Crítica: 'Nop' de Jordan Peele. La película de OVNIS del siglo XXI

Juan Manuel González

Definir como ambivalente Nop, la nueva película de Jordan Peele, la gran revelación del género de terror en su acepción más comercial tras Déjame salir y Nosotros, es quedarse corto. Apoyándose en la iconografía de la icónica Encuentros en la Tercera Fase de Spielberg, Peele cuenta aquí una historia de avistamientos y abducciones extraterrestres en la que rebaja, pero solo aparentemente (más bien esconde un poco) su ya típico componente de denuncia racial para entregar un extraño híbrido entre ciencia ficción de serie B y "blockbuster" de terror.

El resultado genera, como digo, sentimientos contrapuestos. Muy, muy contrapuestos. Por un lado se agradece enormemente el riesgo, la intención de aportar una nueva idea en tiempos de franquicias, de reflexionar sobre el pasado fílmico (en este caso el trascendental legado del primer Spielberg, y todo lo que cuajó en él) y además aportar nuevas caracterizaciones y puntos de vista a géneros clásicos. Ojalá, en definitiva, más películas como Nop en el adocenado panorama comercial de los grandes estudios en 2022.

En la película, dos jóvenes hermanos (Daniel Kaaluya y Keke Palmer), herederos de un rancho de caballos tras la muerte de su padre, y residentes de un remoto pueblo en el interior de California, realizan un descubrimiento tan insólito como escalofriante: algo está "robando" a sus animales y provocando diversos fenómenos extraños en los alrededores.

Pero esto es solo lo literal, y aquí es donde empieza el problema de Jordan Peele. El aliento crítico y constante búsqueda de la metáfora como motor narrativo convierte Nop en una película frustrante, incluso fallida, como si Peele quisiera jugar en la liga de los "plot twist" de Shyamalan (y hay que reconocer que el de Nop es fascinante), narrarlo en clave de Denis Villeneuve en La Llegada (pero mal) para, al final y en virtud de un giro divertidísimo, loco, extenuante y terrorífico, entregarse al desenfreno de un fascinante artefacto de terror… que homenajea, mucho más que Encuentros en la Tercera Fase, a otro título de terror mítico de Spielberg (y a una serie B de terror desértico de la Universal, estrenada en 1990 y que generó franquicia) que mejor nos guardaremos para no estropear la historia….

En efecto, Nop es una de esas películas que merece la pena ver sin siquiera presenciar su tráiler. Su inteligente campaña de promoción, al menos en parte, consigue preservar esa experiencia que a algunos espectadores fascinará y a otros les provocará incredulidad. Lo que sí es indiscutible, al margen de las hinchadas pretensiones de Peele al afrontar lo que al final es un relato perfectamente encuadrable en cierto género, es su reflexión sobre la imagen, que se traduce en la búsqueda de la "toma imposible" que el personaje de Michael Wincott (el único blanco del filme, si no me equivoco) emprende como si un remedo del pez que quiere cazar el famoso Quint de Robert Shaw se tratase.

Eso, al margen de contenido poético, también delata a Peele como un elegante constructor de tensión (la secuencia del chimpancé) y de planos absolutamente perdurables en la memoria (la granja de los protagonistas goteando sangre, todo un homenaje al cine de casas encantadas, o ese primer vistazo al interior del artefacto bajo el punto de vista de una "abducida"), además de -ojo aquí- un cineasta capaz de tener en cuenta como pocos el diseño de sonido. Que todo esto destaque entre las incongruencias narrativas y deficiencias que generan las opciones tomadas por el director es asunto de cada espectador, pero es ahí, en el puro campo de las ideas visuales, es donde el proceder simbólico y alegórico del autor sí que funciona al cien por cien.

Una pena, por eso, que el ego de Jordan Peele, el director que ha tenido el bautizo más fulgurante y el aplauso más fuerte que se recuerda en el género desde que M. Night Shyamalan estrenó su El Sexto Sentido, le haya hecho camuflar Señales, del director hindú, de La Llegada de Villeneuve, y quizá quedarse a medio camino a la hora de entregar un show verdaderamente memorable. La experiencia de Nop es, desde luego, la de una película que trata de no caer en etiquetas, pero que en esa búsqueda se sabotea a sí misma, resultando fallida pero también fascinante, frustrante pero acertada (a su pesar, en lo que menos parece importarle a Peele) por ciertos momentos terroríficos: cómo mola el volver a hacer de la abducción un hecho terrorífico y, sobre todo, ese memorable cambio de chaqueta spielbergiano que tiene lugar a mitad de su metraje… mucho más que por su reflexión sobre el papel de los negros en la fontanería de esa fábrica de sueños y pesadillas que es Hollywood. Harina de otro costal y que a Peele se le consiente tras la excelente Nosotros porque, precisamente, quizá los desaciertos de la película van esta vez por otro lado.

Nop se estrena en cines el jueves 18 de agosto.

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