La Catedral de Santa María, una lección sobre cómo hacer del problema una virtud

La ruta "Abierto por obras" permite al visitante compartir espacio con arqueólogos, arquitectos e historiadores que trabajan en su restauración.

Laura Galdeano

La Catedral de Santa María, conocida popularmente como la Catedral Vieja, es uno de los reclamos turísticos de Vitoria, una de las ciudades medievales mejor conservadas de Europa. Construida en lo alto de la colina de Gasteiz, nació como una pequeña iglesia fortaleza que creció hasta ser catedral. Esto explica sus fuertes deficiencias y en su larga vida, unos 800 años, se ha visto sometida a más de cien intervenciones, algunas de las cuales agravaron su ya de por sí delicada salud. En el siglo XX, su estado era preocupante. En el año 1994 dijo basta: durante una misa cayó una dovela.

El estudio de su estado arrojó unos resultados que hacían templar a los expertos. Tenía graves problemas estructurales que requerían un importante proyecto de rehabilitación, se debían consolidar unos pilares deformados por el peso y el paso del tiempo. Eso suponía cerrarla al público durante un tiempo indeterminado, pero supieron hacer del problema una virtud y nació "Abierto por obras", un proyecto único, muy original, premiado internacionalmente.

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Catacumbas.

La catedral se ha provisto de andamios para que los visitantes puedan recorrerla de forma integral, desde las catacumbas -donde encontrarán enterramientos y cabañas del siglo VII- hasta la torre -desde donde se ven los montes de cinco provincias-, mientras se comparte espacio con los restauradores, los arquitectos, los historiadores y los operarios al frente del proyecto de rehabilitación. El público puede detenerse a escasos centímetros de las decoraciones de las cubiertas. "Lejos de cerrarse al público, hemos conseguido dos millones de visitas en la modalidad de guiada", se felicita Jon Lasa, director gerente de la Fundación Catedral Santa María.

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Lo más interesante es que han sabido aprovechar la tesitura para desentrañar la historia del tempo y, por ende, de la propia ciudad. "Nos ha permitido descubrir los orígenes de Vitoria en el siglo VII y VIII porque se ha tenido que excavar toda la catedral, llegando hasta la roca viva. La visita permite un salto temporal de mil años. Se comienza en las cimentaciones, pasas a la nave, el paso de ronda, se pasa al triforio, el espacio entre cubiertas, la torre y se acaba en el pórtico del siglo XV", explica Lasa.

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"Los trabajos han generado muchísima información a nivel arquitectónico, de restauración artística e histórica que no queríamos que se quedase para eruditos, sino que la disfrutase todo el mundo gracias a las nuevas tecnologías. Tenemos la ciudad primitiva hecha en realidad virtual", destaca Lasa.

El escritor Ken Follet visitó el templo durante el proceso de documentación de la segunda parte de Los pilares de la tierra y quedo "fascinado". "Dijo que nunca había visto algo así", recuerda el gerente. En 2003, obtuvo el Premio Europa Nostra, el galardón europeo más importante en conservación y mejora de Patrimonio Cultural, por "la meticulosa investigación llevada a cabo y la excepcional presentación del trabajo". Cuando finalice la consolidación estructural, que se prevé en dos años, tomarán protagonismo los trabajos de conservación y mantenimiento.

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Desde verano de 2015, la Catedral de Santa María está en la lista de monumentos Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO bajo la denominación Caminos de Santiago: Camino francés y caminos del Norte de España. El templo ofrece varios itinerarios de visita, a partir de ocho euros: visita a la catedral; catedral y torre; catedral y muralla medieval; y visita con Realidad virtual y muralla.

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