Una exposición en Madrid recorre el mito del vampiro en el cine

Una muestra recorre la historia de los vampiros a través de la cultura popular con más de 360 obras de una treintena de museos y colecciones privadas.

Laura Galdeano

Nació de las antiguas supersticiones griegas y árabes, se extendió en Europa Central durante la Edad Media y tomó fuerza en el XVIII impulsado por la fascinación que científicos y filósofos comenzaron a sentir. El romanticismo inglés del siglo XIX supo prever el juego literario que este personaje podía ofrecer y la aparición del cine lo consagró como mito. Hablamos de vampiros.

La figura del vampiro es tan compleja como la propia sociedad. Puede leerse en clave política, etnológica, antropológica, religiosa, filosófica, científica, artística y narrativa. Nos habla de inmortalidad, de la necesidad de detener el paso del tiempo, de poder, de dominación, es metáfora de las minorías, alegoría de la locura, símbolo de la lucha contra el instinto y la verdadera identidad, y hasta ejemplifica la eternidad del mal. Estéticamente, su evolución es extraordinaria: de Nosferatu a Bill Compton –el protagonista de True Blood– ; de aterrorizar poblaciones desde su aristocrático castillo de Transilvania a pasear su encanto por las calles de la Nueva York actual. "Los hay seductores, manipuladores, malvados, inteligentes, contradictorios, melancólicos o hilarantes", dice Matthieu Orléan, asesor artístico de la Cinémathèque française.

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Isabel Adjani y Klaus Kinski en 'Nosferatu' de Werner / Werner Herzog Filmproduktion (Alemania)

La literatura gótica y de terror combinó las leyendas orales ancestrales con historias de personajes reales, como la de Vlad Draculea, un horripilante príncipe de Transilvania que disfrutaba con las batallas encarnizadas y adoraba la sangre; o la de la condesa Elizabeth Báthory, conocida como la condesa sangrienta porque mató a más de 600 niñas para bañarse en su sangre y permanecer por siempre joven.

Pronto destacaron varios libros, como El vampiro (1819), de J. W. Polidori, basado en un relato inacabado de Lord Byron, que, curiosamente, fue escrito en Villa Diodati, la misma mansión en la que Mary Shelley creó a Frankestein. Llegarían después Carmilla (1872), de Joseph Sheridan Le Fanu, y cómo no, Drácula (1897), del irlandés Bram Stoker, que sentó las bases del vampiro moderno junto cuando el cine hacía su aparición. En pocos años, pasó a ser un ejemplar imprescindible del séptimo arte. Hay más de 400 cintas basadas en este personaje, el diez por ciento adaptaciones de la literatura.

Sangre, ajos y ataúdes

La iconografía que le rodea se ha ido perfilando con los años: estacas, sangre, ajos y sarcófagos. El cine añadió algún que otro enemigo, como ocurrió con Murnau, autor de la película expresionista Nosferatu (1922), que se inventó el daño irreparable que les provocaba el sol. "El cine es un arte que no soporta la luz ni el sol, se ve en la oscuridad. Es un punto en común con los vampiros", apunta el experto francés.

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James Dean, Fairmount, Indiana, USA, 1955. | Dennis Stock / Magnum Photos
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"Vampiros. La evolución del mito" | CaixaForum

En la gran pantalla ha tenido muchos rostros, en blanco negro y en color. Bela Lugosi es recordado por ser el Drácula de los años treinta. En Drácula, de Bram Stoker (1992), dirigida por Francis Ford Coppola, fue interpretado por Gary Oldman. Más humano que nunca lo vimos en Entrevista con el vampiro (1994) de Neil Jordan, protagonizada por Tom Cruise y Brad Pitt. Para las nuevas generaciones, hablar de vampiros es hablar del adolescente rompecorazones de la saga Crepúsculo, con Robert Pattinson en el papel de Edward Cullen.

Las series televisivas sobre estos chupasangres, que ahora gozan de un gran momento con True Blood, vivieron su boom en los 90 con Buffy, cazavampiros. "Fue una gran revolución narrativa e intelectual. Una joven rubia, seductora, que lucha contra las fuerzas de las tinieblas. Es la primera vez que una heroína combate contra los vampiros. Al mismo tiempo, cuenta cosas de EEUU y de los movimientos predominantes en ese momento, como el anticapitalista", apunta Matthieu Orléan.

Un ser influido por la sociedad

"Aunque parece que las cintas y películas de vampiros están de moda, no se constata ninguna década en la que pasaran desapercibidos. Lo que ha cambiado es la estética y los nuevos planteamiento, dependientes del momento político que se viviera", dice el francés.

Los cambios sociales influyeron en su identidad. "El mito ha ido evolucionando de acuerdo con los tiempos y se ha ido metamorfoseando, sobre todo a través del cine. Hasta la aparición del sida, enfermedad transmitida por la sangre, afectó a la visión de los vampiros", mantiene Orléan. Los vampiros sufren marginalidad, se ven envueltos en el mundo de la droga y constatan la virulencia del sida en películas como The Addiction (1995), de Abel Ferrara, y Solo los amantes sobreviven (2013), de Jim Jarmusch.

Todas estas aristas sobre este ser de largos colmillos son el hilo conductor de la exposición que presenta Caixa Forum Madrid bajo el título de "Vampiros. La evolución del mito", de la que Matthieu Orléan es el comisario. La muestra, coorganizada por La Cinémathèque française, propone un recorrido transversal por la historia de esta figura, y una mirada interdisciplinar, centrada en los vampiros cinematográficos, pero que se detiene también en la literatura, el cómic, la televisión y las artes visuales, entre otras disciplinas.

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Exposición "Vampiros. La evolución del mito" | CaixaForum

Se exhiben más de 360 obras de una treintena de museos y colecciones privadas, entre fotografías, dibujos, vestuario de películas, manuscritos, libros, cómics, carteles, pinturas, grabados, documentos y objetos diversos. películas y series. Entre las piezas, destacan el guion de Bram Stoker para la primera adaptación de Drácula al teatro, vestuario para las películas Drácula de Francis Ford Coppola y Entrevista con el vampiro de Neil Jordan, grabados de Goya, obras de Andy Warhol y Jean-Michel Basquiat, o la máscara y otros objetos del rodaje del Nosferatu de Werner Herzog.

Ficha:

Título: Los vampiros. La evolución del mito.
Comisario: Matthieu Orléan
Lugar: CaixaForum Madrid (Paseo del Prado, 36. Madrid)
Fecha: Del 14 de febrero al 7 de junio de 2020

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