Crítica: 'The Farewell', con Awkwafina

Juan Manuel González

Si en Posthumous, anterior película de la realizadora Lulu Wang, se adoptaba la fórmula genérica de un romance en los márgenes de la muerte (un artista ve cómo su obra y su propia vida se revaloriza tras creérsele muerto) para abordar otros temas más frescos, en esta muy estimable The Farewell la estadounidense hace lo propio con una historia que podría funcionar dentro de los márgenes del melodrama familiar y la comedia de enredo...pero sumando a la fórmula, de nuevo, ciertas texturas e intereses que dan más de juego que el mero ataque al lagrimal del espectador.

Wang enfrenta aquí una historia (o más bien una mentira) real, algo tan perturbador y cotidiano como es la inminente muerte de un ser querido. Pero este motivo es solo la excusa, el macguffin de The Farewell, película que en realidad aborda la encrucijada cultural entre Oriente y Occidente a través del personaje interpretado por Awkwafina. Ella es una joven nacida en China pero criada en Nueva York que duda durante toda la historia si contarle a su abuela Nai Nai aquello que su familia le está escamoteando por tradición cultural: la anciana se está muriendo de cáncer. A partir de ahí Lulu Wang trata de mostrar las maneras opuestas que tienen ambas culturas de gestionan los sentimientos, arrojando de paso una reflexión sobre la figura del inmigrante desprovista de cualquier exceso o afectación trágica.

Todo ocurre fiel a la tradición del melodrama más tradicional, nada menos que durante la preparación de una boda, de modo que asumimos que The Farewell, la película, no solo rinde respeto a determinados rituales familiares sino también de género. A Wang lo que le interesa, guardando respeto a las emociones y evitando todo asomo de condescendencia con los personajes, la cuestión identitaria: la dicotomía entre China y EEUU, dos potencias en guerra comercial, un mercado donde Hollywood busca desesperadamente expandir su mercado, pero trasladado también en la esfera más íntima: individualismo americano contra comunidad china. Hay una escena que lo clarifica todo de manera formidable, aquella en la que Lili habla con su padre y su tío y lo que éste último le contesta en dos poderosas frases, resolviendo parte del conflicto de la joven y con ello de la película.

El drama familiar es, por tanto, la excusa para diseccionar ciertas diferencias culturales y sociales, pero a la vez proporcionar una historia que funciona bastante bien en lo humorístico y lo dramático. Sin cargar las tintas en lo lo cursi, The Farewell logra un sano equilibrio entre sonrisa y llanto e ilumina las contradicciones de no pertenecer del todo a ningún sitio. Celebrar una boda antes que un entierro, o vivir una boda como un funeral no parece entonces tan contradictorio.

A continuación