Graziella Moreno: "Lo que más duele es encontrar restos humanos y que no los reclame nadie"

La escritora y juez de lo penal en Barcelona publica Invisibles, una novela basada en historias reales sobre desaparecidos.

Laura Galdeano

En España, desaparecen de media 38 personas al día. Desde 2010 hasta el inicio de 2019, se informó de 176.063 desapariciones, de las cuales 12.330 permanecen activas, según el informe "Personas desaparecidas en España 2019" del Ministerio del Interior.

Los fríos datos y las asépticas estadísticas ocultan la desolación de las familias que hay detrás. Viven pegadas al teléfono, en una eterna espera, ávidas de información sobre sus hijos, padres, hermanos... que un día se fueron y no volvieron a dar señales de vida. A veces, la angustia termina en un feliz desenlace; otras, en un desenlace a secas. ¿Y las que no tienen final?

Existe otra realidad: la de aquellas personas que desaparecen y nadie los busca. Estos "invisibles" son el centro de la novela de Graziella Moreno (Barcelona, 1965), juez de lo penal en Barcelona y escritora. Es una historia que le ronda la cabeza desde el 2012: "Tenía un poso que me empujó a escribir. Por mi trabajo en los juzgados y el contacto con personas que han sufrido estas pérdidas. Por la impotencia de no poder darles una respuesta", asegura a Libertad Digital. "La sociedad no está concienciada, pasamos bastante. Son temas importantes que le puede suceder a cualquiera y en cualquier momento".

Moreno reconoce que, aunque lo intenta, es imposible no llevarse a casa ciertos casos. La juez ha sabido canalizar esta frustración en la literatura: "Lo que más te duele es encontrar restos de personas que no le importan a nadie, que no consta denuncia, que nadie ha reclamado. Piensas que esa persona tenía una vida y terminó sin que a nadie le importase". En esos casos, se analiza el ADN de los restos hallados y se les da sepultura, a la espera de que alguien los reclame.

En algunos casos, esa desaparición centra la atención mediática y provoca un gran impacto social. La mayoría, sin embargo, pasan desapercibidos. "Es una de las quejas de las familias, piensan que si todos tuviesen el mismo espacio en prensa se resolverían antes. Les duele mucho", asegura. "Suelen salir los casos más morbosos, como la de chicas jóvenes que desaparecen en fiestas; o aquellas familias que desde el minuto uno se prestan a los medios. Otras familias, que llevan su dolor más interior, quedan aparcadas".

En otros casos, la huida es voluntaria: "Las fuerzas de seguridad investigan todas las desapariciones, pero si es mayor de edad y está en plenas facultades, está en su derecho. Se dice a la familia que hemos tenido conocimiento de que esa persona está bien y que su voluntad es no volver. También es bastante duro".

Casos reales

En la novela, ha incluido casos reales y aborda las principales causas de desaparición. "Lo he vivido en primera persona, es una llamada de atención a la sociedad. No es una novela negra, es una novela social de por qué hacemos lo que hacemos". La empatía es necesaria en su profesión. "Es necesario ponerse en el otro lugar, aunque a la hora de dictar una sentencia la resuelvas conforme a la ley. Tus simpatías personales se quedan al margen, pero, para entender por qué hace la gente las cosas y qué las mueve, te tienes que poner en el lugar de ellos. Todo tiene un porqué, muchas veces tienes que ir muy atrás y en el instante en el que tú estás con esa persona es muy difícil de ver".

Invisibles (Editorial Alrevés) está protagonizada por Sara, una policía expedientada a la espera de conocer su sanción, recorre la ciudad junto a Simón y Pablo en busca de respuestas a las inexplicables desapariciones de mujeres que nada tienen en común. Se topa con una realidad terrible que se esconde a la vista de todos, la de personas a las que nadie busca, pero que esperan ser halladas. "Los personajes de esta novela se comportan así porque tienen una razón, nada es por azar", explica la autora.

La novela gira en torno a la desaparición de mujeres, pero la trama podría ser extensible a hombres o niños. De hecho, en España los varones representan el 56% de las desapariciones. En cuanto a menores, la mayoría de las denuncias activas pertenecen a ciudadanos extranjeros (95,7%) y la mayoría de éstas corresponden a fugas de centros de acogida (un 52%).

Graziella Moreno es también autora de Juegos de maldad (Grijalbo, 2015), El bosque de los inocentes (Grijalbo, 2016) y Flor seca (Alrevés, 2017).

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