El Museo Naval se despoja de "complejos" en su nueva andadura

El 16 de octubre reabre tras su rehabilitación con un discurso "más equilibrado" que trata de remarcar las victorias mejor que antes.

Laura Galdeano

El Museo Naval protege en sus salas la memoria de la historia marítima de España desde finales de la Edad Media hasta la actualidad para que nadie olvide la contribución de la Armada al "progreso social, cultural, económico, militar y científico de España y del mundo". Sin embargo, observaron que prestaba más atención a las derrotas, dando una imagen errónea de la institución. Eso ha cambiado.

Tras dos años cerrado por reformas, reabre sus puertas en su ubicación habitual —el Cuartel General de la Armada en Madrid— con adecuación y modernización de sus instalaciones, aunando, en palabras del vicealmirante Marcial Gamboa Pérez-Pardo, director del museo, tradición e innovación. "Este museo sale a la mar manteniendo su identidad y su esencia, pero adaptado a los estándares de los museos actuales", destacó.

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Nuevo acceso

Uno de los principales objetivos de esta remodelación ha sido la creación de un discurso expositivo más "didáctico y accesible" que cuente los 800 años de la historia de la Armada y, en consecuencia, "la historia de España". "Hemos querido hacer un discurso equilibrado y fuera de complejos, sin inventar excusas por aquello que se haya hecho mal y sin pedir perdón por lo que se ha hecho bien", reiteró Gamboa. "En la cubierta de los barcos están escritas algunas de las páginas más brillantes de nuestra historia", añadió.

La nueva exposición permanente del Museo Naval estructura su discurso en dos. Por un lado, puede recorrerse en orden cronológico desde la Edad Media hasta la actualidad; y por otro lado, hay siete itinerarios transversales que pretenden facilitar "la comprensión de la evolución de ciertas facetas a lo largo del recorrido histórico y, con ello, mejorar la lectura de las colecciones".

Se ha prescindido de un cuadro de Ferrer-Dalmau

Se ha mejorado la climatización, se han renovado 1.200 cartelas e instalado nuevas vitrinas, tarimas y otros soportes, por el bienestar de los visitantes y de las propias piezas que conserva. Los fondos del museo ascienden a 12.000 piezas, de las que unas tres mil están expuestas. Precisamente, sobre esta asunto ha surgido una pequeña polémica a raíz de un tuit del escritor Arturo Pérez Reverte, que recriminaba al museo que haya sacado de la exposición permanente un cuadro de Augusto Ferrer-Dalmau, conocido como "el pintor de batallas".

"El cuadro no figura en las salas no por razones artísticas. Quisiera tranquilizar a todos los seguidores de Ferrer-Dalmau y explicarles que este no es un museo de arte, sino de historia", explicó Juan Rodríguez Garat, almirante director del Instituto de Historia y Cultura Naval, incidiendo en que en su nuevo propósito de mostrar la historia "sin complejos y de forma equilibrada", no encajaba.

Reverte se refería a la obra El último combate del Glorioso, un cuadro de gran formato que narra el momento en el que el buque, tras intensos días de batalla, sin munición y ya bastante maltrecho, arrió bandera. "El Glorioso ganó cuatro batallas contra los británicos y perdió una. Ni el Glorioso ni el capitán don Pedro Mesía de la Cerda merecen ser recordados por esa derrota. Es el momento más triste de su carrera pero no es un hecho significativo de la historia del Glorioso ni de la Armada. Tenemos un cuadro de Cortellini en plena batalla con un barco inglés hundiéndose", explicó Rodríguez Garat.

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'Mi bandera', de Ferrer-Dalmau

"En el discurso anterior, había una tendencia a mostrar a la Armada como una institución ineficaz. Queremos equilibrar ese discurso. Al Museo Naval le faltaban cuadros de nuestras victorias". En ese sentido, hizo un llamamiento a jóvenes artistas para que cubran ese vacío. "También le hemos pedido ayuda a Ferrer- Dalmau, por supuesto", aclaró.

La obra de Ferrer- Dalmau, en la actualidad en el Ministerio de Defensa, formará parte de exposiciones temporales e itinerantes. Sí se ha mantenido, del mismo autor, el cuadro Mi bandera, protagonizado por el granadero Martín Álvarez que, en 1979, durante el combate de Cabo San Vicente, defendió hasta caer sin sentido la bandera del navío San Nicolás de Bari.

Recorrido cronológico

El nuevo diseño del museo permite al visitante conocer la historia naval española de una forma más sencilla. Se han mantenido los modelos de arsenales, máquinas y motores, herramientas, pertrechos marineros y maquetas de buques al servicio de la Marina, desde el siglo XVI hasta la actualidad, permitiendo observar la evolución de los mismos.

Igual ocurre con la colección de cartografía, con una de las joyas del museo, la Carta de Juan de la Cosa, ocupando un lugar privilegiado en las salas. No faltan tampoco piezas procedentes de campañas de prospección y excavación de yacimientos subacuáticos; la colección de la artillería y de las armas portátiles, tanto blancas como de fuego; o los instrumentos científicos como compases, astrolabios, sextantes, telescopios, metros, ampolletas, brújulas o cronómetros de marina, que atestiguan la valía de España y de nuestros marinos

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