Los conspiradores es Reseng, criado por Viejo Mapache en la biblioteca La Perrera. Vive rodeado de conspiraciones para matar y de libros que todos ignoran. Su plan de vida era ser asesino en las ratoneras corruptas de Seúl pero decidió cambiar el rumbo.

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Se mueve bien en el suspense Jeong I-hyeon (Seúl, 1972), considerada como una de las pioneras del género chick-lit en su país. Con Lo que nunca sabrás logró ser bestseller en Corea con más de 100.000 ejemplares vendidos. Está disponible en español. Además de ser una historia de mentiras y secuestros, la autora hace una radiografía de la sociedad surcoreana muy clarificadora.

Todo comienza con una acomodada pareja de Seúl y su hija de diez años, un portento de niña que toca el violín, es guapa, obediente y trabajadora, aunque nunca sonríe. Una tarde desaparece y su padre, en lugar de avisar a la policía, opta por contratar los servicios de un investigador privado. La razón de esta manera de actuar será determinante.

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Otro de los pesos pesados del género es Jeong You-Jeong, que aparcó su profesión de enfermera para dedicarse por entero a la literatura. Lleva publicadas cuatro novelas: Dispara mi corazón (2009), Siete años de oscuridad (2011), 28 (2013) y El buen hijo (2019), ensalzada por la crítica internacional. La escritora apuesta por visibilizar el mal que todo ser humano posee en su fuero interno y se le ha comparado con Stephen King. "Mi nombre es Yu Jin y, para controlar los ataques de epilepsia, debo tomar la medicación cada día. La enfermedad interrumpió mi fulgurante carrera como nadador olímpico. Las pastillas me provocan insufribles dolores, así que decidí saltarme algunas tomas. Anoche sufrí un colapso de los que me nublan la memoria y ahora no recuerdo nada: ¿quién ha matado a mi madre?", es el desconcertante arranque de El buen hijo.

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Entre las novedades que nos esperan en las próximas semanas en las librerías tenemos Hija única (Paza y Janés), de Mi-Ae Seo, guionista y referencia del noir coreano. Se lanzará también en Reino Unido, Estados Unidos, Francia, Alemania, Holanda e Italia y los derechos audiovisuales se han vendido a la productora de Downton Abbey. "Dos personas han aterrizado en la vida de la psicóloga forense Seongyeong: un asesino en serie de fama mundial y la joven y aparentemente inofensiva hija de once años del matrimonio anterior de su marido. Desde la misteriosa muerte de su madre, la niña vivía con sus abuelos, pero estos acaban de morir en un incendio inexplicable. Seon-gyeong se ha propuesto que la niña se sienta como en casa pero su comportamiento le recuerda, en parte, al del asesino. Los dos parecen trastornados en extremo", adelanta la editorial.

Saliéndonos del género negro, encontramos otros éxitos como La vegetariana, de Han Kang (Gwangju, 1970). Ambientada en Seúl, está protagonizada por una ama de casa que tras un extraño sueño decide ser vegetariana, una decisión que le acarrea el rechazo social de todo su círculo. Esta obra, de gran carga simbólica, ganó el Premio Man Booker International.

Destaca, en este sentido, Kim Young-Ha, uno de los autores más prolíficos de su generación, antiguo profesor de la Universidad Nacional de Artes de Corea. Debutó con Tengo derecho a destruirme (Bajolaluna, 2011), que alcanzó gran éxito en Corea y que fue traducido a otros idiomas como inglés, español, francés, alemán, turco y chino, entre otros. Su argumento es bastante desconcertante pues el narrador-protagonista hace las veces de asesor para que sus clientes hallen la muerte.

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