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La ópera de Oslo celebra sus primeros 10 años

La ópera de Oslo cumple sus primeros diez años situándose a la cabeza de los nuevos barrios de la ciudad. 

David Alonso Rincón

Si una embarcación repleta de vikingos navegara en dirección al puerto de Oslo y se topara con el edificio de la ópera posiblemente muchos vitorearían a Odín como creador. Dejando de lado la fantasía y épocas pasadas, entre todas las construcciones que se erigen en la bahía de Oslo destaca su imponente opera, inaugurada un 24 de abril de 2008 y que cumple 10 años de vida. Un edificio cuyo diseño parece que estuviera hecho a propósito para destacar entre el skyline de la ciudad nórdica. Construida con mármol de Carrara, brilla como si de un faro se tratase sobre el fiordo de Oslo, entre los edificios, muchos de ellos de nueva construcción.

Cualquiera que tenga pensado darse una vuelta por la zona, debe (no es una opción) visitar este edificio y, a cambio, tener la posibilidad de poder caminar sobre su techo, disfrutar de una panorámica de la capital noruega o pasear cerca del mar, incluso llegando a tocar el agua, ya que una parte de la estructura del edificio se sumerge en el océano como si de un iceberg o un barco se tratara.

La Casa de la Ópera de Oslo fue parte de la estrategia de revitalización de la ciudad para desarrollar el litoral que históricamente ofrecía una panorámica industrial de la capital noruega. En su momento tuvo un presupuesto de 500 millones de euros, siendo una creación de Snøhetta, el prestigioso estudio de arquitectura noruego y sigue siendo el proyecto cultural más grande que se haya construido en Noruega desde que se erigió la catedral de Nidaros en Trondheim en la Edad Media.

Tanto su exterior como su interior son espectaculares. Con un diseño futurista y abierto, los diferentes niveles inclinados incitan a pasear y descubrir qué se esconde a la vuelta del siguiente nivel hasta llegar a la cumbre en el tejado, para asomarse tanto al fiordo como al vestíbulo del edificio. La Ópera es una de las muchas estructuras sin llave que Snøhetta ha creado: el vestíbulo del edificio es un espacio público gratuito y abierto al público los 7 días de la semana.

Cuando la ópera se inauguró en abril de 2008, se escuchó el sonido del "Slavekoret" ("Va, pensiero") de la ópera Nabucco de Giuseppe Verdi. En el escenario había 450 representantes de todos los municipios del país, junto con personas que habían ayudado a construir el edificio a través de diferentes tipos de aportaciones.

Llegar hasta allí desde el centro de Oslo es relativamente sencillo ya que se encuentra muy cerca de la Estación Central (Oslo S), que es parada obligatoria si se llega desde el aeropuerto en el rápido y cómodo Flytoget. A escasos minutos se encuentra el nuevo y flamante barrio financiero de la ciudad, una postal que ofrece una imagen actual y moderna de la misma, el llamado Barcode. Tras pasar la fortaleza de Akershus llegamos a Aker Brygge, donde se situaban los viejos astilleros de la ciudad. Hoy es una de las zonas de ocio de Oslo, animada por centros comerciales, bares y restaurantes. Y es el punto de entrada a uno de los barrios de diseño y de moda: Tjuvholmen. Traducido al castellano como la "isla de los ladrones", en él se encuentran edificios de arquitectura vanguardista separados por canales, murales y representaciones artísticas callejeras, galerías de arte y el Museo de Arte Moderno Astrup Fearnley, diseñado por el famoso arquitecto Renzo Piano, que permanece abierto desde 2012.

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