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La enigmática muerte de Van Gogh, contada al óleo

Loving Vincent, la primera película pintada al óleo de la historia, indaga en ese 27 de julio de 1890 en el que el artista falleció de un disparo.

Laura Galdeano
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Autorretrato, invierno de 1889

Hoy en día, Vincent van Gogh (1853-1890) es uno de los artistas más cotizados en cualquier subasta que se precie. Conocemos su obra, esa que no despertó pasiones entre sus coetáneos; su rostro, su habitación, su casa, los campos del sur de Holanda en los que se crió o incluso los paisajes del hospital psiquiátrico en Saint-Rémy, cerca de Arles, que contempló cuando ingresó voluntariamente tras sufrir un trastorno mental –un año antes se había cortado parte de su oreja–.

Más allá de su pintura, custodiada en los mejores museos de todo el mundo, las vicisitudes de su vida son especialmente llamativas. En el primer artículo sobre el pintor aparecido en prensa, en 1880, se le describe, citando a un amigo suyo, como "un genio terrible y demente, a menudo sublime, algunas veces grotesco, siempre al borde de lo patológico". Esa leyenda de "genio lunático" perdura hasta nuestros días y se acrecentó por su prematura muerte. Murió a los 37 años de una herida de bala en el pecho en la pequeña ciudad rural francesa de Auvers-sur-Oise. La falta de certeza sobre si fue suicidio, accidente u homicidio han abonado un terreno de fértiles –y extravagantes– teorías. Loving Vincent, la primera película pintada al óleo de la historia, cuenta qué pasó ese 27 de julio de 1890.

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Sembrador a la puesta de sol (1888), de Van Gogh

Está dirigida por Dorota Kobiela y Hugh Welchman. Explora la vida y el trabajo de Van Gogh a la vez que da vida a algunas de sus pinturas más inspiradoras. La idea partió de las propias palabras del artistas: "No podemos hablar más que a través de nuestra pintura". Cada uno de los 65.000 fotogramas de la película es una pintura al óleo pintada a mano por 125 pintores, entre ellos dos artistas españolas. El proceso ha sido muy laborioso y el resultado es espectacular.

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La iglesia de Auvers-sur-Oise, de Van Gogh

Loving Vincent primero se filmó como una película de acción con actores reales –Douglas Booth (Jupiter Ascending), Jerome Flynn (Juego de tronos); John Sessions (Gangs of New York), Aidan Turner (El Hobbit) o Helen McCrory (Harry Potter)– que trabajaron en sets construidos a partir de obras de Van Gogh y en cromas. Luego se pintó a mano cada fotograma por 125 artistas con la misma técnica de pincel que usó el artista holandés. "Creemos que no se puede contar realmente la historia de Vincent sin sus pinturas, así que teníamos que dar vida a sus pinturas", asegura Kobiela.

La trama queda supeditada a esos trazos hipnóticos. El argumento toma como punto de partida la última carta que Van Gogh escribió a su hermano menor Theo,encontrada sin terminar en la cama en la que falleció. Ante la imposibilidad de encontrar al destinatario –pues no había pista de Theo en París– ni devolverla a su emisor, el cartero Roulin le pide a su hijo Armand que entregue personalmente la misiva. Armand reconstruye los últimos pasos de Vincent en Auvers-sur-Oise y se entrevista con el que fuera doctor del artista, la ama de llaves y con otra serie de personajes que parecen ocultar un oscuro secreto relacionado con la misteriosa muerte y que proporcionan la excusa perfecta para acercarse a la vida y obra de una figura tan interesante.

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