Le Chambon-Sur-Lignon, la última esperanza francesa para miles de niños judíos

El escritor Mario Escobar homenajea en Los niños de la estrella amarilla al pueblo que "mantuvo la dignidad" ante el colaboracionismo de Vichy.

Laura Galdeano

El por entonces presidente Jacques Chirac, durante una visita a Le Chambon-Sur-Lignon, aseguró que aquella pequeña localidad había logrado mantener viva el alma de Francia, sus aldeanos pobres mantuvieron la dignidad de un país que "vivía de rodillas". Ignoraron su miedo y se jugaron el tipo -y bastante más- por rescatar a miles de niños judíos de una muerte segura en los campos de concentración nazis. No se consideraron héroes, dicen que simplemente "hicieron lo que había que hacer".

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Mario Escobar, novelista e historiador, recupera esta historia en Los niños de la estrella amarilla (Harper Collins) y homenajea así "a la gente corriente" que prestó su ayuda de forma altruista a los judíos perseguidos. El pueblo de Le Chambon-Sur-Lignon se organizó para, a partir de 1940, procurar ayuda y refugio a los ciudadanos amenazados con la deportación por orden del gobierno colaboracionista de Pétain. Miles de judíos fueron escondidos en cocinas, establos, bodegas o sótanos.

El movimiento estuvo liderado por André Trocmé, un pastor protestante. "Era un hombre excepcional, de padre francés y madre alemana. Los horrores de la I Guerra Mundial le convirtieron en una persona tremendamente pacifista, algo muy mal visto por la sociedad y por su propia iglesia. En Le Chambon-Sur-Lignon integró a ateos, cristianos, protestantes y ciudadanos de distintas ideologías políticas en un movimiento con el objetivo común de salvar a los niños de los campos de concentración", explica Escobar a Libertad Digital.

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"Era una comunidad muy perseguida, eran calvinistas franceses, y tenían cierta empatía; al mismo tiempo, al vivir en una zona muy aislada y pobre, tenían un gran espíritu de solidaridad entre ellos", explica el escritor, autor de Canción de cuna de Auschwitz. "Desde los años 40 hasta los 60, se ignoró lo que había pasado en este lugar. Había sido una época de mucho colaboracionismo, los propios franceses habían creado leyes antijudías parecidas a las de Nuremberg y el país quería pasar página".

La huida desesperada de dos niños

Los niños de la estrella amarilla está protagonizado por Jacob y Moisés, hijos de unos conocidos dramaturgos alemanes que escapan sin sus hijos. "De París huyeron muchos hombres judíos y las mujeres más señaladas políticamente porque pensaban que no iban a tocar a sus familias. Tenían un alto concepto de las libertades francesas, pensaban que nunca colaboraría con un genocidio así", asegura el autor. Nadie podía prever tal barbarie. "En la gran redada del Velódromo de París, los franceses capturaron a los niños a pesar de que los alemanes dijeron que no y mandaron trenes cargados de niños sin sus padres. Era algo inimaginable".

Jacob y Moisés son delatados por la propia portera del edificio donde residen con su tía y son detenidos en el Velódromo de Invierno, donde más de cuatro mil niños, cinco mil mujeres y tres mil hombres tuvieron que subsistir sin comida ni agua durante cinco días. "Había un gran odio a lo diferente, no era odio a la persona sino a lo que representan. Eran considerados invasores que iban a quitarles el pan, el trabajo... Es el argumento de los extremistas".

Los pequeños logran huir del Velódromo antes de ser enviados al campo de Drancy. Entonces, deciden buscar a sus padres en un agónico viaje en el que reciben la solidaridad de unos y el rechazo de otros. "El miedo es incontrolable -indica Escobar-, pero no puede ser justificación para traicionar a una persona, para delatarla. El miedo es parte de la vida pero debemos superarlo para que no nos anule como persona. Ese es el gran mensaje del libro. La gente corriente puede luchar contra el mal y vencerlo".

Los niños de la estrella amarilla mira a la guerra con ojos infantiles e inocentes. Los pequeños no ven las cosas como los adultos. Pueden jugar con niños alemanes sin sentir que están traicionando a nadie. Para ellos, su patria y su religión son su familia. Cada generación atesora la esperanza de que el mundo vuelva a comenzar de nuevo".

Novela histórica contra el olvido

Escobar entiende la novela histórica como "una lección del pasado", una "vacuna que nos debe proteger contra el odio y la intolerancia" y que nos invita a "reflexionar". "Los populismos que están surgiendo, de extrema izquierda y derecha, utilizan ideas simplistas para explicar problemas muy complejos. Suelen cargar los problemas de delincuencia o economía sobre cualquiera que sea diferente. Es un mensaje que cala muy rápidamente en personas vulnerables tanto intelectual como económicamente. También tienden a comprar las voluntades. Los obreros alemanes apoyaron a los nazis porque tenían mejores condiciones salariales. Hoy pueden volver a triunfar", advierte Escobar.

Mario Escobar. Los niños de la estrella amarilla. Harper Collins, 2017. PVP: 17,90€ 336 páginas. ISBN: 978-84-9139-099-2.

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