Santiago Posteguillo: "Cataluña está sufriendo un golpe de Estado igual al de Maduro en Venezuela"

El autor de las trilogías de Trajano y Escipión acaba de publicar El séptimo círculo del infierno en el que rescata a autores perseguidos y olvidados.

Laura Galdeano

Santiago Posteguillo (Valencia, 1967) ha creado una legión de enamorados de la cultura clásica gracias a sus trilogías sobre Trajano y Escipión. El escritor valenciano ha hallado la dosis perfecta entre historia y ficción para situar sus novelas históricas entre las más leídas de todos los tiempos. Pero además de ser un apasionado de la historia, lo es de los libros. Acaba de publicar El séptimo círculo del infierno (Planeta)el tercer volumen dedicado a la literatura, tras La noche en que Frankenstein leyó el Quijote y La sangre de los libros. "En principio, es el último de la saga, aunque siempre quedan escritores de los que hablar y recuperar", dice.

En esta ocasión, homenajea a los escritores perseguidos, bien por el KGB, los nazis, la Inquisición y la censura; bien por el olvido o la enfermedad. Posteguillo recurre a relatos cortos para recuperar nombres como Zenobia Camprubí, Saki, Concha Espina, Pearl S. Buck, Imre Kertzesz, Carson McCullers, Mijaíl Bulgákov, Gabriel García Márquez o Eduardo Galeano; desde la Grecia Antigua hasta la literatura del siglo XXI. "La revolución que más temen los que nos gobiernan: la de la inteligencia", asegura.

PREGUNTA. Este libro es su particular homenaje a los escritores perseguidos. ¿Se identifica con alguno?

RESPUESTA. Con muchos de ellos. Los escritores somos personas incómodas porque nos empeñamos en mantener nuestra independencia y en decir a unos y a otros lo que pensamos, sobre todo a instituciones de poder. Siempre tengo la sensación de "cómo diga aquí lo que pienso se mosquean". Qué poquita cintura tienen nuestros políticos hoy en día.

P. ¿Es ese el peor enemigo de la literatura? ¿Existe un enemigo atemporal?

R. El peor enemigo es el constante intento del poder de someter a la literatura y a los escritores a sus dictámenes y a que simplemente escriban en honor y gloria de lo que el poder piensa. Es una constante a lo largo de la historia.

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El escritor Santiago Posteguillo. | David Alonso Rincón

P. Aprovecho entonces para preguntarle por su opinión sobre lo que está pasando en Cataluña.

R. Está sufriendo un golpe de Estado exactamente igual al que Maduro está haciendo en Venezuela. Me preocupa mucho que en algún punto del mundo se esté decidiendo distinguir a los habitantes entre buenos ciudadanos y no buenos ciudadanos. Yo creo que la última vez que se hizo esto fue con estrellas amarillas en la Alemania nazi.

P. Dedica muchos capítulos a mujeres, como Concha Espina. Era mujer, católica y republicana, ¿incómoda para demasiados sectores?

R. Claro, ese es el tema. ¿Por qué no se puede ser católico y republicano? Parece ser que todas las fuerzas de poder siempre nos obligan a estar con ellos o contra ellos, y eso lo estamos viviendo hoy en día en particular en una región de España. Si empezamos así acabamos fatal. Es algo que los escritores siempre recuerdan. Fernández Flórez era conservador y perseguido por los anarquistas, pero cuando se da cuenta de que el régimen de Franco está haciendo barbaridades también las critica y acaba siendo arrinconado por el régimen. Es algo que une a los escritores por ese afán de independencia que tenemos para poder ser críticos.

P. ¿No hemos cambiado?

R. Nada. Los poderes han aprendido marketing y hoy no queman libros en las puertas de las Iglesias, pero recortan los presupuestos de las bibliotecas, ponen un impuesto cultural a los eventos culturales, mantienen un IVA al libro electrónico totalmente absurdo... Es la misma persecución pero sin la fealdad de quemar libros.

P. Repasa una lista de autores perseguidos, encarcelados o que pasan penurias. A los lectores, ¿nos atraen las desgracias?

R. Es cierto que todo lo morboso parece que atrae, pero no es menos cierto que yo me aprovecho en cierta medida de que lo misterioso, lo intrigante y lo escabroso de la vida que han sufrido grandes escritores es aquello que puede ser el elemento de captación de interés de muchas personas. Pero lo utilizo como herramienta para llegar a mi fin, que los lectores lleguen a la obra.

P. Dice de Saki que es "un autor demasiado olvidado". ¿Hay distintos niveles de olvido?

R. Sí, Saki es olvidado cuando te sales de la tradición literaria inglesa, pero Safo, por ejemplo, sufre un cuádruple olvido: por el idioma, un griego arcaico; por el hacer literatura pagana que rechazaban los cristianos; por defender los amores homosexuales; y por su peor pecado, ser mujer.

P. Habla de Julia de Burgos, una gran desconocida, y la compara con Lorca o Bécquer. ¿Por qué no está entonces en los libros de texto escolares?

R. Habría que revisar cómo están escritos los libros de texto, por tradiciones que no se abren a otras tradiciones complementarias o están escritos desde instituciones con finalidades políticas. Tendríamos que tener una visión mucho más amplia de lo que es el mundo. Empequeñecemos nuestros horizontes.

P. Muy bonita la anécdota sobre El libro de la selva o la historia de Zenobia y Juan Ramón, unidos por Tagore. ¿Tiene alguna historia preferida?

R. Me hace mucha gracia, y por eso la incorporé, la historia del auténtico Shakespeare. Me resulta gracioso explicarle a la gente cómo se puede reconstruir un idioma a partir de distintas técnicas y cómo, a partir de aquello, podemos saber que alguien como Shakespeare hacía unos juegos de palabras que hoy en día pasan desapercibidos.

P. Entre tanto autor se cuela Excalibur, el perro de la enfermera que se contagió de ébola. ¿Por qué?

R. Como escritor me gusta contar las cosas incómodas que hace el poder. Soy amante de los perros y el sacrificio de aquel perro me enfadó, pero me tragué inicialmente las explicaciones. Cuando me puse a investigar y me di cuenta que lo tuvimos que matar porque no tenemos los medios tecnológicos que deberíamos tener, me revelé. No me vendas mentiras. Nos puede hacer falta en cualquier momento porque ¿quién te dice que no vamos a volver a tener una crisis de ébola en España? Me parece terrible. Tenemos que estar dotados de esa tecnología, no ya por el perro sino por las personas. Y encima que la persona que toma esas decisiones –refiriéndose a la por entonces ministra Ana Mato– esté rodeada de tantísimas dudas sobre su nobleza, me hierve la sangre. Quise criticar esto, pero ya que estamos en un libro sobre literatura, empecé hablando de Argos, el perro de Ulises. Voy desde lo literario hasta lo actual.

P. Cuenta también la dificultad de algunos autores para publicar por falta de dinero o por problemas con la censura. Hoy, en cambio, muchos escritores dicen que se publica demasiado. ¿Comparte esa opinión?

R. Se publican muchos libros que son muy malos y se publican libros que son muy buenos. Es muy difícil, los editores quieren acertar. ¿Hay un exceso de títulos? ¿Quién soy yo para decirlo? Se me consideraría pedante.

P. En esta época de lo "políticamente correcto", ¿cree que la lista de libros prohibidos murió con la Inquisición?

R. Existente listas de libros prohibidos y listas de autores que no son entrevistados por tal y cual medio o radio. Y por supuesto, en dictaduras tipo Venezuela o China, hay escritores que lo pasan muy mal. En otras, como Corea del Norte, no sabemos ni si hay escritores. Ya se encargan ellos de ocultarlo.

P. Ha pasado tiempo para asentar el éxito de Trajano. ¿Qué le debe a este personaje?

R. Son personajes de los que he aprendido que se puede ser noble hasta cuando se ha acumulado mucho poder. Eso hay que ponerlo en valor. El poder corrompe más a unos que otros. Gobernó pensando en la mayoría de la gente y no en él mismo, eso habría que recordárselo a los dirigentes actuales.

P. ¿Los personajes de hoy en día no le atraen?

R. El último personaje histórico reciente que sería merecedor de una trilogía es Nelson Mandela. Los grandes personajes del siglo XX son Mandela, Gandhi y Martin Luther King. No abundan los grandes personajes históricos que merezcan la pena ser puestos como ejemplo.

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El escritor Santiago Posteguillo. | David Alonso Rincón

P. ¿Qué espera de la literatura que se hace hoy en día?

R. Me gustaría que hubiera más libros como Patria de Aramburu, más libros que supieran explicar el presente y el reciente pasado de una forma tan clarividente como ha sabido hacer él. Yo intento, cuando escribo de la Antigua Roma, se lee entre líneas que estoy haciendo comentarios en los que claramente me estoy refiriendo al tiempo presente. Intento vender buenos valores en mis novelas y que mis personajes protagonistas sean ejemplo de cosas positivas. Es cierto que esto quizás no abunde tanto.

P. En su nuevo libro dice: Me gustaría "hacerme un día invisible y publicar una novela sobre romanos diferente a las que he escrito, cruzando el género histórico con otro distinto" (Pág. 176). ¿Alguien como usted necesita a estas alturas seudónimo? ¿Le afectan las críticas?

R. Es un cierto divertimento. Es una novela de argumento muy estrafalario. Es por no despistar, si pones tú nombre la gente espera de ti un cierto tipo de libro. Podría dejar tan estupefactos a los lectores que convendría publicarlo con seudónimo y ver qué pasa.

P. Usted triunfa con libros sobre literatura y sobre historia. ¿Se pueden hacer las cosas distintas para llegar a los más jóvenes?

R. Los profesores lo están haciendo bien, pero faltan recursos. No se invierte lo suficiente en educación en este país.

P. ¿Está trabajando ya en alguna otra novela histórica?

R. Sí, rescataré a un personaje injustamente olvidado pero en una sola novela. No te puedo decir ni el personaje ni el titulo.

Santiago Posteguillo. El séptimo círculo del infierno. Planeta, 2017. Páginas: 250. PVP: 18’90 €

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