Crítica: 'El insoportable peso de un talento descomunal', con Nicolas Cage y Pedro Pascal

Juan Manuel González

¿Dónde acaba Nicolas Cage y empiezan sus extravagantes personajes? El insoportable peso del talento descomunal es una película en la que Nicolas Cage interpreta a Nicolas Cage -o "ese" Nicolas Cage devenido meme de internet- en un mix indescriptible de proyección pop, personaje y persona, tres cosas que el actor de Leaving Las Vegas ha incorporado a su propia imagen con jolgorio.

En efecto, pocos actores han afrontado su época de películas de serie B post-estrellato con la alegría de Cage, que aquí se ríe de su propia condición al tiempo que… paradójicamente, entrega una de las mejores "películas de Nicolas Cage" de Nicolas Cage.

En El insoportable peso de un talento descomunal -que ya debería llevarse un premio al mejor título- el Cage-personaje, en evidentes horas bajas, es contratado para asistir al cumpleaños de un rico fan en su mansión de Mallorca. Y sin comerlo ni beberlo, se ve envuelto en una misión de espionaje con la CIA y narcotraficantes europeos metidos en el ajo.

Cage se ríe de sí mismo en una de sus mejores interpretaciones recientes mientras el director y guionista Tom Gornican entrega una entonada comedia que solo hubiera necesitado algo más de fuerza y expresividad visual en sus momentos de pura acción. A cambio, la película es rica en momentos hilarantes (el de la valla y el LSD es simplemente brillante) y parodia de los clichés de las películas de acción de Hollywood, sin -y aquí esta su mérito- convertirse ella misma en una completa parodia.

Lo mejor de El insoportable peso de un talento descomunal es que ella misma está libre, casi en su totalidad, de la autocomplacencia que uno esperaría de un producto "meta" y se lanza de cabeza a entregar al público de Cage una película de colegas y acción a la antigua usanza.

Y si esto se consigue, que lo hace, no es solo por Cage, sino por un estupendo, estupendísimo, Pedro Pascal, que inyecta una ternura y densidad notables al desbordado y ambiguo soñador que se cita con Cage en su mansión de Mallorca (en realidad el filme está rodado en Croacia y Budapest). Ver cuando éste asegura a su novia que Cage no es ni grande ni pequeño, sino que "tiene el tamaño perfecto", y cómo da vida a lo que al fin y al cabo es una indescriptible película policiaca de colegas, resulta realmente satisfactorio. El insoportable peso de un talento descomunal, pese a la ausencia de alguna escena de acción realmente destacable (aquí se echa de menos la presencia de Louis Leterrier, Simon West o un mejor artesano de la acción), resulta una película divertidísima y notable.

El insoportable peso de un talento descomunal se estrena en cines el 17 de junio.

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