La revolución española vista por Clara Campoamor

Pedro de Tena

El pasado 1 de octubre, que se nos ha pasado a muchos, fue el 83 aniversario del discurso de Clara Campoamor en defensa del voto femenino en España en el Congreso de los Diputados. Nada menos que Indalecio Prieto, parte del PSOE y la izquierda en general se oponían a este voto. Finalmente, el sufragio femenino salió adelante porque las derechas y parte de la izquierda votaron a su favor. Pero no es ése el motivo de mi recordatorio. Hoy recuerdo a Clara Campoamor, a la que el PSOE y la izquierda han piropeado, a posteriori, como si fuera una figura perteneciente a sus filas, por su libro silenciado La revolución española vista por una republicana. El libro lo ha mencionado muchas veces el profesor y exdiputado socialista Alfonso Lazo, y salió a colación en una conversación sostenida con mi amigo, escritor y poeta Alfonso Sánchez Rodríguez, que tiene entre sus deberes el de rescatar del olvido a los poetas de la generación del 27 que fueron de derechas e incluso fusilados, y a los que nadie de la izquierda dedica ni un suspiro. Amnesia histórica. Por ejemplo, José María Hinojosa, introductor del surrealismo en España y fusilado en Málaga en 1936.

Claro. El libro de la Campoamor no conviene que lo lea la ciudadanía española porque, siendo como era un espíritu libre y liberal, dijo cosas inconvenientes sobre lo que realmente provocó la Guerra Civil y los comportamientos de la izquierda y la derecha, que la odiaba por masona y anticlerical. Ahora que Podemos, un movimiento claramente leninista del siglo XIX, se presenta como una novedad espectacular del siglo XXI contra la "casta" ocultando su DNI ideológico, debería ser libro de cabecera para muchos porque la Campoamor practicaba la veracidad como género, según su biógrafo y traductor Luis Español Bouché. Federico Jiménez Losantos aludió muy adecuadamente al libro de doña Clara en su semblanza incluida en la serie Los nuestros y Pío Moa asentó su tesis de que el golpe de 1934 fue el antecedente principal de lo que ocurrió después. El profesor Lazo considera el libro un "civil regalo" para esa tercera España que existe pero que no acaba de cuajar nunca.

Permaneció en Madrid hasta agosto de 1936 y, como aperitivo para quienes quieran leer el libro, escribió:

Desde la mitad de mayo hasta el inicio de la guerra civil, Madrid vivió una situación caótica: los obreros comían en los hoteles, restaurantes y cafés, negándose a pagar la cuenta y amenazando a los dueños cuando aquellos manifestaban su intención de reclamar la ayuda de la policía. Las mujeres de los trabajadores hacían sus compras en los ultramarinos sin pagarlas, por la buena razón de que las acompañaba un tiarrón que exhibía un elocuente revólver. Además, incluso en pleno día y hasta en el centro de la ciudad, los pequeños comercios eran saqueados y se llevaban el género amenazando con revólver a los comerciantes que protestaban.

Don Sánchez Gordillo tiene antecedentes como los tiene el "asalto del cielo". Ya ven. Y añade:

Con pueriles pretextos se organizaron matanzas de personas pertenecientes a la derecha. Así, el 5 de mayo se hizo correr el rumor de que señoras católicas y sacerdotes hacían morir niños distribuyéndoles caramelos envenenados. Un ataque de locura colectiva se apoderó de los barrios populares y se incendiaron iglesias, se mataron sacerdotes y hasta vendedoras de caramelos en las calles.

Pero luego remata su análisis con este párrafo antológico sobre lo que fueron los "golpes de estado" dentro del Frente Popular:

Los partidos republicanos que llegaron al poder tras el triunfo electoral, aunque fueran minoritarios en la alianza de la izquierda agotaron sus fuerzas y su crédito moral en dos ingratas tareas: la primera consistió en hacer concesiones a los extremistas que, desde el 16 de febrero, celebraban su triunfo mediante incendios, huelgas y actos ilegales, como si estuviesen luchando contra un gobierno enemigo. El otro objetivo de los vencedores consistió en adueñarse a toda prisa de los puestos superiores del Estado, saltándose todas las reglas establecidas y derribando sin el menor escrúpulo de honestidad política los principios de continuidad que un régimen naciente debe conservar si aspira a durar (...) y derribando (...) al primer presidente de la República, el Sr. Alcalá-Zamora, sin preocuparse por la falta de base legal de tan osada maniobra [que según ella condujo a la sublevación de los generales el 18 de julio].

Las derechas reciben en el libro un tratamiento similar de veracidad pero su comportamiento ha sido más propagado en estos años de convulsiones de memoria histórica. ¿Qué hacer con este pasado y contemplando el presente que nos anonada? Pues como el exministro Sánchez Guerra (hijo), cansado del extraño y dañino mundo de las derechas y de las izquierdas en España, entrar en un convento. O fíjense, quizá dar cuerpo y alma a la tercera España.


PD: Si alguien quiere saber más del libro de la Campoamor, que se dirija a libro2008@gmail.com.

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