Crítica: 'La Bestia', con Idris Elba enfrentándose a un león asesino

Juan Manuel González

Puede que La bestia, nueva película norteamericana del islandés Baltasar Kormákur tras Everest, 2 Guns y Contraband, no ahonde precisamente en nuevos territorios. Pero esta "monster movie" de supervivencia y claro aliento de (relativa) serie B, estrenada en plena temporada de blockbusters veraniegos, guarda ases poderosos en la manga, al menos para todo aquel que sepa o quiera apreciarlos.

El primero, precisamente salir con todo a competir contra toda esa tropa de cintas familiares de animación y de superhéroes de la temporada estival, lo que la sitúa ya como hermana menor del grupo pese a la absoluta sofisticación cinematográfica de su puesta en escena y efectos visuales. Lo segundo, la buena artesanía visual y narrativa que Kormákur, realizador con una evidente querencia por los relatos de supervivencia (ahí están la citada Everest o la islandesa Medidas extremas) sabe inyectar a la película.

La bestia es la historia de acoso y derribo de un vengativo león a una familia americana incapaz de resolver sus diferencias… hasta que descubren que la familia unida jamás será… ¿comida? Sin ahondar en temas coyunturales ecologistas sobre el expolio animal (están ahí y nadie necesita que se subrayen), todo en la película versa sobre un equilibrio necesario, el de la Naturaleza y el Hombre, con ocasionales y grotescos desajustes como el que protagonizan dos líderes de una manada, el primero león y el segundo hombre. Dos entidades que no dejan tampoco de representar otro tema tremendamente vigente, más allá de la convencional descripción de una familia disfuncional americana: el de una cierta crisis de los roles de liderazgo masculinos y el conveniente reajuste interior que uno debe acometer para afrontarlos (porque quizá la Bestia, con mayúscula, sea ese problema interior jamás resuelto y que amenaza con devorarte).

Le pasa algo parecido, por tanto, al personaje de Nate (Idris Elba, siempre consistente) y esa bestia a la que Kormákur otorga motivaciones que lo convierten, también, en un personaje en sí mismo. Todo esto es, sin embargo y afortunadamente, solo un trasfondo para una odisea de acción, suspense y terror que solo pide noventa minutos para llegar a una excelente conclusión y en la que -atención a esto- Kormákur, en su mejor película americana hasta la fecha, potencia hasta el máximo el uso, discreto pero absolutamente expresivo, de la steadycam y el plano secuencia. Resulta asombroso también el uso de (excelentes) efectos visuales digitales en el enfrentamiento final, verdaderamente crudo y aún así ducho en el uso del fuera de campo, así como otros momentos de enorme tensión (la primera aparición de la bestia ante Nate, donde Kormákur usa la profundidad de campo para generar pánico en la persecución) mientras el director explora un escenario al aire libre extrañamente opresivo. Lo dicho, La Bestia, con su elegancia y bien asumida modestia, es una de las grandes y positivas sorpresas del cine espectáculo de este verano 2022.

La Bestia se estrena en cines de España el viernes 12 de agosto.

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