Los amigos socialistas de Queipo de Llano: en primera fila, homenajeó a Pablo Iglesias

Pedro Fernández Barbadillo

Para el historiador Stanley Payne, un factor capital para explicar la inmadurez de la sociedad española de finales del siglo XIX y de principios del XX es "la vanidad patológica de los políticos de aquella época". Quien haya leído mis anteriores artículos sobre Gonzalo Queipo de Llano se habrá dado cuenta de que el militar encajaba en ese retrato: era un vanidoso, un chisgarabís, un fanfarrón, un embrollador y un deslenguado. Al menos, demostró con su valor unos atributos propios del famoso caballo de Espartero.

Y ese hipotético lector también habrá comprendido que algo muy serio debió de pasar en España entre 1931 y 1936 para que el ‘general republicano’ se sublevara contra la República del Frente Popular cinco años más tarde de haberlo hecho contra la Monarquía de Alfonso XIII.

Semejantes bandazos no fueron excepcionales. También los dio el teniente Pedro Mohíno, que pasó de ondear la bandera tricolor en abril de 1931 en Madrid a ser fusilado en esta misma ciudad por haberse unido al alzamiento. Y no digamos los intelectuales ‘al servicio de la República’, como Miguel de Unamuno, Gregorio Marañón, José Ortega y Gasset y Ramón Pérez de Ayala: de celebrar la huida del rey a entregarse a alabar al ‘caudillo’. Sólo unos sectarios con la mente fosilizada y el alma encallecida pueden pensar que ellos pueden ser jueces puros de los demás, sobre todo de los muertos. Por desgracia, de esos personajillos tenemos muchos en España.

foto-republicanos-2.jpgLos republicanos que apoyaron el golpe de Franco por "restaurar el orden y la civilización"

Queipo de Llano fue amigo de los mandamases socialistas, los mismos que, mientras él sufría sanciones y castigos por conspirar contra el gobierno del general Miguel Primo de Rivera, cobraban de éste nóminas públicas. A pesar de la diferencia de trato, ya proclamada la República y unidos en la victoria, Queipo y los socialistas se pasearon por España participando en diversos actos.

La ‘memoria histórica’ quiere borrar los hechos, como lo hacía su hermano mayor, el comunismo. Por ello, difundamos un par de fotos tan ilustrativas de la hipocresía y el cinismo de esos socialistas que son honrados en España como la que muestra a otro socialista, François Mitterrand, en audiencia con el mariscal Pétain durante la Segunda Guerra Mundial.

A finales de abril de 1931, el Gobierno Provisional concedió a Jaca (Huesca) y Eibar (Guipúzcoa) el título de ‘Muy ejemplar Ciudad’, la primera porque en ella se dio un golpe de estado ("¡la izquierda, metida en golpes de estado, imposible!") en diciembre de 1930, aunque fue rechazado por la mayor parte del vecindario, y la segunda porque su ayuntamiento fue el primero en proclamar la República.

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Unamuno, Indalecio Prieto y Queipo y Llano en Eibar rodeado de las autoridades locales (GureGipuzkoa)

En la entrega de la distinción al alcalde Tellería, participaron el pensador Miguel de Unamuno, el socialista Indalecio Prieto y Gonzalo Queipo de Llano, perfectamente reconocible por su uniforme. Junto a Unamuno está Marcelino Domingo, uno de los ministros más ineptos del siglo XX, como lo describió Manuel Azaña, que de detectar tontos sabía mucho.

Existe otra fotografía, tomada en el cementerio civil de Madrid en 1931 o 1932, en un homenaje al fundador del PSOE, Pablo Iglesias. En primera fila aparece Queipo de Llano, reconocible por su estatura, con el comandante Ramón Franco, hermano del general del mismo apellido. Un aviador militar cuyo intento de bombardear el Palacio Real en el golpe de 1930 le ganó un escaño de diputado por Barcelona en las Cortes Constituyentes. A la derecha, dos gerifaltes socialistas, Francisco Largo Caballero, secretario general de la UGT. El caudillo de la clase trabajadora, a pesar de su corbata, su chaleco y su sombrero, ya había sustituido el enchufe dado por la dictadura de Primo de Rivera de miembro del Consejo de Estado por el más lucrativo y satisfactorio de ministro de Trabajo en el Gobierno Provisional. Y a su lado, Indalecio Prieto, que se apuntaba a un bombardeo, y en la rebatiña de cargos se había hecho con el Ministerio de Hacienda.

La frase popular de que "quien tiene un amigo, tiene un tesoro" no parece que se pueda aplicar a los ‘amigos’ socialistas. A éstos les sería más adecuada la de "cría cuervos y te sacarán los ojos"… o te sacarán de tu tumba.

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