McEwan sufre un "ataque de escritor"

Andrés Amorós analiza en Es la mañana de Federico la última novela del escritor británico, Cáscara de nuez (Anagrama).

Libertad Digital
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Acaba de publicarse en España la última obra del novelista británico Ian McEwan, Cáscara de nuez (Anagrama). El inglés, autor de novelas tan importantes como Expiación, Chesil Beach o La ley del menor, regresa al mercado editorial con una historia protagonizada por Trudy, una mujer de 28 años que mantiene una relación adúltera con Claude, el hermano de su marido John. Éste, poeta y editor de poesía, es un soñador depresivo con tendencia a la obesidad cuyo matrimonio se está desintegrando. Claude es más pragmático y trabaja en negocios inmobiliarios. La pareja de amantes concibe un plan: asesinar a John envenenándolo.

Ian McEwan ha escrito esta novela por tres razones, señala Andrés Amorós. "La primera, para divertirse con una comedia criminal a lo Hitchcock, como Crimen perfecto; segundo, por un juego literario que consiste en revivir Hamlet en la época actual; y, en tercer lugar, y más arriesgado, porque el narrador es el feto de Trudy".

Ian McEwan se sirve de Cáscara de nuez para criticar el mundo actual, especialmente, el de los intelectuales y apocalípticos. El título está tomado de una frase de Shakespeare: "Somos como una cáscara de nuez", es decir, el microcosmos.

"Está bien escrito, con ironía, divertido, pero es una obra menor de McEwan", concluye Amorós, que señala como principal defecto la elección de un feto como narrador, circunstancia que resta verosimilitud a la novela.

Ian McEwan: Cáscara de nuez, Barcelona, ed. Anagrama, febrero 2017, 217 págs, 18’90 euros. ISBN: 978-84-339-7975-9

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